Tiran los colores del pueblo
“El gasto estaba hecho y nos va a costar a los más grandes volver a jugar. Pero con el calorcito habrá que arrancar de nuevo. Iba a estar duro empezar en el invierno, pero en septiembre se va a poder entrenar de a poco y seguramente no habrá fútbol local hasta 2021”, dice Lucas Morre con acertada visión.
Su trabajo en Saputo en Tío Pujio no ayuda demasiado por “los horarios, pero por suerte hay gente con la que me llevo bien, me banca y acomodamos los horarios. Te tiene que gustar mucho el fútbol para trabajar de 5 a 13, o de 13 a 21, o de 21 a 5, entrenar todos los días e ir a jugar los domingos. Te acostumbrás a duras penas, sólo si te gusta mucho jugar al fútbol”.
“Hay que lucharla y aguantar en clubes como Belgrano. Yo pasé 6 años lindos, fui campeón en la Liga local, pero me perdí la juventud y no firmé contrato. La mayoría de los pibes de la pensión no llegaron, los que llegaron no son ricos, están trabajando igual que yo y no tuvieron mi suerte de poder salir campeón 6 veces en la Liga Villamariense”, dijo.
Destacó: “El título de 2003 en la Liga Cordobesa fue muy especial por los 18 años sin salir campeón de Belgrano en su Liga. Fue con Ángel Solasso como DT. Los 3 títulos que gané en Yrigoyen y los 3 en Colón no me dejaron plata, pero sí una enorme satisfacción”.
Remarcó: “Me faltó poco para llegar, la remé 6 años en Belgrano y volví cuando legué a la costa”.
Insistió: “La Liga Villamariense es muy rica en jugadores y en base a rendimientos me gané un nombre y un respeto. Sé que es muy precaria en infraestructura nuestra Liga, pero hay jugadores de gran calidad, y los torneos son muy competitivos. Quedó demostrado en torneos superiores”.
Expresó: “Me tocó pelear siempre en los equipos que jugué y eso es muy lindo. Me siento reconocido por la gente de Yrigoyen, pero no fue fácil al comienzo”.
El regreso del guerrero
Lucas Morre recuerda que “cuando volví de Belgrano, empecé en 2005 a jugar en Yrigoyen. Me di cuenta que hay calidad, por eso digo que hay otras Ligas fuertes, pero no cambio a la nuestra”.
“Nunca había jugado con la camiseta del equipo del pueblo. No es fácil, siempre tenés una mochila y el cuestionamiento atrás”, afirmó.
Explicó: “Ganamos un torneo con un equipo plagado de grandes jugadores que dirigía Heraldo Pereno en 2006, que me hizo jugar todos los partidos. Sólo me perdí uno por estar suspendido y fui al banco una sola vez en un plantel tremendo por calidad y cantidad”.
Jugaban “Liendo, Bendazzi, Carlos Fernández, Pablo Vicario, Pablo Suárez, Ariel Berterame, Paulo Velasco, Alejandro Centeno, Franco Ortiz, Merani, Céliz”.
Precisó: “El pueblo no se identificó con ese equipo. No se festejó tanto, porque la mayoría eran jugadores de afuera. Terminé discutiendo y alejándome por calentón y jetón. Era joven y no jugaba por plata. Me fui y conocí a Colón”.
El año del “diablo”
Lucas Morre destacó: “En 2015 me tocó vivir todo lo bueno que deseaba en Yrigoyen. Fue espectacular desde lo deportivo”.
Señaló: “Mucho se lo debo a ‘Pomelo’ (Alejandro Aveldaño), que fue el presidente que logró que la gente de Tío Pujio volviera a la cancha. Con Roberto Cardozo me convencieron para volver”.
“Sin dudas que la idea fue de Germán Vicario, quien junto a Maximiliano Burello habían armado una gran base en inferiores. La repatriaron, y Germán nos condujo a ganar dos títulos. Conoce la Liga y a todos sus jugadores”, contó.
Explicó: “El Apertura fue muy especial porque le ganamos la final a un Alem que venía de jugar una final del Provincial. Había terribles jugadores en Alem y nosotros teníamos pibes que jugaron su primera final como Ferrero, Peralta, Demichelis, Nieva. La única desgracia fue el fallecimiento cuando dimos la vuelta olímpica de ‘Pomelo’ Aveldaño. Era un tipo maravilloso, entendió lo que quería hacer Germán Vicario. Hicieron el equipo que el pueblo quería y fue un año soñado del club”.
Jugaban “Paoletti; Ferrero, Peralta, Matías Piovano y Theiler; Demichelis o Manzanares, Bianchi y Morre; Nieva, Olmedo o Román Piovano y Bendazzi. Gran grupo”.
Subrayó: “El Clausura le ganamos la final a Unión Central. Nos habíamos juramentado ganar el torneo para la familia de ‘Pomelo’, y lo logramos. Fue perfecto”.
Aclaró: “Fue mi año soñado, con la camiseta de mi club y de mi pueblo. Me saqué la mochila y me sentí reconocido. Cuesta que valoren a los jugadores del pueblo”.
“Yo estaba en Belgrano y ya quería jugar en mi pueblo. Veo la camiseta de Yrigoyen y me dan ganas de entrar ya a la cancha. Me voy a retirar en mi pueblo”, añadió.