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Raúl “Sapo” Bringas falleció en una cancha de fútbol, rodeado de afectos

Pozo del Molle lo vio crecer, convertirse en jugador y técnico de Sportivo. Ayer, todo el pueblo se conmovió ante la noticia menos pensada. Murió al terminar el partido de sus pibes de Fundación ante Alianza en Carrilobo
 
En el mundo del fútbol, a los que hacen mucho por los chicos, no se los despide... Se los lleva por siempre en el corazón.

Raúl “Sapo” Bringas (60 años) falleció ayer en la cancha de fútbol de Alianza de Carrilobo, donde sus dirigidos de clase 2007/2008 acababan de perder 1-0. Era el DT de esa categoría de Fundación Pozo del Molle, el pueblo que aún no logra escapar a la conmoción de la noticia.

“Querido como pocos. Buena persona, padre de dos hijos, pero muy querido por todos en el pueblo, más allá de los colores de las casacas. El dolor en Pozo del Molle es tan grande, porque se fue jugador, técnico y especialmente un tipo que formó a muchos pibes del fútbol para la vida”, comentó el periodista Ariel Díaz.

Agregó que “yo llegué a la cancha de Alianza de Carrilobo, y justo entré en medio de las corridas y el arribo de la ambulancia. Nunca me tocó vivir una situación tan desgarradora. Su esposa gritaba ‘está muerto’, uno de sus hijos estaba en la cancha, y los pibes del equipo lloraban a su alrededor mientras intentaban reanimarlo. El griterío y el desparramo de gente que salía corriendo era increíble”.

“Era una persona tan querible, tan afectuosa... Dicen que cayó sin poner las manos. Se fue donde mejor se sintió, en una cancha de fútbol, su señora y su hijo. El pueblo está muy golpeado”.  

“Es uno de esos seres únicos”

Bringas integraba el cuerpo técnico de divisiones formativos de Fundación Pozo del Molle que lidera Néstor Vicario. El reconocido DT de nuestra ciudad comentó que “hace 8 años lo conocí, y te aseguro que esto me cortó el cuerpo”. 

“Cayó a mi lado, a un par de metros, cuando íbamos saliendo con los chicos. Perdimos 1-0 el partido, y empezamos a abrazar a los chicos. Era la última fecha, y el que ganaba salía campeón”.

“Luego jugaban las 3 categorías más grandes, las que dirijo yo. Nos íbamos de la cancha con Franco Cisneros (AC) y Joaquín López (PF) rodeados de sus pibes, y alcancé a escuchar su último mensaje a los chicos: ‘No lloren, esto es un juego. No se pongan mal, en el fútbol se gana y se pierde, pero es para divertirse y para disfrutar’. Eso es lo que transmitió siempre”.

Vicario destacó que “el ‘Sapo’ era una persona tan especial para los chicos, que no se puede comparar con nadie. Es uno de esos seres únicos. Pensó en dejar, pero también me dijo que ya tenía en vista un proyecto para 2019. Quería que siguiéramos juntos. Fue lo peor que me pasó en una cancha. Lo vi caer sin poner las manos, y veía que no podían reanimarlo... Lo llevaron en ambulancia, pero ya se había ido. Fue un gran tipo, un amigo que nunca olvidaré”.

Dijo que “su señora (Feliza) y Franco uno de sus dos hijos, (el mayor se llama Isaac, y además tenía dos nietos) estaban en la cancha. No tenía problemas cardíacos, sí de tensión, pero estaba medicado. Como siempre, trabajó en la panadería, desayunó en su casa y luego partimos a Carrilobo. No mostró dolor. Se fue rodeado de afectos y en una cancha de fútbol”.

“Nunca nos faltó el respeto”

La terna arbitral en Carrilobo era villamariense. Al respecto Juan Ferreyra contó que “no podía creer lo que sucedió. Era una persona muy respetuosa, y en el partido sólo me pidió que descontara cuando un pibe fue atendido por el médico. Le dije que lo haría, y me contestó ‘gracias profesor, está bien’. Me saludó al terminar el partido y salimos del campo con Javier Pérez y Richard Moyano para permitir que festejaran los locales, y no ver sufrir a los pibes que perdieron. Sentí el griterío de la gente y cuando volví, veo que estaba descompuesto en el medio de la cancha. Lo reanimaron, lo llevó la ambulancia, pero tuvo un infarto. No llegó vivo a Pozo del Molle”.

“Era una persona respetuosa y querida en la Liga de San Francisco. Un hombre de bien”.

El “Sapo” Bringas se fue donde amó la vida. Rodeado por su mujer, hijos y pibes que no lo despedirán. Vivirá en sus corazones.   



Edgar Scauso.  Redacción Puntal Villa María

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