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Padre Fabián: "Vi cómo el Señor liberaba a poseídos por Satanás"

"Ver la acción del mal es terrorífica, pero cuando Dios manda hasta el Diablo obedece", dijo el cura exorcista que encabezó las Jornadas de Sanación en Sampacho

Masiva concurrencia en las Jornadas de Evangelización.

 
Los padres Leone y Barrera.  

“Vi cómo el Señor liberaba a poseídos por Satanás”, testimonió a Puntal el cura exorcista Fabián Barrera, quien presidió las Jornadas de Evangelización que se hicieron durante el fin de semana en el Santuario de la Consolata, en Sampacho, que está a cargo del padre Osvaldo Leone.

-¿Qué son las Jornadas de Evangelización?-, se le preguntó al padre Fabián.

-Las Jornadas de Evangelización son un momento de gracia en el que Dios, a través de la palabra, va transformando los corazones, nos va abriendo hacia la verdad y Dios va transformando nuestra vida, nuestra vida a través de la oración y a través de la fuerza de su palabra.

-¿Y en esas jornadas qué busca la gente, padre?

-Sobre todo lo que la persona está buscando es un momento de consuelo, de sanación, de alivio. Jesús dice vengan a mí todos los que están cansados y afligidos que yo os aliviaré. Y yo tengo, ¿sabés qué?, la certeza de que verdaderamente Dios, cuando pasa por la vida de una persona, muchas veces en circunstancias que están complejas, de agobio, ya sea en lo familiar, en lo social, en lo afectivo, en lo personal, y se produce ese encuentro con Dios, Dios te regala una nueva mirada de la vida, Dios empieza a regalarte algo que no se consigue en ningún lado, que es el don de la paz, la paz que transforma los corazones y la paz que empieza a sanar verdaderamente el alma. Y sanando el alma muchas veces pasa algo extraordinario, también empieza a sanarse el cuerpo, porque nosotros somatizamos muchas veces a través de enfermedades las dolencias que son espirituales.

-Hablaba de sanaciones:¿puede dar ejemplos?

-En 23 años de sacerdote y dedicado a este Ministerio de Oración por los Enfermos, desde la sanación más importante que es la invisible, que es la del alma, hasta sanaciones físicas, me ha tocado ver cosas verdaderamente extraordinarias. Una de los que yo siempre narro y comparto es de una mujer que hacía 12 años que estaba en una silla de ruedas, eso fue en la ciudad de Hurlingham, en Buenos Aires. Muchísima gente que ha participado durante la Eucaristía ha podido ver en vivo y en directo la acción y el poder de Dios que nos dejó a todos verdaderamente asombrados. Después de 12 años esa mujer en la Eucaristía se puso de pie en el nombre de Jesús y empezó a caminar. Esa es una de las tantas cosas que uno puede compartir, no solamente de enfermedades en la piel, de tumores, de enfermedades en la sangre, bueno, que Dios es Dios y Dios verdaderamente asombra el corazón de la persona. Dios asombra al que cree, Jesús mismo dice todo es posible para aquel que cree. En este ministerio no solamente de oración por los enfermos, sino también de liberación. Ahora yo estoy presentando mi segundo libro que se llama “Mi Último Exorcismo, Memorias de un Sacerdote”.

-¿De qué se trata?

-Allí comparto todo este ministerio de exorcismo y de liberación cuando estaba en la Arquiodiócesis de Montevideo, en el Uruguay. Son experiencias y anécdotas a partir de la acción del mal, sobre todo cómo brilla el poder de Dios en esas circunstancias. Y el libro termina con dos testimonios contados por aquellas personas que han vivido todo esto, este infierno de lo que se llama una posesión diabólica.

-¿Usted también es un cura exorcista?

-Yo en el Uruguay estuve ejerciendo ese ministerio, así como exorcista, por eso el libro se llama “Mi Último Exorcismo”, no porque ha sido mi último exorcismo, sino porque ha sido un momento, una instancia en la que a mí como sacerdote católico me ha fortalecido la fe al poder descubrir la bondad y el poder de Dios frente al mal. El mal existe, pero el poder de Dios es mucho más grande que eso. Y verdaderamente en el libro que yo intento compartir, porque en el primer libro, llamado “Estaba yo sin fuerzas y el Señor me salvó”, es un libro también testimonial, en el que comparto testimonios de personas y vivencias en mi ministerio, más todo lo que es la Doctrina de la Iglesia Católica en ambas partes.

-¿Y pudo liberar a esas personas que estaban en posesión del demonio?

-El que libera es el Señor, yo no libero nada. Yo soy solamente un instrumento del poder de Dios. Cuando Dios manda hasta el diablo obedece. Es imponente como uno ve el poder de Dios. Ver la acción del mal es terrorífica. Decía el papa Pablo VI, es un ser pervertido y pervertidor. Pero a la vez vos ves la acción maravillosa de Dios sanando a los enfermos y liberando a los oprimidos por el mal, por algo muy simple:es que Jesús está vivo y Jesucristo es el mismo y siempre la gente se asombra cuando Jesús libera y sana. Es que los católicos, los cristianos, tendríamos que asombrarnos, decía el padre Emiliano Tardif, que Jesús no estuviera sanando y liberando, porque significaría que Jesús está muerto y Jesús no está muerto:está vivo y es el mismo ayer, hoy y siempre.

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