Deportes | River | club | gente

El gran capitán de "la banda roja"

Eduardo Giovanardi explicó que "más allá del amor que siento por el club, y que cada vez que me convoquen estaré, llegó el momento de buscar un proyecto superador. El lugar es óptimo, pero la ciudad y el club deben crecer"

Eduardo Giovanardi es un emblema de River Plate, club con el que se identificó desde niño hasta su último día como futbolista.

Campeón en 1973, año en el que debutó, se transformó en un capitán que imprimía respeto, adentro y afuera de la cancha. Amado por los “millonarios”, y tolerado a duras penas por los adversarios, a quienes intimidaba con su presencia. Defensor duro, de gran personalidad, de lo mejor de su época.

Las formas eran bien diferentes, ya que en los 90 minutos los rivales preferían no acercársele, porque era una fiera. En cambio, una vez que dejaba el “verde césped” es un señor con todas las letras, un gran compañero, solidario, derecho y con marcado buen humor.

“Debuté a los 14 años, con un equipo que fue campeón. Los compañeros me enseñaron lo que significaba el amor por esta camiseta. Fue un orgullo jugar en River Plate, un club con el que mi familia estuvo siempre muy conectada”.

Sonríe cuando le recordamos la anécdota que contó su compadre Daniel Bachanini. “Esa concentración en Huinca Renancó fue muy recordada, porque era difícil que River Plate viajara un día antes a jugar un partido. Fue en un Provincial, y paramos allí, porque no había lugar en Villa Huidobro, donde al día siguiente ganamos un partido importante. La pasamos bien, y había que entretenerse un poco. Casi me echan por ponerme la peluca en el hotel, pero fue importante para que el grupo se hiciera fuerte y pasamos esa etapa”.

Estimó que el “millonario” se animaba a esas experiencias nuevas y superiores “en los torneo Provinciales sólo participaban los mejores y nos tocó enfrentar a Alumni, Sportivo Belgrano, Estudiantes de Río Cuarto, Central de Río Segundo, Sporting de Corral de Bustos. Ese era el único incentivo, porque no se cobraba un peso. En el mejor de los casos se jugaba por la recaudación, pero de esa recaudación se descontaban los gastos del partido, más los del transporte, la concentración, la comida, y no veíamos $ 1. Pero era motivante”.

Resalta que “te medías con los equipos de primer nivel provincial, en una época en la que los torneos Provinciales eran relevantes, eran una vidriera, y un premio a las buenas campañas en tu Liga”.

Explica que “así como los Provinciales hoy no son tan motivantes, también en la Liga se ha perdido la convocatoria. River Plate jugó clásicos contra Unión, Alumni o Central Argentino a cancha llena. Los tiempos cambiaron, y las actividades recreativas y deportivas son muy superiores y cuantiosas ahora. Sumado a que hay muchos clubes en Villa María, y que por TV se ven los mejores partidos de la AFA y de Europa, es muy difícil”.

Subrayó que “es muy difícil encontrar hoy hinchas nuevos de un club local. Van quedando los viejos hinchas, y los actuales jugadores. Es más fácil encontrar hinchas del Barcelona que de River Plate”.

Te sigo a todas partes

Giovanardi aclara que “siempre veo todo lo relacionado con River Plate, y cuando puedo voy a la cancha. Incluso a Rivadavia, club en el que también jugué, me gusta ir a ver cuando se prenden en instancias decisivas de los torneos”.

Remarca que “el año pasado cuando River Plate hizo esa gran campaña fui seguido. Esos dos partidos de semifinales contra Universitario fueron muy emotivos, y me hizo acordar aquellos tiempos cuando me tocaba entrar a la cancha y ver las tribunas llenas”.

Resalta que “cuando el espectáculo es bueno y motivante como en las semifinales y en todas las finales, las canchas se llenan. La diferencia es que antes River Plate tenía mucha hinchada y jugaba con mucho público siempre”.

Recuerda que “deportivamente se vino a pique, y la gente dejó de seguirlo, pero apenas hizo una buena campaña, esa gente volvió. Hoy la Liga Villamariense está de capa caída, y la gente necesita motivación para acompañar. Falta motivación de parte del Consejo Federal, de la AFA, la Federación Cordobesa, que no hacen torneos superiores a la altura de nuestros clubes, que permitan remotivar al jugador, y también hacer que los clubes puedan solventar esas participaciones. Entonces en la Liga se juega por jugar, no para crecer y soñar con ir a otro nivel”.

“Leí a Mario Requena y coincido en que se necesita otro tipo de modelo de torneos que impuse la AFA, porque los clubes del interior están muy al desamparo. Alumni es el mejor ejemplo, porque hizo siempre un esfuerzo enorme para jugar torneos superiores, pero por los gastos es imposible costear esos torneos del Consejo Federal. Tendría que hace honor a su nombre, y ser realmente un Consejo Federal del Fútbol”, insiste.

Asegura que “la Liga Villamariense es una Liga fuerte porque surjen buenos futbolistas, pero no tiene clubes en condiciones de afrontar esos torneos desde lo económico. Ojalá cambie algún día”.

El corazón y la razón

“Tatalo” resalta que “Bachanini dijo una gran verdad sobre la realidad de River Plate hoy. Hace varios años, vivimos una experiencia similar, al ver al club caído y desmoronándose institucionalmente”.

Recordó que “nos reunimos muchos de los que queremos al club, y se formó una comisión presidida por el doctor Edgar Giuliano. Se volvió a resurgir un tiempo, pero al tiempo pasó lo mismo, y ahora José Barrionuevo está muy solo”.

Fue categórico al señalar que “el corazón me indica lo mismo que a Daniel (Bachanini), pero la razón me hace ver que la situación de River Plate y de los clubes actualmente en Villa María es terminal”.

Igualmente sostuvo que “comparto la idea de volver a reunir a todos los que quieren al club y ayudar a Barrionuevo y su gente para mejorar la situación actual. Estoy alejado de la Liga, sólo dirijo al equipo de la UNVM en la AFUCO, y presido el Centro Vecinal de Barrio Almirante Brown. Coincido que al club le hace falta una mano, y si me convocan estoy dispuesto a volver al club cuantas veces me requiera”.

Una visión superadora

“Considero que River Plate debe vender. Su tierra está en un lugar óptimo, pero la ciudad y el club deben crecer. Realizar un intercambio de tierra puede cambiar la realidad. Está todo muy deteriorado hoy, y ni ‘Titino’ Barrionuevo u otro dirigente podrán cambiar la situación general. Pronto debería convocar la comisión, a los exjugadores, hinchas y exdirigentes que son capaces y que quieren al club, para definir los pasos a seguir”, remarcó Eduardo Giovanardi.

Agregó que “en estos 81 años el club tiene que ver y encontrar una solución. Es cierto que por el lugar privilegiado, el club tuvo 120 chicos que fueron llegando a Primera y sintiendo que esa era su casa. Pero también esos chicos son buscados por otros clubes y emigran”.

Indicó que “fíjense que River Plate no puede retenerlos para ser competitivo, y en todos los equipos de punta hay pibes de River Plate. Ya no puede darle ni un par de botines a los chicos hace años”.

Agregó que “es doloroso, pero el club no tiene sede, no tiene socios. Funciona un pub donde era su sede, y es el único ingreso que tiene el club. No me olvido que el club tenía toda la manzana, y ahora sólo queda una parte”.

La sangre no puede desaparecer

Bachanini sostuvo que “mi padre era el bufetero y pasó por todos los cargos dirigenciales cuando estaba en la calle Alem y Ruta 9. Yo y mis hijos se criaron en el club. El sentimiento por la ‘banda roja’ es muy grande. Hoy paso y me entristece”.

“Me duele ver la vieja sede pintada de negro. Lo entiendo, porque es un pub que le otorga al subsistencia al club, pero la cancha es una pocilga, y los chicos cada vez tienen menos. Yo en ese mismo lugar viví jornadas deportivas inolvidables. Es triste”, insistió.

Disparó: “No quiero atacar a los pocos que le ponen el pecho, pero hay una tendencia a la desaparición de River Plate. Les cedemos la sede del centro vecinal para algún festejo, porque los planteles no tienen ni donde hacer un asado. Sin sede es imposible juntar a la gente. Un club sin socios no existe. Es una subsistencia cruel y triste”.

Un club como la gente y para la gente

El gran capitán de River Plate dijo que “sólo para dar una mano se puede asociar alguien al club. Hay que cerrar y empezar de cero”.

Se ilusiona con “brindarle en otro lugar una actividad social y deportiva al socio. Disponer de una sede, no sólo una cancha. Realizar un trabajo de base para volver a tener un equipo competitivo en la Liga”.

Destacó que “coincido con ‘Titino’ Barrionuevo cuando dijo que no se trata de vender por vender. Hay que vender para crecer, saber en qué consiste la venta, y que el cambio sea beneficioso. Irse de un lugar tan importante de la ciudad, debe ser para darle algo más valioso al deportista y al socio. No me gusta formar parte de los que critican sin comprometerse. Si no fuera por esta comisión, el club estaría cerrado. Pero hay que dar un giro”.

Agregó que “leí lo que dijo Oscar Gattario y me parece fundamental que dirigentes de Unión Central, River Plate, Central Argentino, Sarmiento, que tienen una historia grande, se sienten a debatir para hacer una gran institución deportiva en Villa María. No sirve vivir de aquella historia, que no morirá nunca, pero es necesario hacer un club como la gente y para la gente”.

Lo que se lee ahora