Ya superada la prórroga para la licencia de Martín Gill por 180 días más, que el Concejo Deliberante avaló con una votación de 7 a 5, el oficialismo se prepara para enfocar los próximos seis meses en la generación de nuevos proyectos y en la concreción de obras vitales para la ciudad y también para la propia gestión.

El intendente Pablo Rosso, ahora con la tranquilidad de una continuidad por ese lapso de tiempo, y un poco más si Gill renuncia el 28 de diciembre (tendría 30 días para convocar a elecciones, más todo el proceso electoral posterior, le aseguraría al menos otros 90 días más, llegando así hasta fines de abril de 2021), trabaja en la ejecución de proyectos referidos a la recuperación del casco céntrico y a la puesta en marcha de un nuevo sistema de transporte público, en este caso, un tren de pasajeros que atraviese gran parte de la ciudad, además del retorno de los vuelos Villa María-Buenos Aires y viceversa.

Rosso está en línea de largada para pelear por la intendencia en 2021, siempre y cuando Gill no regrese al Sillón de Viñas en diciembre. Pero no es el único. Según pudo conocer este diario, el gillismo expondrá para la consideración pública a varios actores políticos durante los próximos meses (¿Carignano? ¿Rodríguez? ¿Muñoz?) y luego determinará el mejor candidato. Como hemos dicho en más de una oportunidad en esta columna, si hay elecciones municipales para reemplazar a Gill, incógnita que se mantendrá hasta finales de año, el elegido surgirá de aquel que mayores números muestre en las encuestas.

El candidato de Gill

Para Gill, el candidato es Rosso. Por eso lo eligió como su reemplazante provisorio allá por diciembre del año pasado, a pesar de que recién asumió en febrero, luego de la designación del Concejo. Gill sabía que el tiempo para la instalación de un candidato supera largamente los seis meses. La expectativa del secretario de Obras Públicas de la Nación es que consolide ese perfil de candidato a partir de una mayor exposición pública y, fundamentalmente, la concreción de obras y proyectos para la ciudad.

En efecto, el oficialismo trabaja contra reloj para ejecutar la remodelación del centro comercial, de las plazas, de los centros de salud y ahora la puesta en marcha del tren urbano y los vuelos a Buenos Aires y, a la par, instalar ante la comunidad un candidato.

En los días venideros, la exposición de Rosso alcanzará una visibilización mayor a la actual. El área de comunicación de la Municipalidad trabaja en cambios en la forma de comunicar los avances diarios de la gestión, que tenga a Rosso en primer plano, sobre todo en medios tradicionales como radios, televisión y diarios. En las redes sociales ya se observa este perfil.

El martes regresa al Concejo para presentar su primer informe de gestión (en marzo inauguró sesiones) y allí planteará los lineamientos de los próximos meses. Será a las 11 de la mañana.

Proyecciones

Diferentes actores del gillismo aseguran que el referente del espacio continuará en la Secretaría de Obras Públicas luego de diciembre. Por eso ya se preparan para la batalla electoral que se aproxima. No sólo con la oposición, que todavía no puso primera en esta materia, y que sigue naufragando en sus diferencias internas, sino también con el otro sector del peronismo local, el accastellismo.

La semana que acaba de terminar ya tuvo una muestra de esta situación. Si bien los concejales Daniel López y Juan Carlos Cladera apoyaron la prórroga de la licencia, al mismo tiempo dividieron el bloque al presentar la escisión. López luego afirmó que se blanquearon las diferencias que existen entre un sector y otro, pero aclaró que seguirán trabajando dentro “del proyecto que gobierna la ciudad hace 20 años”. “No nos vamos a la oposición”, remarcó.

Por ahora, no se habla de política

Ante el difícil contexto económico y social, con una cuarentena que se extiende y una pandemia que no retrocede en el país, hablar de política electoral resulta muy complejo. Ningún dirigente quiere referirse a posibles escenarios que trascienden el año 2020. De hecho, en 2021 hay elecciones legislativas nacionales y tal vez comicios municipales en la ciudad, aunque falta demasiado tiempo como para exponerse públicamente a hablar del tema, cuando las prioridades de la sociedad van claramente por otro lado.

Al ser consultado por este diario sobre si se anota en la línea de largada para pelear por la intendencia, en caso que Gill no vuelva al Sillón de Viñas, Rosso le manifestó a este diario que “son escenarios que pueden llegar a plantearse”, pero prefirió estirar para más adelante estas definiciones. No sólo hay un contexto de pandemia, sino que también necesita mostrar obras y proyectos en los próximos seis meses que lo lleven a la candidatura.

“La mejor manera de responder a la confianza de Martín, su equipo, la Universidad Tecnológica Nacional es seguir trabajando con responsabilidad. Siempre teniendo en mente la prioridad de mejorar la calidad de vida de la gente. Luego habrá tiempo de evaluar los escenarios. Esperemos que en estos seis se pueda avanzar con los proyectos y después habrá tiempo de analizar un eventual escenario político”, respondió.

La lógica, dado el contexto, amerita una respuesta prudente. Pero el oficialismo sabe que no tiene mucho tiempo para encontrar al sucesor de Gill. Seis u ocho meses son muchos en términos políticos, pero pocos para el objetivo de instalar un candidato. Se verá.

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