Nacionales | Rubinstein | Economía | viceministro

Rubinstein dijo que se redujo el riesgo de hiperinflación pero "no se eliminó"

El viceministro de Economía reiteró que la inflación es la consecuencia de un desequilibrio en el mercado monetario. Por otra parte, sostuvo que la actual brecha cambiaria "es un problema enorme"

En medio de la fuerte disparada de precios, el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, aseguró que el Gobierno ha reducido el riesgo de hiperinflación, pero “no se ha eliminado”.

El número 2 de Economía dejó una serie de filosas definiciones en su paso por el Senado para discutir con los legisladores el proyecto de ley de presupuesto 2022 que se trata en estos días.

Sin vueltas, el secretario de Política Económica que eligió Sergio Massa para llevar adelante su intento de atacar la inestabilidad que aqueja a la economía argentina negó que esté llevando adelante un plan de estabilización, aseguró que aplican políticas que le permitan a este o a otro gobierno “dar el salto” hacia la unificación cambiaria y alertó que el riesgo de hiperinflación está presente.

En sus comentarios, de corte netamente ortodoxo al menos para el paladar de sectores relevantes de la coalición de gobierno, reafirmó que la inflación es resultado de un desequilibrio en el mercado monetario y que la proyección de 60% de inflación contenida en el presupuesto 2023 es realista, de acuerdo con los objetivos de déficit y financiamiento monetario previstos.

Algunas de las definiciones más importantes de Rubinstein son estas:

* “Este presupuesto no sirve para tener una inflación del 10%, para eso tendría que tener objetivos mucho más agresivos”.

* “La emisión monetaria que no tiene contrapartida en un aumento de la demanda real de dinero, es netamente inflacionaria. Esto no es ni de derecha ni de izquierda, ni liberal ni marxista”.

* “Hay muchas discusiones y muchos matices ideológicos, pero si uno tiene 1,9% de déficit, la base monetaria es 4,7% del PIB; no hay posibilidad de financiamiento externo, no hay posibilidad de financiamiento con reservas y el financiamiento interno es más que nada para intentar un rollover de la deuda, la inflación va a ser del orden del 50%, no del 10%. Si uno quisiera reemplazar eso con controles, no va a funcionar”.

* “Las políticas de ingresos pueden ayudar para acomodar las cosas a una inflación de fundamento macroeconómico. Entonces, si tenés una inflación que a nivel macro es del 60% pero por el desborde es del 100%, ahí las políticas de ingreso tiene que hacer su trabajo para que baje la inflación. Eso sí se puede hacer con política de ingresos, ajuste de política cambiaria, política de precios, política de salarios, para que las cosas estén más armónicas”.

* “Para bajar el impuesto inflacionario lo más importante es bajar el déficit todo lo necesario”.

* “Uno puede tener un mismo nivel de inflación con distintas estrategias de impuestos y gastos. Nosotros tenemos un nivel de inflación que no tienen los países pobres ni los desarrollados, no lo tienen los países que tienen gobiernos más de izquierda ni más de derecha. La inflación es esencialmente un desequilibrio en el mercado monetario, sea por aumento de la oferta o por disminución de la demanda, pero no por la composición de lo que es ese déficit”.

* “Uno puede cuestionarse cuáles son las mejores medidas de gasto y de impuestos para que el país crezca mejor. Y también puede cuestionarse cuáles son las mejores medidas de gastos y de impuestos para que haya una distribución que la sociedad, el Parlamento o la política consideren más justo. Entonces son dos niveles distintos de discusión. Nosotros lamentablemente no podemos hacer una discusión inteligente de ese tema porque hoy estamos enredados en déficits altísimos que no podemos financiar y que generan altísima inflación”.

“Hay gente que dice que primero se necesita crecer y luego bajar la inflación. Eso es contra toda la evidencia teórica y empírica. Hay países a los que le va mal, que no crecen, que tienen enormes discusiones políticas, grietas, etcétera, pero no tienen inflación. No resuelven los problemas con la vía fácil de la inflación”.

“Vuelvo al punto de que considero absolutamente realista y factible a partir de este presupuesto bajar la inflación cercana al 100% a una zona del 60% haciendo cosas adicionales a la parte fiscal porque obviamente estamos con una inercia muy grande y ello amerita ciertas políticas de ingresos en las que se está trabajando”.

* “Un plan de estabilización mucho más duro para bajar la inflación requeriría políticas fiscales más fuertes en términos de eliminar el déficit fiscal o bajarlo mucho más de lo que lo estamos bajando ahora, o distintas políticas cambiarias, monetarias o de ingresos para ese resultado. No es esto lo que está en este momento en juego”.

“Tuvimos una situación prehiperinflacionaria en julio. La situación se había desbordado y el riesgo de hiperinflación era bastante elevado. Lo hemos reducido aunque no lo hemos eliminado”.

* “Toda vez que hablemos de inflaciones anuales del 60, 70, 80 estamos coqueteando con la hiperinflación, no es que estemos eliminando completamente el riesgo de hiperinflación, pero por lo menos lo hemos reducido en forma significativa a través distintas acciones”.

“La brecha cambiaria es un problema, a mi juicio es un problema enorme. También el ministro se refirió a la brecha cambiaria como un gran problema. Creo que todo tipo de incentivos negativos, fomenta mucho la corrupción, desalienta las exportaciones, fomenta las importaciones”.

Finalmente, la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Senadores emitió dictamen de mayoría al proyecto de presupuesto, que tiene como puntos centrales la previsión de un gasto global de casi $ 29 billones, un déficit fiscal de 1,9%, una pauta inflacionaria de 60% y que prevé destinar el 70% de los recursos a rubros sociales.

La iniciativa obtuvo el respaldo del interbloque oficialista del Frente de Todos y del senador por el frente Juntos Somos Río Negro, Alberto Wereltilneck, y será llevada al recinto dentro de dos semanas, señalaron fuentes parlamentarias.

Los legisladores de Juntos por el Cambio que integran la comisión, por su parte, resolvieron no prestar su apoyo a la iniciativa.

La discusión en la Cámara alta se redujo a sólo dos jornadas: el miércoles se hicieron presentes funcionarios del Ministerio de Economía para brindar precisiones sobre la iniciativa, y ayer fue una puesta en común para firmar el dictamen.

El proyecto de presupuesto 2023 fue aprobado por la Cámara de Diputados la semana pasada, tras una extensa sesión en la que el oficialismo logró el apoyo de la oposición para poder sancionarlo.

Por lo que resta su tratamiento en Senadores para que se convierta en ley.