Hace poco se editó un libro póstumo de Eduardo Galeano llamado “Cerrado por fútbol”. El título hace alusión al cartel que decía que colgaba en su puerta el escritor uruguayo durante el mes que duraba el mundial. Ese mismo letrero es el que les gustaría utilizar hoy a todos los amantes del fútbol.
Es que en este Mundial de sorpresas y despedidas prematuras, son pocos los cruces entre equipos que ostentan las mismas fuerzas y tienen nombres importantes en partes iguales. Hoy será la excepción. La primera jornada de cuartos de final ofrecerá dos duelos que prometen ser apasionantes en todo sentido. Desde lo táctico y lo técnico; desde lo colectivo y lo individual.
El primer convite será Francia - Uruguay. De un lado estará el desfachatado heavy metal de los velocistas franceses. Del otro, el arrabalero blues estilo Manal de los muchachos del Maestro Tabárez. El choque de estilos será tal que hasta sus figuras transmiten emociones distintas. Griezmann es sonrisa y travesura; Suárez es nervio y gesto adusto.
Francia sabe que Uruguay no le brindará los espacios que le concedió la desordenada defensa argentina. Tendrá que hacerse cargo del partido y fabricarlos. Los celestes tendrán como principal problema la ausencia de Cavani, por lo demás, seguirán con su libreto.
El plato principal vendrá con Brasil - Bélgica, que jugarán con el Volga como testigo. En una esquina estarán los de Tite, que bailan un nuevo tipo de samba, esa que combina las improvisaciones de Neymar con las coreografías seguidas al pie de la letra por Paulinho. En la otra, se presenta el rock progresivo lleno de ornamentaciones de los de Martínez.
El duelo tiene el gusto especial de ver al candidato, que tiene varias batallas encima, contra el “novato” que viene deslumbrando. Brasil parece estar un paso adelante por su experiencia, pero las sorpresas han estado al orden del día en Rusia.
¿Podrán los aplicados alumnos del Maestro contra los pícaros indisciplinados de Deschamps? ¿Brasil confirmará que está para campeón ante los retadores belgas? Son las preguntas que arroja el que promete ser el mejor día del torneo. Habrá que ver si cumple.
Eso sí, sepa disculpar, pero hoy está cerrado por mundial.
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El primer convite será Francia - Uruguay. De un lado estará el desfachatado heavy metal de los velocistas franceses. Del otro, el arrabalero blues estilo Manal de los muchachos del Maestro Tabárez. El choque de estilos será tal que hasta sus figuras transmiten emociones distintas. Griezmann es sonrisa y travesura; Suárez es nervio y gesto adusto.
Francia sabe que Uruguay no le brindará los espacios que le concedió la desordenada defensa argentina. Tendrá que hacerse cargo del partido y fabricarlos. Los celestes tendrán como principal problema la ausencia de Cavani, por lo demás, seguirán con su libreto.
El plato principal vendrá con Brasil - Bélgica, que jugarán con el Volga como testigo. En una esquina estarán los de Tite, que bailan un nuevo tipo de samba, esa que combina las improvisaciones de Neymar con las coreografías seguidas al pie de la letra por Paulinho. En la otra, se presenta el rock progresivo lleno de ornamentaciones de los de Martínez.
El duelo tiene el gusto especial de ver al candidato, que tiene varias batallas encima, contra el “novato” que viene deslumbrando. Brasil parece estar un paso adelante por su experiencia, pero las sorpresas han estado al orden del día en Rusia.
¿Podrán los aplicados alumnos del Maestro contra los pícaros indisciplinados de Deschamps? ¿Brasil confirmará que está para campeón ante los retadores belgas? Son las preguntas que arroja el que promete ser el mejor día del torneo. Habrá que ver si cumple.
Eso sí, sepa disculpar, pero hoy está cerrado por mundial.

