Rusia expresó su preocupación por el despliegue de misiles de largo alcance en Japón y advirtió que esta decisión podría derivar en consecuencias “más que trágicas” para la estabilidad regional.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, señaló que la instalación de este tipo de armamento en Kumamoto y Shizuoka refleja un avance hacia la remilitarización del país asiático, en contraste con su histórica política pacifista.
Según indicó, Moscú ya manifestó por canales diplomáticos su inquietud por el impacto de estas medidas en la seguridad del Asia-Pacífico, y advirtió que evalúa adoptar contramedidas para garantizar su defensa.
En la misma línea, China también expresó su rechazo al despliegue, al considerar que el uso de misiles con capacidad de contraataque excede el marco de la autodefensa.
La decisión del Gobierno japonés generó además protestas internas, con manifestaciones en distintas ciudades donde ciudadanos cuestionaron la incorporación de armamento ofensivo en el país.
El tema se suma a un escenario de creciente tensión en la región, con posturas enfrentadas entre las principales potencias.

