El estrés de la vida cotidiana y el trabajo, los cambios de hábitos con las nuevas tecnologías, las exigencias y presiones que padecemos nos piden pisar el freno. Una buena forma de reconectarnos con nosotros mismos y estar en calma es la meditación.
Este diario dialogó con el director de la Escuela de Instructores y Profesores de Yôga Púrusha Bhavan Yôga, Claudio Almada, quien además posee 20 años de experiencia; para que cuente sobre la práctica.
El profesional comentó como a veces mediante acciones cotidianas logramos un estado sereno similar al de la meditación, de manera espontánea. Las diversas técnicas que ofrece la práctica son para lograr ese efecto accidental, de forma intensional.
También que entre sus principales beneficios podemos hallar la serenidad mental, estabilización de las emociones, concentración, creatividad y disminución del insomnio, entre otras.
“El yoga es una modalidad muy antigua donde se enfoca fundamentalmente en el desarrollo total del individuo desde el aspecto físico, emocional y mental, para alcanzar un estado de superioridad de la conciencia llamado Samadhi. Ese es el objetivo de yoga practicado, el mismo se logra a través de varias técnicas, dentro del mismo está contemplado lo que es meditación en sí”, explicó Almada.
“Desde el punto de vista desde el Dhyána Yôga, la meditación es cuando la consciencia se establece sobre un solo objeto y el mismo pasa a ser integral del individuo que está practicando”.
“Dicho en otros términos, cuando la observación, el observador y el objeto observado se funden en un solo estado, eso es meditación”, agregó.
El origen del término
“Nosotros consideramos desde el punto de vista práctico que meditar, o la palabra meditar, ha sido una traducción mal interpretada. Los primeros que escribieron sobre meditación fueron los británicos cuando invadieron india en el 1800, así que el término en inglés “meditation”, no es lo correcto en la traducción al español.
Ya que al traducirse o aplicarse el término meditación en español quiere decir pensar o reflexionar.
El profesional explicó que el termino meditar no tiene ningún punto de referencia con la práctica misma, pero que aún así como ya es conocida con esa palabra, fue preciso seguir utilizándola para difundir tales actividades y que no haya confusión.
“Ya se ha absorbido culturalmente el término meditación como esa práctica milenaria que es cerrar los ojos, juntar los dedos de las manos, cruzar las piernas y vocalizar algunas silabas como el “ohm”, y producir un estado de serenidad mental que supera el plano mental en sí”.
“No obstante, el término más adecuado es contemplación, dado que meditar es pensar, y contemplar es establecer la consciencia sobre un solo objeto hasta que el mismo se funde con el observador”, aclaró Almada.
Una producción intencional
Explicó a su vez que hay formas de lograr el estado de serenidad de la meditación de forma ocasional, accidentalmente.
Tomó como ejemplo cuando uno va de caminata, se establece en un lugar natural como podría serlo observando el río o una fogata, allí se produce un estado de calma muy particular.
Ese es el estado que se puede lograr intencionalmente mediante la práctica de la meditación.
“Eso se produce por la actividad y la serenidad de la mente. No obstante a eso, nosotros lo producimos voluntariamente, abordamos todos los pasos y los procesos hasta producirlo en forma voluntaria. Lo otro es simplemente se produce por una cuestión accidental”, señaló.
“Las técnicas específicas que están organizadas de tal manera y que puede diferenciarse el estado emocional mental, y el estado intuitivo de diana o de la consciencia expandida”.
Ante ello manifestó: “Dhyána Yôga, o meditación no tiene relación alguna con cuestiones de creencias debido a que el proceso es psicofisiológico o técnico, se une la psiquis a través de un proceso psicológico que todos tenemos presentes”
“Es necesario incorporar una serie de técnicas como respiratorias, postura de las manos, postura del cuerpo, vocalizaciones y mentalizaciones u objetos que producen el estado de meditación”.
“No tiene relación con creencias, y hay diferencias entre meditar y mentalizar”, aclaró.
El profesor explicó que los resultados o efectos residuales que tiene la práctica de la meditación son infinitos.
“Nosotros la practicamos con un objetivos: alcanzar el estado de supraconsciencia, y ese estado tiene como efectos residuales un sin fin de actividades aplicables a la vida cotidiana”.
“Entre ella se puede encontrar serenidad de la mente, estabilización de las emociones, concentración, creatividad, disminución del insomnio, atención, amplitud de poder disfrutar de la vida cotidiana, ser más felices, etc.”, señaló Almada.
Por último, afirmó: “En general buscamos un estado de supraconsciencia donde se manifiesta el estado de intuición, la intuición es aquello que nosotros sabemos sin necesidad de pasarlo por el proceso mental del antagonismo entre lo positivo y lo negativo”.
Aldana Pszybylski. Redacción Puntal Villa María
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El profesional comentó como a veces mediante acciones cotidianas logramos un estado sereno similar al de la meditación, de manera espontánea. Las diversas técnicas que ofrece la práctica son para lograr ese efecto accidental, de forma intensional.
También que entre sus principales beneficios podemos hallar la serenidad mental, estabilización de las emociones, concentración, creatividad y disminución del insomnio, entre otras.
“El yoga es una modalidad muy antigua donde se enfoca fundamentalmente en el desarrollo total del individuo desde el aspecto físico, emocional y mental, para alcanzar un estado de superioridad de la conciencia llamado Samadhi. Ese es el objetivo de yoga practicado, el mismo se logra a través de varias técnicas, dentro del mismo está contemplado lo que es meditación en sí”, explicó Almada.
“Desde el punto de vista desde el Dhyána Yôga, la meditación es cuando la consciencia se establece sobre un solo objeto y el mismo pasa a ser integral del individuo que está practicando”.
“Dicho en otros términos, cuando la observación, el observador y el objeto observado se funden en un solo estado, eso es meditación”, agregó.
El origen del término
“Nosotros consideramos desde el punto de vista práctico que meditar, o la palabra meditar, ha sido una traducción mal interpretada. Los primeros que escribieron sobre meditación fueron los británicos cuando invadieron india en el 1800, así que el término en inglés “meditation”, no es lo correcto en la traducción al español.
Ya que al traducirse o aplicarse el término meditación en español quiere decir pensar o reflexionar.
El profesional explicó que el termino meditar no tiene ningún punto de referencia con la práctica misma, pero que aún así como ya es conocida con esa palabra, fue preciso seguir utilizándola para difundir tales actividades y que no haya confusión.
“Ya se ha absorbido culturalmente el término meditación como esa práctica milenaria que es cerrar los ojos, juntar los dedos de las manos, cruzar las piernas y vocalizar algunas silabas como el “ohm”, y producir un estado de serenidad mental que supera el plano mental en sí”.
“No obstante, el término más adecuado es contemplación, dado que meditar es pensar, y contemplar es establecer la consciencia sobre un solo objeto hasta que el mismo se funde con el observador”, aclaró Almada.
Una producción intencional
Explicó a su vez que hay formas de lograr el estado de serenidad de la meditación de forma ocasional, accidentalmente.
Tomó como ejemplo cuando uno va de caminata, se establece en un lugar natural como podría serlo observando el río o una fogata, allí se produce un estado de calma muy particular.
Ese es el estado que se puede lograr intencionalmente mediante la práctica de la meditación.
“Eso se produce por la actividad y la serenidad de la mente. No obstante a eso, nosotros lo producimos voluntariamente, abordamos todos los pasos y los procesos hasta producirlo en forma voluntaria. Lo otro es simplemente se produce por una cuestión accidental”, señaló.
“Las técnicas específicas que están organizadas de tal manera y que puede diferenciarse el estado emocional mental, y el estado intuitivo de diana o de la consciencia expandida”.
Ante ello manifestó: “Dhyána Yôga, o meditación no tiene relación alguna con cuestiones de creencias debido a que el proceso es psicofisiológico o técnico, se une la psiquis a través de un proceso psicológico que todos tenemos presentes”
“Es necesario incorporar una serie de técnicas como respiratorias, postura de las manos, postura del cuerpo, vocalizaciones y mentalizaciones u objetos que producen el estado de meditación”.
“No tiene relación con creencias, y hay diferencias entre meditar y mentalizar”, aclaró.
El profesor explicó que los resultados o efectos residuales que tiene la práctica de la meditación son infinitos.
“Nosotros la practicamos con un objetivos: alcanzar el estado de supraconsciencia, y ese estado tiene como efectos residuales un sin fin de actividades aplicables a la vida cotidiana”.
“Entre ella se puede encontrar serenidad de la mente, estabilización de las emociones, concentración, creatividad, disminución del insomnio, atención, amplitud de poder disfrutar de la vida cotidiana, ser más felices, etc.”, señaló Almada.
Por último, afirmó: “En general buscamos un estado de supraconsciencia donde se manifiesta el estado de intuición, la intuición es aquello que nosotros sabemos sin necesidad de pasarlo por el proceso mental del antagonismo entre lo positivo y lo negativo”.
Aldana Pszybylski. Redacción Puntal Villa María

