La decisión se inscribe dentro del proceso de reestructuración que impulsa la administración libertaria en distintas áreas del Estado, bajo el argumento de avanzar en una “modernización” del organismo, que incluye digitalización de tareas y revisión de la planta de empleados.
Hasta mediados de abril, el área meteorológica contaba con seis integrantes: cuatro militares en comisión y dos civiles. Tras la salida de una de las operadoras, la dotación quedó reducida a cinco personas.
Se trata de un servicio esencial para la aeronavegación que se presta en el aeropuerto mixto de Las Higueras, aunque no mantiene actividad durante las 24 horas. Según se pudo saber, ante requerimientos fuera de los vuelos programados, se convoca a personal disponible para cubrir la demanda.
El caso local no es aislado. A nivel nacional, el Servicio Meteorológico Nacional atraviesa un proceso de reducción de personal que ya comenzó a materializarse con decenas de desvinculaciones en distintas sedes del país. Según trascendió, en esta primera etapa se concretaron alrededor de 140 despidos y el plan oficial proyecta alcanzar cerca de 240 cesantías.
La medida se da en un escenario climático complejo, con fuertes lluvias que afectan a varias provincias y generan inundaciones en distintas regiones. En ese contexto, trabajadores del organismo advierten que la disminución de personal podría impactar en la calidad del servicio, especialmente en la recolección de datos meteorológicos.
Gran parte de las tareas en el país aún se realizan de manera manual y dependen de observadores en estaciones distribuidas en todo el territorio. Por eso, desde el sector señalan que una menor dotación podría traducirse en menos información disponible y, en consecuencia, en pronósticos con menor precisión.
Además, el SMN ya venía registrando una reducción sostenida de su planta desde el inicio de la actual gestión. Con los nuevos recortes en marcha, crece la preocupación por el funcionamiento de un organismo clave para la aviación, el agro y la gestión de emergencias.