Recorre las calles para brindar un plato de comida y abrigo a los más vulnerables
Junto a un grupo de voluntarios, Aaron Nacer sale a repartir alimentos y frazadas a quienes duermen a la intemperie en Córdoba. El joven dijo que se ha multiplicado la cantidad de personas en esta situación
Acompañados por un carrito de supermercado cargado con viandas, termos con café, galletitas y frazadas, un grupo de voluntarios se dedica de lunes a viernes a brindar alimentos, abrigos y contención a personas en situación de calle en el centro de Córdoba capital. Uno de ellos es el embalseño Aaron Nacer, quien encabeza desde hace más de dos años el proyecto Comida Solidaria. Él es el presidente de la Fundación Escola de Samba União da Serra, que realiza diversas actividades de apoyo y talleres para las familias de barrios postergados en la capital provincial.
“Hoy vemos que en este momento la situación es crítica; en la calle hay cada vez más personas sin nada. Tratamos de darles la comida pero también los escuchamos. Ahora estamos armando un comedor para ellos, para que puedan ir de lunes a viernes. Tratamos de ayudarlos también en todo lo que sea remedios, vacunas y ropa”, manifestó el joven a PUNTAL. Relató que la caminata diaria es larga ya que les lleva unas 4 horas poder abarcar la zona céntrica.
“Los recorridos los hacemos de lunes a jueves por la mañana. Vamos por el centro. Sería la zona de calle Vélez Sarsfield, Radio Nacional, Cañada, calle Chacabuco, Bulevar San Juan y la Terminal. Acá en la Terminal tenemos muchas personas en situación de calle, más de 270”. Asimismo, expresó que los viernes realizan un relevamiento para saber cómo se encuentra cada uno de los vecinos. El trayecto que recorren durante las mañanas arranca desde la sede de la Fundación, ubicada en calle Alvear 157, en el Centro Cultural Graciela Carena.
Sobre los voluntarios que trabajan en el proyecto destacó que “son muchos” y manifestó: “Nos vamos rotando para recorrer; cuando alguien puede algún determinado día nos manda un mensaje y coordinamos. Ya saben que nosotros salimos siempre, haya pocas o muchas donaciones”.
Asimismo, puntualizó que poseen un “un ropero comunitario donde lavamos, catalogamos y limpiamos toda la ropa y también tenemos un taller de vestuario donde hacemos colchas”. Y explicó que las viandas las realizan “dos cocineros, que hacen comida que generalmente la gente que encontramos no come seguido; como por ejemplo empanadas árabes. También les hacemos postres con dulce de leche. Incluso les damos café con galletas. Llevamos leche para los niños; lamentablemente son muchos los que están en la calle y llevamos abrigos de todo tipo”.
Aaron es profesor de música nacido en Embalse y hace 10 años que vive en Córdoba capital, y más de 6 que se dedica a labores solidarias en los barrios con la escuela de samba de la que forma parte. Aseguró que esas acciones lo ayudaron a visualizar situaciones que lo movilizaron a tratar de cambiar las cosas.
“Cuando comenzamos con lo de la escuela, fuimos a los barrios y ahí nos topamos con una realidad que en el centro no se ve. Hay mucha gente que no conoce el centro, que no va nunca”, relató.
Así fue como luego nació la fundación que hoy preside y que se dedica a realizar todo tipo de aportes a los que menos tienen. “Nosotros somos autogestivos, el dinero que recaudamos en todas las presentaciones que hacemos en los carnavales, lo guardamos y con eso hacemos las tareas solidarias durante todo el año”, manifestó el embalseño.
Contención
El voluntario hizo hincapié en que lo más importante -más allá de brindar alimentos- es “sentarse y escuchar a la gente”.
“Les hablamos, tratamos de ayudarles a solucionar sus problemas. Muchos de ellos tienen enfermedades y no se hacen curar. Buscamos también de hacer un trabajo de contención con ellos, más allá de darles simplemente el plato de comida”, resaltó el joven.
Además expresó: “En las plazas la gente ya nos conoce y tenemos un trato más de amigos. No somos una agrupación que va a dar comida un día y después se va. Somos apolíticos y arreligiosos, no vamos con una ideología, y eso a la gente le gusta más”.
Aaron contó que están próximos a abrir un comedor para que puedan asistir unas 100 personas en situación de calle, teniendo en cuenta la gran demanda que visualizan día a día. “Si sale todo bien, empezaremos en agosto en un lugar ubicado en Julio Roca y Artigas, en el centro. Además del comedor, la idea también es hacer ahí talleres de oficios y también traer profesionales como psicólogos, que puedan ayudar a la gente”.
“Pasamos de unas 160 personas a tener ahora más de 400; hay muchas familias con bebés”
Aaron advirtió que con el paso de los meses, desde que iniciaron el proyecto Comida Solidaria -hace más de dos años-, se ha ido incrementando la cantidad de personas que duermen a la intemperie. “Pasamos de unas 160 personas a tener ahora más de 400 personas en situación de calle; hay muchas familias con bebés, es muy triste”, dijo.
Al mismo tiempo, admitió: “Hay mucha gente que no tiene para comer y se hace recorridos de varios kilómetros para recibir la comida porque saben que nosotros estamos en el centro”.
Detalló que además de la problemática de varios adolescentes con las adicciones, gran número de abuelos están solos en las calles. “Están muy abandonados. Vemos muchos viejitos de más de 70 años que no tienen a nadie que los ayude”, afirmó Aaron.
En tanto, expresó que tras un relevamiento que realizan a diario, detectaron que “más del 80 por ciento de la gente que ayudamos tiene problemas respiratorios. Tienen asma o bronquitis. En el verano también es bravo porque muchos no tienen agua”.
Hizo hincapié en que es clave que las autoridades se ocupen urgente de la situación, porque la mayoría de las veces “la ambulancia va cuando la persona ya está muerta”.
Luciana Panella. Redacción Puntal
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“Hoy vemos que en este momento la situación es crítica; en la calle hay cada vez más personas sin nada. Tratamos de darles la comida pero también los escuchamos. Ahora estamos armando un comedor para ellos, para que puedan ir de lunes a viernes. Tratamos de ayudarlos también en todo lo que sea remedios, vacunas y ropa”, manifestó el joven a PUNTAL. Relató que la caminata diaria es larga ya que les lleva unas 4 horas poder abarcar la zona céntrica.
“Los recorridos los hacemos de lunes a jueves por la mañana. Vamos por el centro. Sería la zona de calle Vélez Sarsfield, Radio Nacional, Cañada, calle Chacabuco, Bulevar San Juan y la Terminal. Acá en la Terminal tenemos muchas personas en situación de calle, más de 270”. Asimismo, expresó que los viernes realizan un relevamiento para saber cómo se encuentra cada uno de los vecinos. El trayecto que recorren durante las mañanas arranca desde la sede de la Fundación, ubicada en calle Alvear 157, en el Centro Cultural Graciela Carena.
Sobre los voluntarios que trabajan en el proyecto destacó que “son muchos” y manifestó: “Nos vamos rotando para recorrer; cuando alguien puede algún determinado día nos manda un mensaje y coordinamos. Ya saben que nosotros salimos siempre, haya pocas o muchas donaciones”.
Asimismo, puntualizó que poseen un “un ropero comunitario donde lavamos, catalogamos y limpiamos toda la ropa y también tenemos un taller de vestuario donde hacemos colchas”. Y explicó que las viandas las realizan “dos cocineros, que hacen comida que generalmente la gente que encontramos no come seguido; como por ejemplo empanadas árabes. También les hacemos postres con dulce de leche. Incluso les damos café con galletas. Llevamos leche para los niños; lamentablemente son muchos los que están en la calle y llevamos abrigos de todo tipo”.
Aaron es profesor de música nacido en Embalse y hace 10 años que vive en Córdoba capital, y más de 6 que se dedica a labores solidarias en los barrios con la escuela de samba de la que forma parte. Aseguró que esas acciones lo ayudaron a visualizar situaciones que lo movilizaron a tratar de cambiar las cosas.
“Cuando comenzamos con lo de la escuela, fuimos a los barrios y ahí nos topamos con una realidad que en el centro no se ve. Hay mucha gente que no conoce el centro, que no va nunca”, relató.
Así fue como luego nació la fundación que hoy preside y que se dedica a realizar todo tipo de aportes a los que menos tienen. “Nosotros somos autogestivos, el dinero que recaudamos en todas las presentaciones que hacemos en los carnavales, lo guardamos y con eso hacemos las tareas solidarias durante todo el año”, manifestó el embalseño.
Contención
El voluntario hizo hincapié en que lo más importante -más allá de brindar alimentos- es “sentarse y escuchar a la gente”.
“Les hablamos, tratamos de ayudarles a solucionar sus problemas. Muchos de ellos tienen enfermedades y no se hacen curar. Buscamos también de hacer un trabajo de contención con ellos, más allá de darles simplemente el plato de comida”, resaltó el joven.
Además expresó: “En las plazas la gente ya nos conoce y tenemos un trato más de amigos. No somos una agrupación que va a dar comida un día y después se va. Somos apolíticos y arreligiosos, no vamos con una ideología, y eso a la gente le gusta más”.
Aaron contó que están próximos a abrir un comedor para que puedan asistir unas 100 personas en situación de calle, teniendo en cuenta la gran demanda que visualizan día a día. “Si sale todo bien, empezaremos en agosto en un lugar ubicado en Julio Roca y Artigas, en el centro. Además del comedor, la idea también es hacer ahí talleres de oficios y también traer profesionales como psicólogos, que puedan ayudar a la gente”.
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Aaron advirtió que con el paso de los meses, desde que iniciaron el proyecto Comida Solidaria -hace más de dos años-, se ha ido incrementando la cantidad de personas que duermen a la intemperie. “Pasamos de unas 160 personas a tener ahora más de 400 personas en situación de calle; hay muchas familias con bebés, es muy triste”, dijo.
Al mismo tiempo, admitió: “Hay mucha gente que no tiene para comer y se hace recorridos de varios kilómetros para recibir la comida porque saben que nosotros estamos en el centro”.
Detalló que además de la problemática de varios adolescentes con las adicciones, gran número de abuelos están solos en las calles. “Están muy abandonados. Vemos muchos viejitos de más de 70 años que no tienen a nadie que los ayude”, afirmó Aaron.
En tanto, expresó que tras un relevamiento que realizan a diario, detectaron que “más del 80 por ciento de la gente que ayudamos tiene problemas respiratorios. Tienen asma o bronquitis. En el verano también es bravo porque muchos no tienen agua”.
Hizo hincapié en que es clave que las autoridades se ocupen urgente de la situación, porque la mayoría de las veces “la ambulancia va cuando la persona ya está muerta”.
Luciana Panella. Redacción Puntal