El Challenger 100 exigió al máximo a Federico Gómez (octavo preclasificado), que viene desde niño al club villamariense, pero se marchó a Estados Unidos a los 18 años, para estudiar y jugar tenis universitario. Además, venía de la gira por Asia, de la que intenta escapar para readaptarse rápido al clima, y a la superficie del torneo.
Tras derrotar al ecuatoriano Alvaro Guillén Meza en 3 horas y 13 minutos por 3/6, 7/5 y 7/6 (7/0), afirmó que “sabía que sería un partido muy difícil. Le había ganado en las dos oportunidades en las que nos habíamos enfrentado, pero tenía que hacer lo que recién pude hacer a partir del segundo set”.
Del primero dijo que”no me sentí bien en la cancha. Traté de adaptarme al polvo de ladrillo y me costó. Encontré mi ritmo en el segundo set y él también elevó su nivel, por lo que fue muy parejo. Y en el tercero mi meta fue evitar y llevar a 0 los errores no forzados”.
Destacó que “arriesgar en algunos momentos clave puede ser un grave error. Me mentalicé, trabajé con mi psicólogo en ese sentido, y me fueron llevando despacito. Estoy feliz por haber dado vuelta el partido y porque se dio ante un rival muy duro. Ojalá me sirva como bisagra para lo que viene, que será duro también”.
Apuntó que “con la mirada y los gestos me apoyé mucho en mi grupo de trabajo, porque confío en ellos y saben cómo llevarme. Fue clave en los éxitos que tuve en los últimos tiempos esa comunicación con ellos. Hay entendimiento y me saben llevar y tranquilizar”.
Resalta que “es muy lindo jugar en Argentina, porque la gente se acerca y ese apoyo se siente. Yo no venía hace como 12 años a Villa María, pero estoy feliz, siempre me gustó venir acá y también en el interior del país. Es lindo porque, aunque estuve varios años afuera, la gente me sigue apoyando”.
Agregó que “es lógico que apoyen más al ‘Topo’ Londero como buen cordobés, o a otros tenistas más conocidos, pero pese a que había muy buenos partidos en la cancha principal, observé que se empezó a llenar la cancha, y eso fue un plus para la recta final, especialmente en el tie break, que fue donde pude plasmar la diferencia en mi partido”.
Gómez es nacido en Merlo, pero vive en Parque Leloir, en Ituzaingó. “En Villa María jugué varios torneos juniors y también Futures. Después me fui a EE.UU. a estudiar y a jugar, pero tengo amigos que siguieron viniendo como Nico Kicker, que siempre me dice que Villa María es uno de sus clubes favoritos, y siempre le gusta venir aquí”.
Aseguró que “es una hermosa posibilidad venir a Villa María. Esta vez a un torneo muy grande. El club está a la altura, lo organizó muy bien, y es un gusto estar jugando después de una década en esta linda ciudad”.
Explica que “voy a ir tranquilo. Gané un partido muy duro en el debut (ayer perdió en dobles), y hay que recuperarse y salir a dar lo máximo, porque todos son difíciles y no sé aún con quién me toca (Pedro Sakamoto, el brasileño que venció a Juan Ignacio Londero)”.
Estimó que “es una transición dura venir de Asia a Sudamérica, pasar al polvo de ladrillo para enfrentar a tenistas que son muy competitivos en esta superficie, y voy a intentar adaptarme rápido y lo mejor posible, para poder mejorar mi rendimiento día tras día en el transcurso del torneo”.