El 26% de esa cantidad corresponde a monitores, 13% son CPU y otro tanto corresponde a impresoras; mientras que hay un 11% de productos periféricos. Pero, además, al ordenamiento lo completan las computadoras portátiles, que significan el 1% del total.
Con un índice elevado aparecen los televisores, con el 16%; mientras que más atrás quedaron los pequeños electrodomésticos, con 6%, y teléfonos celulares, con el 5%.
Cifras alarmantes
Según un informe del último año efectuado por el Observatorio Mundial de los Residuos Electrónicos, de los 44,4 millones de toneladas que se generaban de residuos de este tipo en 204 (6,4 kilos por persona) se pasó a 53,6 millones en el año 2019, lo que elevó a 7,3 kilos anuales per cápita –en promedio- en todo el mundo.
Lo más grave es que las proyecciones hacia el año 2030 no muestran un descenso en la generación de basura electrónica, sino todo lo contrario. Los especialistas consideran que para dentro de 9 años la cifra se elevará hasta los 9 kilos anuales por persona y 74,7 millones de toneladas en todo el mundo. Según el mismo relevamiento, en Argentina se generaron 465 toneladas de residuos electrónicos durante 2019, lo que representa 10,3 kilos por habitante.
Comparado con otros países de la región, los índices se encuentran por encima de la media. Concretamente, en América del Sur se generaron 9,3 millones de toneladas de residuos, lo que arrojó un promedio per cápita del 9,1 kilos.

