En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, durante el mediodía de ayer se desarrolló una audiencia en la que dos hermanos resultaron condenados. Sergio Ramón y Franco Emanuel Pérez Castro fueron sentenciados por los delitos de robo y robo calificado reiterado en grado de tentativa (dos hechos).
A Sergio, que además recibió la pena por amenazas y tenencia simple de estupefacientes, se le impusieron 4 años de prisión y se le unificaron, por lo que le resta cumplir de una sentencia previa (también por robo), en 4 años y 3 meses con declaración de reincidencia. A la vez, deberá abonar una multa de 10 mil pesos.
En cambio, la sentencia para su hermano fue de 3 años y 4 meses.
La pieza acusatoria
Los hechos por los que llegaron al banquillo del recinto ocurrieron en Oliva. El 4 de agosto del año pasado, aproximadamente a las cinco de la tarde, Sergio se presentó en un domicilio situado en calle Mendoza 700. Allí, lo atendió una adolescente a quien amedrentó: le dijo que les prendería fuego su casa y le dijo que llamara a otra persona. Cerró la puerta y se fue. Unos minutos después, él y su hermano, mientras circulaban en una moto Guerrero Trip de 110 centímetros cúbicos, en la esquina de Kruger y Buenos Aires, encontraron a esa otra persona, el damnificado.
Los imputados frenaron. Sergio le pidió que le prestara el celular. La víctima lo sacó de su bolsillo y, en ese momento, el acusado se lo arrebató y le dijo que si llamaba a la Policía, le dispararía. Finalmente, se dieron a la fuga en el vehículo.
Tiempo después, cometieron otro ilícito. En el rodado fueron, con fines furtivos, hasta un almacén ubicado en la intersección de Visca Caviglia y Luis de Tejeda. Sergio ingresó al comercio y le pidió cigarrillos a la mujer que atendía. En esas circunstancias, además, la empujó atrás del mostrador, lo que hizo que ella se golpeara contra una estantería. A la vez, le exigió dinero y la hirió en la mano con un machete. El hijo de la lesionada entró en escena y el imputado también le dio un puntazo en la mano y en el abdomen que sólo le generó una pequeña escoriación.
Sin embargo, el joven logró reducirlo hasta la llegada de los funcionarios policiales. Su hermano, Franco, en tanto, que aguardaba en el exterior, escapó.
El 22 del mismo mes, poco antes de la una y media de la tarde, ambos acusados se encontraban, en calidad de detenidos, en el calabozo de la Comisaría de la localidad, que está en calle Caseros 200. En la misma celda, compartían espacio con otro joven, al que intentaron sustraerle 200 pesos que tenía en sus zapatillas. El damnificado logró zafarse y, en ese marco, Sergio lo golpeó con una silla de plástico. Apareció la Policía y, así, el suceso llegó a su fin.
Respecto del suceso por el que condenaron a Sergio por tenencia simple de estupefacientes, es necesario decir que se produjo en el Establecimiento Penitenciario N°5, en el barrio Belgrano de Villa María, cuando le encontraron envoltorios con marihuana.
Otras precisiones
Una vez que el secretario Walter Rodríguez finalizó con la lectura del requerimiento, el juez Félix Martínez le tomó los datos personales a ambos. En esa instancia, los dos confesaron la acusación en su contra. Por tal motivo, al juicio se le imprimió el trámite denominado abreviado, mediante el cual el juez no puede imponer una pena mayor a la acordada por el Ministerio Público y la defensa.
Posteriormente, llegó el momento de los alegatos. El primero en presentar los fundamentos fue el fiscal Francisco Márquez. Luego hizo lo propio el abogado Roberto Javier Marcos.
De esta manera, y tras un cuarto intermedio, el magistrado dio a conocer la resolución precisada al comienzo.
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En cambio, la sentencia para su hermano fue de 3 años y 4 meses.
La pieza acusatoria
Los hechos por los que llegaron al banquillo del recinto ocurrieron en Oliva. El 4 de agosto del año pasado, aproximadamente a las cinco de la tarde, Sergio se presentó en un domicilio situado en calle Mendoza 700. Allí, lo atendió una adolescente a quien amedrentó: le dijo que les prendería fuego su casa y le dijo que llamara a otra persona. Cerró la puerta y se fue. Unos minutos después, él y su hermano, mientras circulaban en una moto Guerrero Trip de 110 centímetros cúbicos, en la esquina de Kruger y Buenos Aires, encontraron a esa otra persona, el damnificado.
Los imputados frenaron. Sergio le pidió que le prestara el celular. La víctima lo sacó de su bolsillo y, en ese momento, el acusado se lo arrebató y le dijo que si llamaba a la Policía, le dispararía. Finalmente, se dieron a la fuga en el vehículo.
Tiempo después, cometieron otro ilícito. En el rodado fueron, con fines furtivos, hasta un almacén ubicado en la intersección de Visca Caviglia y Luis de Tejeda. Sergio ingresó al comercio y le pidió cigarrillos a la mujer que atendía. En esas circunstancias, además, la empujó atrás del mostrador, lo que hizo que ella se golpeara contra una estantería. A la vez, le exigió dinero y la hirió en la mano con un machete. El hijo de la lesionada entró en escena y el imputado también le dio un puntazo en la mano y en el abdomen que sólo le generó una pequeña escoriación.
Sin embargo, el joven logró reducirlo hasta la llegada de los funcionarios policiales. Su hermano, Franco, en tanto, que aguardaba en el exterior, escapó.
El 22 del mismo mes, poco antes de la una y media de la tarde, ambos acusados se encontraban, en calidad de detenidos, en el calabozo de la Comisaría de la localidad, que está en calle Caseros 200. En la misma celda, compartían espacio con otro joven, al que intentaron sustraerle 200 pesos que tenía en sus zapatillas. El damnificado logró zafarse y, en ese marco, Sergio lo golpeó con una silla de plástico. Apareció la Policía y, así, el suceso llegó a su fin.
Respecto del suceso por el que condenaron a Sergio por tenencia simple de estupefacientes, es necesario decir que se produjo en el Establecimiento Penitenciario N°5, en el barrio Belgrano de Villa María, cuando le encontraron envoltorios con marihuana.
Otras precisiones
Una vez que el secretario Walter Rodríguez finalizó con la lectura del requerimiento, el juez Félix Martínez le tomó los datos personales a ambos. En esa instancia, los dos confesaron la acusación en su contra. Por tal motivo, al juicio se le imprimió el trámite denominado abreviado, mediante el cual el juez no puede imponer una pena mayor a la acordada por el Ministerio Público y la defensa.
Posteriormente, llegó el momento de los alegatos. El primero en presentar los fundamentos fue el fiscal Francisco Márquez. Luego hizo lo propio el abogado Roberto Javier Marcos.
De esta manera, y tras un cuarto intermedio, el magistrado dio a conocer la resolución precisada al comienzo.

