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Mercadal y Salguero, dos casos similares con penas que difieren

En el último mes, llegaron a juicio dos causas por homicidios contra adultos mayores. Trabajadoras sexuales que oficiaron de entregadoras, robos, violencia desmedida, delincuentes que actuaron en complicidad y consumo excesivo de sustancias son algunas de las características que aparecen en ambos hechos

Con un mes de diferencia, se resolvieron en Tribunales de Villa María dos crímenes que conmovieron a la ciudad y que comparten entre sí varias similitudes: por un lado, el de Roberto Américo Mercadal (74), juicio que se desarrolló durante los primeros días de septiembre; y por otro, el de Santos Daniel Salguero (74), audiencia que se efectuó esta semana.

Por el primero de los homicidios, perpetrado el 6 de noviembre de 2020 en una vivienda de barrio Santa Ana, fueron enjuiciados en la Cámara del Crimen Nicolás Maximiliano Altamirano (27) y Sofía Alejandra Radicci (29). Por el segundo, ejecutado el 2 de febrero de 2021 en un domicilio de barrio Lamadrid, debieron sentarse en el banquillo de los acusados Máximo Elías Barrios (31) y Genoveva Leandra Fernández (35).

Las causas, llevadas adelante por las fiscales Silvia Maldonado (Mercadal) y Juliana Companys (Salguero), arrojan un buen número de coincidencias, no obstante, difieren en la pena que se les impuso a los homicidas.

Entre las similitudes aparecen: la excesiva violencia descargada hacia las víctimas, la complicidad con la que actuaron los delincuentes, el vínculo que existía entre los septuagenarios y las mujeres acusadas, el consumo desmedido de sustancias (droga y alcohol) y por último, el delito de robo, situación que estuvo presente en ambos episodios.

Pese a todas estas semejanzas, las penas impuestas fueron discordantes. En el primer juicio, el del médico Mercadal, los encartados fueron condenados a prisión perpetua por el delito de “Homicidio criminis causa” (los jurados populares y el Tribunal definieron que los homicidas mataron para esconder otro delito, que sería el robo).

En tanto, en la segunda audiencia, a los acusados se les impuso 21 años de prisión por “Homicidio” y “Robo” (la figura de criminis causa fue dejada de lado al momento del fallo, pese a que había sido solicitada por el fiscal de Cámara, Francisco Márquez).

Volviendo a las coincidencias, en ambos juicios fue evidente la brutalidad con la que actuaron los homicidas. A Mercadal le asestaron 14 puñaladas en el cuerpo y lo ataron de pies y manos. A Salguero lo golpearon salvajemente y le colocaron una bolsa de nylon en la cabeza, lo que causó su asfixia y posterior muerte.

Otra característica que salió a la luz en ambos casos tuvo que ver con el vínculo que existía entre las víctimas y las mujeres acusadas, Radicci y Fernández. Ante el Tribunal, las dos declararon que eran trabajadoras sexuales, actividad que les permitió entablar una estrecha relación con los adultos mayores asesinados, quienes habían depositado en las femeninas su confianza y amistad.

El consumo desmesurado de sustancias fue otro factor que apareció en los dos hechos. Según contó Radicci, tanto ella como su pareja, Altamirano, estaban “drogados” cuando fueron a la casa de Mercadal. El otro caso, el de Salguero, ocurrió en circunstancias de una juntada, donde a diferencia del caso anterior, predominaron las bebidas alcohólicas.

En las dos audiencias, se habló también de la violencia de género que ejercían Altamirano y Barrios contra Radicci y Fernández.

Otro tema que también se debatió por duplicado en la sala del quinto piso fue el delito de robo. Se pudo comprobar que a Mercadal le robaron un teléfono celular marca Samsung, una notebook, un reloj y dos paquetes de cigarrillos, elementos que colocaron en una mochila. A Salguero, en tanto, le robaron una caja con armas de fuego y su automóvil, un Fiat Palio color blanco, vehículo que utilizaron para ir y venir a Ballesteros y que luego abandonaron en inmediaciones de una estación de servicio.