“Fue apuñalada, abandonada y asesinada por el odio”, expresaron con profunda tristeza.
La movilización reunió a integrantes del colectivo trans y personas cercanas a Jessica, quienes reclamaron una mayor presencia del Estado en materia de prevención, contención y políticas públicas destinadas a proteger a la comunidad de la diversidad.
Durante la concentración, las manifestantes remarcaron que el asesinato representa el punto extremo de una cadena de situaciones de violencia, exclusión y vulnerabilidad que atraviesan muchas personas trans.
Alejandra Navarro, íntima amiga de Jessica Núñez, recordó el vínculo que las unía desde hacía más de dos décadas y destacó el rol que ambas tuvieron en distintas luchas por la conquista de derechos.
“Yo tenía un vínculo muy especial con ella, junto con Fanny. En esta foto, que es de hace más de 20 años, estábamos cuatro compañeras, pero hoy nos faltan dos”, expresó con dolor mientras mostraba una fotografía.
Navarro sostuvo que esas pérdidas también exponen, a su entender, ausencias del Estado en distintos ámbitos. “Una se nos fue por ausencia del Estado en la parte sanitaria, y la otra se fue por una ausencia del Estado en prevención y contención”, afirmó.
Asimismo, señaló que, aunque sus amigas intentaron acompañar y sostener a Jessica, existían situaciones que excedían las posibilidades de la comunidad. “Ahí era el Estado el que debía estar presente”, manifestó.
“Ella era dulzura pura, respeto y compañerismo. Era de esas personas que hacen más liviano el mundo, la que escuchaba, cuidaba, la que siempre tenía una palabra justa y estaba sin preguntar”, recordó.
Una lucha que sigue
Juana Hidalgo, otra de las activistas presentes frente a Tribunales, planteó que el asesinato de Jessica debe ser comprendido dentro de una problemática más amplia que afecta a las personas trans.
“Nos sentencian a todas, nos obligan a creer que no existe un mundo para nosotras. La muerte física es el último eslabón de una cadena de muertes, porque hay otras muertes más silenciosas y más dañinas”, expresó.
Hidalgo cuestionó las distintas formas de exclusión que atraviesan las personas trans desde edades tempranas, incluyendo el rechazo familiar, las dificultades para permanecer en el sistema educativo y los obstáculos para acceder a un trabajo digno.
En ese sentido, sostuvo que la violencia también se manifiesta a través de la discriminación cotidiana, las burlas, las miradas y las situaciones de abuso y persecución que, según planteó, forman parte de una cadena de vulneraciones.
Al referirse directamente al crimen de Jessica Núñez, Hidalgo afirmó: “Fue apuñalada, abandonada, asesinada por el odio, mil veces asesinada por el sistema”.
La activista reclamó justicia y políticas públicas concretas para proteger a la comunidad trans. “Nuestra lucha es la de insistir en la Justicia, la de abrazarnos cada vez que nos intentan aniquilar, la de salir a las calles y gritar ‘paren de matarnos’”, sostuvo.
Finalmente, aseguró que continuarán organizándose y movilizándose frente a cada hecho de violencia contra personas trans. “Seguiremos marchando por cada travesticidio, sabiéndonos portadores de una fuerza, la que nos enseñó a resistir, a sobrevivir y a no claudicar jamás”, cerró.