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Sorprendente producción de trigo en Córdoba: 166% más que la media histórica

La Bolsa de Cereales de Córdoba estimó un total de 7,1 millones de toneladas del cereal para la campaña que está finalizando: algo nunca visto

La campaña de trigo cierra en Córdoba con una ratificación: un volumen récord de producción que alcanza las 7,1 millones de toneladas y supera en un 166% a la media histórica para ese cereal.

Así lo confirmó ayer la Bolsa de Cereales de Córdoba en base a su última estimación de la campaña invernal, con “rindes récord en trigo y garbanzo, en un ciclo marcado por condiciones ambientales altamente favorables y una elevada disponibilidad hídrica durante las etapas clave”.

El cereal alcanzó la mayor producción registrada para la provincia. En contraste, la producción de garbanzo se vio limitada por una reducción del área sembrada.

“Con la campaña invernal finalizada, se realizó la última estimación de producción, elaborada a partir del relevamiento de la red de colaboradores de la Bolsa de Cereales de Córdoba. Durante todo el ciclo se mantuvo una tendencia de rindes récord tanto en trigo como en garbanzo, destacándose además la mayor producción de trigo de la historia”, insistió el informe publicado ayer.

Para el cereal, el rinde esperado en secano alcanza los 43,2 quintales por hectárea, casi un 70% por encima del promedio histórico, lo que se traduce en una producción estimada de 7,1 millones de toneladas, un volumen que representa 96% más que en el ciclo anterior y 166% más que el promedio histórico.

Para garbanzo, por su parte, se esperan en promedio 26,8 quintales entre riego y secano, valor 38% superior a la media histórica. Sin embargo, la producción de la especialidad se estimó en 51.800 toneladas, un 11% por debajo del promedio histórico para la provincia como consecuencia de una reducción de más del 40% en la superficie sembrada en este ciclo. El principal motivo que desalentó la siembra de garbanzo, según informaron colaboradores de la Bolsa, fue el precio y rentabilidad esperada para el cultivo.

Los motivos detrás del récord

Luego de un otoño con abundantes precipitaciones, las condiciones de siembra resultaron óptimas en gran parte del territorio provincial, lo que favoreció un muy buen arranque de los cultivos.

Posteriormente, el desarrollo inicial se vio condicionado por las fuertes heladas registradas entre fines de junio y comienzos de julio. Durante ese período se observaron síntomas de daño por frío, desaceleración del crecimiento, retrasos fenológicos y amarillamiento foliar, incluso en lotes con buena implantación, lo que derivó en un aumento transitorio de la proporción de superficie en estado regular y malo para ambos cultivos.

Con la posterior ausencia de heladas de magnitud y la ocurrencia de precipitaciones por encima de los promedios históricos para la época, los cultivos lograron recuperarse, mejorar su condición general y atravesar el período crítico —etapa en la que se definen los rindes y el requerimiento hídrico es elevado— en muy buen estado.

La situación sanitaria acompañó a las buenas condiciones climáticas, con baja presión de plagas y controles realizados en los momentos adecuados.

En garbanzo se destacó la aparición de rabia (Ascochyta rabiei), principalmente en lotes bajo riego, donde en algunos casos se superaron los umbrales de acción y fue necesario realizar hasta tres aplicaciones. No obstante, la enfermedad pudo ser controlada eficazmente, sin impacto significativo.

En trigo, además, colaboradores de la Bolsa resaltaron el uso de semilla de alta tecnología que, en combinación con las condiciones ambientales, permitió que el cultivo exprese todo su potencial productivo. En este marco, se reportó una calidad panadera inferior a la habitual, asociada a los elevados rindes, situación que podría derivar en descuentos al momento de la comercialización.