Murió el ingeniero agrónomo Antonio "Tony" Pomba tras un choque en la ruta 158
El reconocido profesional de Villa María falleció luego de permanecer internado en el Hospital Pasteur, tras un impacto frontal entre dos camionetas ocurrido en el acceso oeste de la ciudad
La comunidad productiva de Villa María y la región atraviesa horas de profundo pesar por el fallecimiento de Antonio “Tony” Pomba, un ingeniero agrónomo de amplia trayectoria, que perdió la vida luego de protagonizar un grave siniestro vial.
El hecho ocurrió durante la tarde del miércoles, poco después de las 15, sobre la ruta nacional 158, a la altura del kilómetro 156,5, en el acceso oeste a la ciudad. Por causas que aún se investigan, la Renault Oroch que conducía Pomba colisionó de frente, a alta velocidad, con una camioneta Dodge Ram en la que se desplazaban un hombre de 44 años, una mujer de 36 y una niña de 9.
Tras el impacto, bomberos voluntarios y personal policial trabajaron intensamente en el lugar. Debido a la violencia del choque, fue necesario cortar la cabina del vehículo para rescatar a Pomba, quien fue trasladado de urgencia al Hospital Regional Pasteur mediante un corredor sanitario. Pese a los esfuerzos médicos, tres horas después se confirmó su fallecimiento.
La víctima tenía 69 años, estaba domiciliada en Villa María y era un referente del ámbito agropecuario, reconocido tanto por su trayectoria profesional como por su calidad humana.
Una vida ligada al campo y a la docencia profesional
Graduado a comienzos de la década del 80 en la Universidad Católica de Córdoba, Pomba formó parte de la primera generación de ingenieros agrónomos que impulsó el desarrollo técnico-productivo en la región centro de la provincia.
Inició su carrera asesorando a productores para importantes firmas del sector y, a mediados de los años 80, se incorporó a Nestlé, donde desarrolló una extensa experiencia profesional que luego volcó al ámbito cooperativo y privado. Más adelante, fue cofundador de una empresa de insumos agropecuarios y asesoramiento técnico en Villa Nueva.
En los últimos años, se desempeñaba como inspector de seguros agrícolas, actividad en la que era considerado un especialista, recorriendo permanentemente rutas y campos del interior provincial.
Colegas y amigos lo recuerdan como una persona afable, cercana y solidaria, profundamente comprometida con su profesión. Padre de Francisco, Agustín y Julia, quienes continuaron su camino en la agronomía, también era reconocido por su faceta social y cultural, que lo llevó incluso a integrar un grupo musical junto a colegas.
Su muerte, ocurrida a pocos minutos de llegar a su hogar, generó conmoción en el sector agropecuario y en quienes compartieron con él décadas de trabajo, amistad y vocación.