Tras la derrota de Cambiemos, radicales de Córdoba buscan un nuevo rumbo
Describieron al partido como “desdibujado en su identidad ideológica” y propiciaron una corriente que recupere los valores
Un grupo de militantes de la UCR de la provincia mostró su preocupación por el rumbo que el centenario partido viene tomando en el plano nacional desde el encuentro en Gualeguaychú hasta la reciente derrota en las urnas de la alianza con Cambiemos.
Lo hicieron a través de un comunicado que lleva la firma del presidente de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia, y de varios intendentes y dirigentes de distintas localidades cordobesas.
En el escrito describieron al radicalismo: “Un partido desdibujado en su identidad ideológica, vaciado de debate interno y paralizado en su vida institucional, producto de decisiones equivocadas que advertimos oportunamente y que nos han llevado lejos del pensamiento histórico del radicalismo, nos han alejado del pueblo y sus necesidades”.
“El radicalismo renunció a sus conceptos más básicos y con ello a la posibilidad de ser un vehículo para resolver los problemas de la vida cotidiana. Los procesos electorales siempre aceleran la toma de decisiones políticas y estas elecciones presidenciales no serán una excepción. Podríamos preguntarnos si es pertinente realizar desde el radicalismo acciones que se transformen en hechos políticos en estos momentos y la respuesta es categórica, sí; no tan sólo es oportuno, sino que es necesario para el presente y futuro de la Unión Cívica Radical, de todo el país”, recalcaron.
Más allá de que en Córdoba Cambiemos se impuso con amplitud, recordaron que el objetivo era retener el Gobierno y en eso se fracasó: “En esta derrota electoral, el radicalismo ha sido fuertemente afectado, no tan sólo por el resultado, o por la pérdida de protagonismo, sino fundamentalmente porque el modelo económico y social aplicado, lejos de nuestras ideas, ha profundizado la desigualdad y la inequidad social en la Argentina”.
En ese sentido, abogaron por un partido “unido, movilizado, participativo, con una mirada incluyente y respetuoso de la igualdad de género, para lo cual se requiere trabajar por una propuesta que supere la denominada grieta y recupere todos aquellos valores que hicieron de nuestro país un lugar digno de vivir, crecer, desarrollarnos y soñar. Políticas que tengan eje en la ciudadanía, con pilares fuertes en la salud y la educación pública, la producción y la innovación”.
“Llegó la hora de que los radicales nos expresemos a partir de iniciativas sociales, económicas y ambientales con sensibilidad y que retomemos el camino que desde muy jóvenes nos supo enamorar: tender una mano a quien lo necesita, a partir de propuestas que conjuguen compromiso social y honestidad”, señalaron.
Crudo diagnóstico
Remarcaron que la obligación de la UCR es ocuparse de la tragedia nacional que significa que la mitad de los niños y adolescentes vivan por debajo de la línea de la pobreza.
“Estamos en vísperas de un fin de ciclo, hay que dar vuelta la hoja y empezar la reparación del Radicalismo con toda fuerza y vigor. Para ello se requiere de generosidad y amplitud en la convocatoria, en primer lugar, a todos los radicales de buena voluntad que se sigan identificando en las banderas del Radicalismo Social que supieron levantar entre otros Alem, Yrigoyen, Sabattini, Lebhenson, Larralde, Illia y Alfonsín y a partir de allí a todos los argentinos sin distinción de banderías partidarias, para volver a encabezar, como decía Alfonsín, ‘la enorme columna de la unidad nacional’”.
Con ese objetivo propiciaron la constitución de un frente o corriente Radical Nacional que, parado sobre los valores, principios y conductas de la Unión Cívica Radical, genere para todos una expectativa nueva y una esperanza cierta.
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Lo hicieron a través de un comunicado que lleva la firma del presidente de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia, y de varios intendentes y dirigentes de distintas localidades cordobesas.
En el escrito describieron al radicalismo: “Un partido desdibujado en su identidad ideológica, vaciado de debate interno y paralizado en su vida institucional, producto de decisiones equivocadas que advertimos oportunamente y que nos han llevado lejos del pensamiento histórico del radicalismo, nos han alejado del pueblo y sus necesidades”.
“El radicalismo renunció a sus conceptos más básicos y con ello a la posibilidad de ser un vehículo para resolver los problemas de la vida cotidiana. Los procesos electorales siempre aceleran la toma de decisiones políticas y estas elecciones presidenciales no serán una excepción. Podríamos preguntarnos si es pertinente realizar desde el radicalismo acciones que se transformen en hechos políticos en estos momentos y la respuesta es categórica, sí; no tan sólo es oportuno, sino que es necesario para el presente y futuro de la Unión Cívica Radical, de todo el país”, recalcaron.
Más allá de que en Córdoba Cambiemos se impuso con amplitud, recordaron que el objetivo era retener el Gobierno y en eso se fracasó: “En esta derrota electoral, el radicalismo ha sido fuertemente afectado, no tan sólo por el resultado, o por la pérdida de protagonismo, sino fundamentalmente porque el modelo económico y social aplicado, lejos de nuestras ideas, ha profundizado la desigualdad y la inequidad social en la Argentina”.
En ese sentido, abogaron por un partido “unido, movilizado, participativo, con una mirada incluyente y respetuoso de la igualdad de género, para lo cual se requiere trabajar por una propuesta que supere la denominada grieta y recupere todos aquellos valores que hicieron de nuestro país un lugar digno de vivir, crecer, desarrollarnos y soñar. Políticas que tengan eje en la ciudadanía, con pilares fuertes en la salud y la educación pública, la producción y la innovación”.
“Llegó la hora de que los radicales nos expresemos a partir de iniciativas sociales, económicas y ambientales con sensibilidad y que retomemos el camino que desde muy jóvenes nos supo enamorar: tender una mano a quien lo necesita, a partir de propuestas que conjuguen compromiso social y honestidad”, señalaron.
Crudo diagnóstico
Remarcaron que la obligación de la UCR es ocuparse de la tragedia nacional que significa que la mitad de los niños y adolescentes vivan por debajo de la línea de la pobreza.
“Estamos en vísperas de un fin de ciclo, hay que dar vuelta la hoja y empezar la reparación del Radicalismo con toda fuerza y vigor. Para ello se requiere de generosidad y amplitud en la convocatoria, en primer lugar, a todos los radicales de buena voluntad que se sigan identificando en las banderas del Radicalismo Social que supieron levantar entre otros Alem, Yrigoyen, Sabattini, Lebhenson, Larralde, Illia y Alfonsín y a partir de allí a todos los argentinos sin distinción de banderías partidarias, para volver a encabezar, como decía Alfonsín, ‘la enorme columna de la unidad nacional’”.
Con ese objetivo propiciaron la constitución de un frente o corriente Radical Nacional que, parado sobre los valores, principios y conductas de la Unión Cívica Radical, genere para todos una expectativa nueva y una esperanza cierta.