Más de 150 educadoras y educadores de seis países de América Latina se encontraron en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) para compartir experiencias relacionadas a la resignificación de los procesos de formación desde el lenguaje. Así, especialistas de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México y Perú abordaron durante tres jornadas este campo de estudios como fenómeno transversal en la configuración humana, social y cultural. Esta socialización de prácticas y experiencias pedagógicas se dio en el marco del XI Taller Latinoamericano para la Transformación de la Formación Docente en Lenguaje, organizado por la Red Latinoamericana.
Uno de los principales referentes fue el coordinador de la Red en Colombia, Fabio Jurado, quien destacó la importancia que tiene para la transformación “el principio filosófico de cultivar la democracia desde las instituciones educativas”. En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, añadió la necesidad de “tender un puente entre las familias y las instituciones educativas” para “trabajar en equipo y que los niños y las niñas tengan iniciativas que sean reconocidas como válidas”. Sobre este tema puntualizó: “Hay que tratarlos en mayoría de edad a nivel de pensamiento, es lo que da lugar a la posibilidad de construir la democracia desde las aulas y esto indicaría que son los estudiantes los que proponen problemas y preguntas fuertes para que, a partir de allí, los docentes los acompañen en la indagación, la exploración y la discusión de lo que va apareciendo en el desarrollo del proyecto; y esta es la manera más auténtica de cultivar la democracia”.
Según el especialista, la escuela tiene la oportunidad de “formar lectores críticos a pesar de sus limitaciones”. Para ello, hizo hincapié en “trascender el enfoque meramente alfabetizador” hacia otro que ponga el acento en “la interpretación crítica” de los textos. “El dialogismo intertextual es un juego que tiene como fundamento el acto de reconocer diversos textos dentro de un texto, y el trabajo pedagógico a partir de proyectos de aula constituye una estrategia definitiva para la seducción de los niños y los jóvenes hacia la lectura”. A modo de ejemplo habló de la lectura de textos breves, como los minicuentos que “garantizan la experiencia de la interpretación crítica en el contexto escolar”.
Al ser consultado sobre sus estudios acerca de la formación de lectores críticos, Jurado sostuvo “sólo es posible en una perspectiva democrática” en el cual “la escuela empodera dándole la palabra a los niños y las niñas, que hacen que el docente sea un acompañante y no un enseñador”. “En ese trayecto se asume un pensamiento crítico y tienen una disposición para leer críticamente los textos que van surgiendo”.
La Red tiene 20 años de trayectoria en Colombia, en los cuales trabajaron con jóvenes “desde la complejidad”, ya que consideran que “lo elemental y lo sencillo lo aprendieron usando las herramientas digitales”. Por ello, la apuesta es transformar las aulas en “escenarios para profundizar en los dilemas que surgen en la interacción con las herramientas digitales”.
Diversidad de lenguas
“En México estamos planteando que desde la escuela se puede hacer una educación diferente para crear una democracia diferente”, enfatizó a este medio la coordinadora del Red en ese país, Lucerito Rodríguez. Para lograr ese objetivo trabajan en fomentar el diálogo entre alumnado, maestros y maestros, porque consideran que “el lenguaje permite tomar decisiones” y buscan fortalecerlo desde la educación básica.
Uno de los rasgos fundamentales de México es que conviven 65 lenguas originarias. “Son lenguas expandidas en todo el territorio y en cada población se supone que debe haber un maestro que pueda darles clases, lamentablemente no se da por las políticas públicas pero como Red hemos impulsado que las lenguas puedan convivir en la escuela revitalizándolas y rescatando la cosmovisión de esos pueblos a través de proyectos con los niños en los que puedan transmitirlo a la comunidad”, puntualizó.
No obstante, en la universidad se trabaja la diversidad y, actualmente, se impulsaron programas para favorecer la educación bilingüe. “Se están dando apoyos económicos a las familias que hablan lenguas originarias para que sus hijos puedan seguir estudiando y hay becas en las universidades, porque hemos visto que los alumnos no llegan a la universidad porque van a trabajar a zonas alejadas en contextos complicados”, señaló.
Rodríguez explicó que la Red planteó en México la formación permanente y continua a través de diplomados para llegar a las zonas de alta marginación, donde las poblaciones hablan lenguas originarias. “Nos acercamos los asesores a puntos estratégicos y mensualmente vamos generando propuestas innovadoras para aplicar en las aulas en un proceso de reflexión y acompañamiento permanente”, agregó.
Al ser consultada sobre el rol del Estado manifestó que a partir del cambio de gobierno “pueden surgir cosas desde abajo, porque se está apostando a eso y la Secretaría de Educación Pública está marcando lineamientos para proponer alternativas para la educación”. Sobre este aspecto dijo tener “esperanzas”, porque “México invisibilizaba las lenguas originales, ahora no, y en cada Estado del país se están impulsando programas para salvar las huellas que dejaron 70 años de gobiernos neoliberales”.
La oralidad para la paz
El Nodo Somos Oralidad del Pacífico colombiano está conformado por docentes cuya línea de trabajo es la oralidad y sus prácticas pedagógicas están orientadas al fortalecimiento de la democracia. Desde que Colombia firmó el proceso de paz se generaron acciones dentro de lo que denominaron el posconflicto. “El municipio de Tumaco es el centro donde hay diferentes tipos de violencia y eso hizo que nuestra juventud y nuestros niños vivan algunas situaciones del paso de la guerra por el territorio”, contó la coordinadora del espacio, Genith Solís. Para atender estas situaciones desarrollaron el proyecto Construcción del Lenguaje de Paz desde la oralidad hecha canción. “Se basa en una experiencia de la red de cantadoras del pacífico, que son un grupo de ancianas que perdieron familia en la guerra pero decidieron, en un momento dado, que era la música y los cantos tradicionales el instrumento para liberarse de esos dolores, entonces empezaron a cantar y a hacer catarsis”, desarrolló. Esta idea fue llevada a las aulas para que los niños y las niñas “transformen esos dolores y tristezas en fuente de inspiración”.
Solís narró cómo la experiencia volvió al alumnado “más crítico, analítico y democrático” y se “producen nuevas narrativas propias de la juventud del Pacífico en un ejercicio de construcción de literatura”.
Consultada sobre la importancia de la Red Latinoamericana enfatizó que a los países que la integran los une “las mismas preocupaciones” y trabajan en “cómo hacer que los chicos amen la lectura, la oralidad y la escritura”. Asimismo, especificó “el lenguaje se convierte en un instrumento mediador, facilitador y transformador”.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María
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Según el especialista, la escuela tiene la oportunidad de “formar lectores críticos a pesar de sus limitaciones”. Para ello, hizo hincapié en “trascender el enfoque meramente alfabetizador” hacia otro que ponga el acento en “la interpretación crítica” de los textos. “El dialogismo intertextual es un juego que tiene como fundamento el acto de reconocer diversos textos dentro de un texto, y el trabajo pedagógico a partir de proyectos de aula constituye una estrategia definitiva para la seducción de los niños y los jóvenes hacia la lectura”. A modo de ejemplo habló de la lectura de textos breves, como los minicuentos que “garantizan la experiencia de la interpretación crítica en el contexto escolar”.
Al ser consultado sobre sus estudios acerca de la formación de lectores críticos, Jurado sostuvo “sólo es posible en una perspectiva democrática” en el cual “la escuela empodera dándole la palabra a los niños y las niñas, que hacen que el docente sea un acompañante y no un enseñador”. “En ese trayecto se asume un pensamiento crítico y tienen una disposición para leer críticamente los textos que van surgiendo”.
La Red tiene 20 años de trayectoria en Colombia, en los cuales trabajaron con jóvenes “desde la complejidad”, ya que consideran que “lo elemental y lo sencillo lo aprendieron usando las herramientas digitales”. Por ello, la apuesta es transformar las aulas en “escenarios para profundizar en los dilemas que surgen en la interacción con las herramientas digitales”.
Diversidad de lenguas
“En México estamos planteando que desde la escuela se puede hacer una educación diferente para crear una democracia diferente”, enfatizó a este medio la coordinadora del Red en ese país, Lucerito Rodríguez. Para lograr ese objetivo trabajan en fomentar el diálogo entre alumnado, maestros y maestros, porque consideran que “el lenguaje permite tomar decisiones” y buscan fortalecerlo desde la educación básica.
Uno de los rasgos fundamentales de México es que conviven 65 lenguas originarias. “Son lenguas expandidas en todo el territorio y en cada población se supone que debe haber un maestro que pueda darles clases, lamentablemente no se da por las políticas públicas pero como Red hemos impulsado que las lenguas puedan convivir en la escuela revitalizándolas y rescatando la cosmovisión de esos pueblos a través de proyectos con los niños en los que puedan transmitirlo a la comunidad”, puntualizó.
No obstante, en la universidad se trabaja la diversidad y, actualmente, se impulsaron programas para favorecer la educación bilingüe. “Se están dando apoyos económicos a las familias que hablan lenguas originarias para que sus hijos puedan seguir estudiando y hay becas en las universidades, porque hemos visto que los alumnos no llegan a la universidad porque van a trabajar a zonas alejadas en contextos complicados”, señaló.
Rodríguez explicó que la Red planteó en México la formación permanente y continua a través de diplomados para llegar a las zonas de alta marginación, donde las poblaciones hablan lenguas originarias. “Nos acercamos los asesores a puntos estratégicos y mensualmente vamos generando propuestas innovadoras para aplicar en las aulas en un proceso de reflexión y acompañamiento permanente”, agregó.
Al ser consultada sobre el rol del Estado manifestó que a partir del cambio de gobierno “pueden surgir cosas desde abajo, porque se está apostando a eso y la Secretaría de Educación Pública está marcando lineamientos para proponer alternativas para la educación”. Sobre este aspecto dijo tener “esperanzas”, porque “México invisibilizaba las lenguas originales, ahora no, y en cada Estado del país se están impulsando programas para salvar las huellas que dejaron 70 años de gobiernos neoliberales”.
La oralidad para la paz
El Nodo Somos Oralidad del Pacífico colombiano está conformado por docentes cuya línea de trabajo es la oralidad y sus prácticas pedagógicas están orientadas al fortalecimiento de la democracia. Desde que Colombia firmó el proceso de paz se generaron acciones dentro de lo que denominaron el posconflicto. “El municipio de Tumaco es el centro donde hay diferentes tipos de violencia y eso hizo que nuestra juventud y nuestros niños vivan algunas situaciones del paso de la guerra por el territorio”, contó la coordinadora del espacio, Genith Solís. Para atender estas situaciones desarrollaron el proyecto Construcción del Lenguaje de Paz desde la oralidad hecha canción. “Se basa en una experiencia de la red de cantadoras del pacífico, que son un grupo de ancianas que perdieron familia en la guerra pero decidieron, en un momento dado, que era la música y los cantos tradicionales el instrumento para liberarse de esos dolores, entonces empezaron a cantar y a hacer catarsis”, desarrolló. Esta idea fue llevada a las aulas para que los niños y las niñas “transformen esos dolores y tristezas en fuente de inspiración”.
Solís narró cómo la experiencia volvió al alumnado “más crítico, analítico y democrático” y se “producen nuevas narrativas propias de la juventud del Pacífico en un ejercicio de construcción de literatura”.
Consultada sobre la importancia de la Red Latinoamericana enfatizó que a los países que la integran los une “las mismas preocupaciones” y trabajan en “cómo hacer que los chicos amen la lectura, la oralidad y la escritura”. Asimismo, especificó “el lenguaje se convierte en un instrumento mediador, facilitador y transformador”.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María

