El predio cuenta con dos vaquillonas, seis ovejas, cuatro caballos, un carnero y un burro. Además, incorpora una manga de manejo, bebederos con recarga automática y conexión de agua, con instalaciones preparadas para garantizar el bienestar animal y las condiciones de bioseguridad.
La decana del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas, Carolina Morgante, definió el espacio como un aula a cielo abierto y destacó la participación de estudiantes, docentes, nodocentes y egresados en las tareas de construcción y acondicionamiento. También agradeció las donaciones de animales, materiales y alimento realizadas por empresas.
Por su parte, el rector Luis Negretti consideró que la inauguración representa un momento histórico para la carrera y valoró el compromiso de la comunidad universitaria para concretar el proyecto.
Una obra construida en comunidad
El director del Hospital Escuela de Medicina Veterinaria, Rubén Francone, destacó que las instalaciones reúnen condiciones de funcionalidad y seguridad para el trabajo de campo, y representan una oportunidad de formación para los futuros profesionales.
En tanto, el secretario de Vinculación del Instituto, Emiliano Badin, remarcó que la obra fue posible mediante la articulación entre la universidad, empresas y distintos actores de la comunidad.
La incorporación de estos corrales permite concentrar las prácticas con animales de gran porte dentro del campus universitario y ampliar las posibilidades de aprendizaje de los estudiantes.