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La Ventolera: una tesis en lenguaje inclusivo, la primera de la UNVM

Estudiantes de Ciencias Sociales recibieron el título de licenciadas por un trabajo en el que abordaron la comunicación alternativa a partir del caso de la revista, pero con un estilo de narrativa que transforma las estructuras de la academia

Las licenciadas en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa María Ailín Peirone y Victoria Batiston presentaron su tesis con un tema que problematiza la realidad de los medios alternativos digitales y que tiene la novedad de haber sido escrito en lenguaje inclusivo. Se trata del primer trabajo final de grado redactado de esta manera en la casa de altos estudios.

En tiempos en los que la Real Academia Española (RAE) impone límites al lenguaje inclusivo, en el Campus se desarrolló el 27 de noviembre un taller gratuito denominado “Lenguaje inclusive. Aportes pedagógico-políticos para el debate en la universidad”. 

Las estudiantes propusieron problematizar esta realidad entendiendo que “la lengua, como la cultura, se transforma y es un espacio de disputa”.

Los medios alternativos digitales

El TFG de las alumnas se enfocó en el caso de La Ventolera, medio alternativo que tiene una plataforma digital y circula en la ciudad hace casi 4 años. La revista es un producto de las egresadas que actualmente forma parte de la Red Nacional de Medios Alternativos.

Entre algunos de los cuestionamientos que abordó el trabajo, se preguntaron por la sostenibilidad del medio, la realidad de otros medios alternativos, la necesidad de hacer valer el derecho a la comunicación y la construcción de los mensajes.

“Los medios alternativos los entendemos como aquellos que no poseen fines de lucro, que se organizan de forma autogestiva, que están anclados en los territorios donde se insertan, que responden a demandas concretas y específicas de los lugares donde están”, explicó Peirone.

Y sostuvo que con el avance del proyecto fueron “deduciendo que no hay una estrategia óptima para gestionar un medio de comunicación no comercial pero en eso donde no hay nada pactado, se concibe un modelo artesanal, en el que cada vez más se siguen generando medios de comunicación amparados en el derecho humano a la comunicación”.

El lenguaje inclusivo

El lenguaje inclusivo entra en la tesis a partir de la premisa de que “es importante informar libre de estereotipos, de manera comprometida” ya que “la información debe ser variada, crítica” y lo fundamental es “el derecho a aportar esas miradas y experiencias y encontrar un canal para hacerlo. Siempre bajo la premisa de la gestión colectiva”.

Según explicaron, como anexo del TFG incluyeron una serie de recomendaciones para poder escribir textos académicos con un lenguaje inclusivo y no sexista: “Entre pautas generales pensamos que hay que usar pronombres y determinantes sin género. En el caso de ‘hombres’ y ‘mujeres’, ir alternando su orden y de todas formas esto es de una manera binaria que no está buena por eso es mejor omitir estos pronombres y los artículos ‘los’, ‘las’. Cuando se dice uno o una, buscar otras expresiones como ‘por alguien’ o ‘cualquiera’, formas más genéricas”, ejemplificaron.

“El lenguaje genera sentido y es importante nombrar porque lo que no se nombra se invisibiliza. Una utopía es que el mundo sea sin definiciones ni etiquetas, pero hoy es necesario dar estas batallas para disputar el sentido hasta que podamos lograr sociedades más libres”, sostuvo Peirone.

A su vez, indicó: “El lenguaje tiene un poder muy fuerte para reproducir la heteronormatividad y es una más de esas instituciones, como la escuela, la casa, el hospital. Nos van formando, homogeneizando. Por eso es importante usarlo en los medios, en las tesis, en el día a día para que dé cuenta de una lucha que se viene dando desde hace mucho tiempo para que haya una manera de nombrar para que todas las personas se sientan parte”.

Pero las profesionales también entienden que el lenguaje está en un constante proceso de transformación y también las formas actuales del lenguaje inclusivo tenderán a cambiar: “Primero se usaba el @, luego la X, luego la O y esto da cuenta de una diversidad de registros que va de la mano de estas formas feministas de resistencia que está bueno incluirlas. El lenguaje inclusivo tiene algo de transgresor, de resistencia, que como sea creo que ya lo estamos problematizando y toda problematización y pregunta y repregunta es un buen camino”.

“Creemos que la lengua, como la cultura, se transforma y es un espacio de disputa. También es eso, que enunciar y todo en masculino también nos dice mucho de la cultura y de un pensamiento que rige esta sociedad. Está bueno pensar lo inclusivo no sólo desde el lenguaje sino también en la representación audiovisual y fotográfica, que también muchas veces es muy estigmatizante en los medios de comunicación porque discrimina y tiene una impronta patriarcal que naturaliza lo masculino como un todo”, evaluaron.

Consultadas al respecto de cómo fue la actitud de la universidad ante esta propuesta de redacción de una tesis, las profesionales se mostraron muy conformes con la apertura y destacaron el valor que tiene para la formación de los profesionales “con una mirada más inclusiva, libre”.

No se trata sólo de visibilizar, nombrar, contar y dar una lucha sino más bien de “encontrar maneras de ir configurando un mundo donde quepan muchos mundos”.



Pablo Paredes. Redacción Puntal

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