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En Brasil, Uruguay y Chile ya se extraña a los argentinos

Operadores turísticos y funcionarios fronterizos de los tres países vecinos reconocieron que la actividad y el ingreso de visitantes se derrumbaron entre un 30 y un 70 por ciento

En épocas de dólar barato, los argentinos se caracterizaron por copar playas, shoppings y restaurantes, ya sea en Chile, Brasil o Uruguay.

Sin embargo, ahora que el precio del billete verde hizo prohibitivo para buena parte de la clase media veranear en el exterior, cambió abruptamente la tendencia. 

Y esos mismos argentinos que antes eran mirados de reojo por los habitantes locales, ahora son extrañados.

Así, buena parte de aquellos viajeros que el año pasado habían optado por vacacionar en Miami; o que habían elegido disfrutar del calorcito de Brasil; del mar de Viña, en Chile, o de la costa uruguaya, este año eligieron pisar la arena de Pinamar, Cariló, Villa Gesell o de algunas de las playas que se extienden a lo largo del Atlántico. Y por qué no las sierras cordobesas.

Es indudable que esta temporada 2019 los principales balnearios, así como algunas ciudades del interior, están transitando un buen verano.

Como contrapartida, las cámaras empresarias vinculadas con el turismo en los países limítrofes están viviendo, con mucho pesar, la ausencia de viajeros con DNI argentino.

Un acento que se echa de menos

Uno de los países más afectados por la crisis y devaluación doméstica es Chile, algo que se refleja en las coberturas de los medios de comunicación de la nación trasandina. 

Según datos de la Federación de Empresas de Turismo, entre enero y septiembre de 2018 habían arribado a ese destino unos 4,3 millones de personas provenientes del exterior. Esto implicó una caída del 9%, motorizada principalmente por el menor flujo de argentinos, cuyo ingreso cayó casi 22% en dicho período.

Además, los que sí decidieron viajar lo hicieron de manera más “gasolera”: las compras con tarjeta en ese mercado durante el tercer trimestre del año se desplomaron un 77,5%. 

En lo que respecta a la temporada veraniega, esta tendencia se está profundizando y los empresarios chilenos claramente extrañan el acento de mendocinos, porteños y de visitantes de otras provincias.

Sucede que durante la primera semana del año, las estimaciones sobre el paso de turistas que cruzan la cordillera por los puestos fronterizos están exhibiendo una caída interanual del 40%.

En paralelo, según un sondeo realizado por el Departamento de Estudios de la Cámara Regional del Comercio de Valparaíso, ciudad lindante a Viña del Mar, la ocupación promedio para la primera quincena de enero apenas superó el 60%, un nivel que se ubicó muy por debajo de las expectativas que habían trazado desde el rubro hotelero.

Y las perspectivas para esta segunda mitad que ya comenzó son incluso más negativas: las reservas ni siquiera llegan al 50%.

Marcela Pastenes, gerenta general de la Cámara, confirmó que “la disminución de la ocupación hotelera se enmarca en un contexto de un menor número de turistas argentinos”.

En Uruguay

Uruguay es otro de los destinos que se vieron afectados por el menor flujo de visitantes, un hecho que había sido anticipado por la ministra de Turismo de ese país, Liliam Kechichian, quien advirtió que la “devaluación en Argentina fue importante” y que su Gobierno debía prepararse “para ver cómo contienen las dificultades”.

Según los primeros datos de la Dirección de Migraciones, hasta el 6 de enero habían ingresado en barco, avión o por rutas terrestres, unos 166.500 viajeros con DNI albiceleste. Esto implicó una fuerte caída de más del 30% respecto del inicio de la temporada pasada.

Punta del Este, de la mano de precios casi prohibitivos para muchos turistas de clase media, experimentó una baja que algunos operadores turísticos cifran en un 40%.

En Brasil también se está sintiendo la menor afluencia. La Policía Federal de ese país informó que, en el inicio de 2019, se desplomó un 70% el número de argentinos que cruzaron por la frontera Irigoyen-Dionísio Cerqueira, que limita con Misiones, uno de los pasos más utilizados por aquellos que veranean en las playas de Santa Catarina.

En destinos como Buzios, en tanto, el descenso no fue tan brusco, pero el "feeling" entre comerciantes y agencias de turismo igual es de preocupación, de la mano de una reducción estimada en un 20%.

Esta dinámica que contrasta con lo que ocurría el año pasado se está viendo reflejada en uno de los termómetros más precisos a la hora de medir cuánto están viajando los argentinos fuera del país: los saldos por gastos con tarjeta de crédito.

Lo interesante es que los datos del Banco Central permiten conocer los registros correspondientes a la primera quincena de enero. Y los resultados confirman, efectivamente, que el turismo emisivo está transitando uno de los peores veranos en muchos años.

De acuerdo con las cifras del BCRA, el promedio de gastos por compras con plásticos en moneda extranjera alcanzó los US$ 280 millones hasta el 15 de enero.

Para tener una referencia, a esta misma altura del año pasado, cuando el billete verde cotizaba a $ 19, dicho saldo había superado los US$ 530 millones.

Es decir que, tras el salto abrupto de la divisa, a lo que sumó el esquema de apretón monetario, tendiente a achicar el volumen de pesos en manos de ahorristas, el nivel de gastos de turistas fuera del país se desplomó un 47%.

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