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Escuelas de verano: “Hay veces que manda el arancel y no el proyecto”

Lo dijo el coordinador de la escuela de iniciación deportiva del Prado Español, Joselito Bernadó. Asimismo, otras escuelitas de verano también coincidieron en que este año los padres preguntan por otros medios de pago

En el contexto de la crisis económica actual, las escuelitas de verano de ambas Villas no quedan exentas de sus efectos y consecuencias. Algunos de sus coordinadores supieron confirmar que la baja de alumnos no ha sido tan significativa, pero sí llama la atención que los padres busquen otras formas de pagar el arancel mensual que no sea la tradicional en efectivo. Teniendo en cuenta que la cuota por mes está entre los             $ 1.700 y los $ 2.100 en los predios consultados, el valor se asemeja en parte a lo que cuesta mensualmente enviar a los chicos al colegio durante el año lectivo.

Miguel Marqués, del Club Deportivo Central Argentino, dijo que volver a coordinar la escuela de verano después de más de 10 años representa “todo un desafío” desde la búsqueda de docentes calificados, a no conocer la respuesta que se iba a tener, pero por sobre todo el aspecto económico: “Es el factor que más duda nos causaba porque no sabíamos bien qué monto cobrar, entendiendo a la gente, a la crisis, a las familias numerosas, a las que se les complica abonar. En ese caso hemos sido muy atentos más allá de la crisis, un poco recordando de dónde vengo yo también. Algunas veces en ese sentido me he jugado algunas malas pasadas”.

Marqués comentó que, en su momento, haciendo diagnóstico de un año a otro llegó a haber deserción de hasta el 25% anual de los alumnos, y que “resultó que era la gente que no podía pagar y no lo mandaba más por vergüenza a que su hijo vaya sin haber abonado; y hoy sigue siendo el mismo motivo”. Lo que hizo la comisión este año fue ampliar los medios de pago, debido a que los interesados en enviar a sus hijos a la escuela de verano se lo han planteado: “Los padres nos piden más medios de pago, y le buscamos la vuelta para que todo el mundo lo pueda hacer. Tengo padres con tres chicos que van a pagar en 6 meses, otros preguntan mucho para pagar con tarjeta de crédito, a los hermanitos siempre se les hace descuento; tengo gente que no llega a pagar $1.000 y paga lo que puede, hay otros que vienen 5 chiquitos y pagan 2 porque sabemos el esfuerzo enorme que hacen los padres y les tenemos una consideración especial. Siempre negociamos intentando que el chico no deje de venir”.

Por otro lado, en el caso del Prado Español, Joselito “Pato” Bernadó destacó que “se nota la diferencia en la actitud de los padres, en la forma de preguntar los costos, aranceles, formas de pago y muchas veces piden que los esperes un poco más”, pero que la variación de la cantidad de alumnos en comparación con el año anterior a la misma fecha no ha sido mucha, ya que tienen “nada más que 20 alumnos menos que la temporada pasada y que más o menos la anterior”, teniendo en cuenta que en toda la escuela, en la de verano y la de iniciación deportiva, manejan aproximadamente unos 500 alumnos.

“Yo creo que toda la situación se siente, la crisis se siente, y entendemos que los padres que por ahí nos acompañan y que están muy identificados con nuestra propuesta hacen un gran esfuerzo, al igual que nosotros para organizar la escuela. Estamos haciendo muchísimo esfuerzo para que el impacto en el arancel sea el menor posible, pero también hay otras cuestiones que influyen como la situación general de la familia, los sueldos y del poder adquisitivo de ellos, y todo eso influye como en todos lados”, manifestó Bernadó.

Asimismo, dijo que, en años anteriores, como el proyecto que ofrece la escuela era el mero motivo de elección, “nunca era la primera pregunta el precio” y que este año la gente pregunta el costo, otras formas de pago, cómo se puede pagar con cheque, que si paga de contado tiene o no descuento, y, además, explicaba el coordinador, comparan los precios con otras escuelas además del proyecto en sí. “Hay veces que manda el arancel y no el proyecto, porque es hasta donde el papá puede”, dijo, y continuó: “Aparece mucho también la problemática de los hermanos, que con dos o tres hermanos se les hace imposible, y ni te cuento por más de 3, y ahí nosotros hemos hecho el esfuerzo a través de modificar los aranceles con precios especiales para grupos de hermanos”.

Explicó, además, que deben sostener a un grupo grande de gente: más de 30 personas entre profesores, coordinadores, ayudantes, profesores de talleres; y que eso hace que se tenga que poner cada vez un mayor trabajo -sobre todo en el sentido económico- para poder llevar todo a cabo. Bernadó espera que “la cosa cambie para que no se transforme en una escuela para unos pocos”.

“Hay veces que el papá te da a entender que quiere que su hijo venga acá, pero tiene que elegir otra escuela, ya sea por la distancia, porque su obra social le cubre un porcentaje, porque con el gremio en el que está afiliado le sale gratis o bien le pone el transporte gratis. Son problemáticas que no son ajenas a la sociedad a lo que el país está atravesando, y estamos aprendiendo a lidiar con ello de la mejor manera que podemos, tratando de sacar el mejor partido en cada una de las situaciones”, dijo el profesor del Prado Español, y agregó que la escuela existe hace 23 años, por lo que han atravesado muchas instancias del país, y muchos cambios políticos, económicos y sociales.



Otra realidad



Por otro lado, Julieta Barrientos, de la escuela de verano del Sport Social Club, manifestó que no cree que la crisis económica del país les afecte tanto a las personas que van a ese club, como sí como a otras, debido al poder adquisitivo general que maneja la gente que asiste allí. Pero destacó que “hoy no son las mismas caras las que ver cuando le decís cuánto sale la cuota a las caras que se veían antes; hoy se sorprenden con el precio, pero te lo pagan”.

“Todo sube. Los sueldos de los profesores obviamente siempre los tenemos que subir, y eso influye en la cuota de los chicos. Nosotros siempre intentamos tener mucha cantidad de materiales para que los profes puedan hacer las actividades tranquilos y nos hemos encontrado con precios muy altos comparado a otros años, por ejemplo las pelotas subieron mucho y las tuvimos que ir a comprar a Córdoba, las hojas que normalmente usamos para dibujar sobre todo en los días de lluvia también, todo eso está muy caro. Vemos mucho el aumento de precios en los elementos que tenemos que usar en las actividades de todos los días, pero muchísimo”, expresó Barrientos.

Tanto en el caso de las escuelitas de verano del Prado Español como en el del Club Deportivo Central Argentino, el predio para las actividades diarias es alquilado al club, y tienen un contrato al cual responder. Esto implica una complicación mayor en cuanto a costos, que se reflejan en el precio del arancel mensual.

Evidentemente los precios de todo suben y resulta un factor fundamental a la hora de elegir, en este caso particular, una escuela de verano para los chicos. 

Además de intentar adaptarse a las necesidades del bolsillo de los padres, la escuelita del Central Argentino también quieren adaptarse a las necesidades horarias, y ofrece la “pre-hora”, a partir de las 7.45, que está hecha para los papás que trabajan a partir de las 8 de la mañana -generalmente las escuelas de verano son a partir de las 9 de la mañana-  y que no tienen ninguna alternativa para dejar a los chicos. Marqués también explicó que hay algunos padres que no quieren seguir con la misma rutina de todo el año y levantar a sus hijos tan temprano, por lo que propusieron que los niños entraran a las 10 de la mañana. La jornada normal abarca desde las 9.30 hasta las 13 horas, terminando las actividades y reuniendo a los grupos generalmente a las 12.30.

Y culminó: “Hay que ver con qué propuesta seguimos en invierno, porque siempre decae bastante cuando empiezan las clases”.



Lara Martínez Bollo.  Redacción Puntal Villa María

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