En estas vacaciones de invierno los talleres de robótica fueron una de las actividades más solicitadas por chicos y chicas de Villa María y la región.
Se trata del lenguaje de la programación y el pensamiento computacional lo que se busca enseñar.
“Es evidente que a los chicos les encanta la parte tecnológica y muchas veces lo que yo noto es que, a raíz de un trabajo que se viene haciendo intensamente, los chicos de alguna forma van tomando el gusto no solo por usar la tecnología, como alguien que usa un producto y lo descarta, sino que han descubierto las posibilidades que da la tecnología, de ellos mismos crear sus propios desafíos o soluciones a lo que quieren representar”, explicó Gustavo Cierra, coordinador del club de ciencias ATP e integrante de la comisión de educación del Clúster de Impulso Tecnológico.
Cierra, que además se desempeña como docente en la Tecnoteca, destacó que no ha sido fácil, ya que se ha realizado un trabajo intenso. “No es algo que ya se terminó, es sobre lo que estamos trabajando permanentemente y en todo el mundo se está haciendo ese mismo trabajo”, dijo.
“Hay organizaciones globales, por ejemplo, que están apoyadas por los magnates de la tecnología del mundo, como Facebook, Amazon, Microsoft, Elon Musk, ellos son los que impulsan el proyecto Code.org, donde en todas las partes del mundo a los chicos a través de juegos o actividades lúdicas, pero sobre todo relacionado con personajes de dibujos animados o superhéroes de los que ellos son fanáticos, se los incentiva para que se diviertan mientras aprenden las bases de la programación, o mejor dicho, el pensamiento computacional”.
El referente del clúster señaló la importancia de marcar una diferencia en cuanto a la formación que se brinda. “No se los incentiva a los chicos de muy temprana edad para que sean programadores como algunos adultos pueden llegar a pensar, porque esa profesión la pueden llegar a ejercer algunos, no todos”, indicó.
Y agregó: “Pero si todos necesitan conocer el mundo que los rodea y el mundo que los rodea a ellos es atravesado totalmente por la tecnología”.
El docente destacó la importancia de que los menores comprendan el funcionamiento de un programa, ya que en muy poco tiempo será necesario para manejarse como ciudadanos corrientes, en tal caso, se enseñan las bases de la programación, lo que es la disciplina del pensamiento computacional. “Eso los habilita para tener estrategias de pensamiento y resolver problemas, se puede aplicar a cualquier orden de actividades que ellos desarrollen, en cualquier materia y decisiones que ellos tomen”, opinó.
Demanda de formación
Con relación al futuro de una carrera vinculada a la robótica o la programación, Cierra informó que hay consultas de familias sobre qué cursos hay disponibles para que los chicos realicen. “Me relaciono en los clubes de ciencia, principalmente los que son dictados por el clúster, que son de edades de entre los 10 y los 14 años. Esa edad de chicos lo que quiere es divertirse usando tecnología o robots, les fascina la posibilidad de trabajar con los dos mundos”, remarcó.
“En mi época la revolución fueron las pantallas, de estar jugando en las esquinas con una pelota de fútbol, nos encontramos con la posibilidad de poder jugar juegos con la computadora y eso era fantástico, los chicos nacieron con eso y no les llamó la atención más de lo normal, pero con la irrupción de los robots, que es una tecnología física que tiene movimiento, ven la posibilidad de jugar con pantallas, donde tienen que programar y realizar algunas acciones y además el robot se mueve físicamente, comparable al trompo o la pelota que yo usaba cuando era chico”, explicó en detalle el docente.
El coordinador del club de ciencias manifestó que los chicos más grandes, que están terminando el secundario, tienen más orientación a buscar carreras que tengan una facilidad a la hora de conseguir un trabajo y más demanda.
“Acá es muy evidente, sobre todo en Villa María, la oferta supera la demanda. A las empresas de tecnología de software les cuesta conseguir personal capacitado para tomar. Por eso en un mundo donde la economía es compleja, el rubro de la tecnología y el software invierte esa relación y hay más empleadores buscando empleados que a la inversa”, puntualizó.
Sobre las carreras de formación superior vinculada a la programación, el docente advirtió que se han actualizado por el hecho de que no se hacen “tan duras” como eran antes, “ahora hay cursos intermedios como la tecnicatura que se abre en la UTN, son carreras más cortas, no más fáciles, sino más cortas y más agradables, relacionadas con los objetivos que tienen los chicos de obtener una inserción laboral rápida”, dijo.
En ese sentido, confirmó que las formaciones se van aggiornando para que esa situación deseada se concrete.
Propuestas
Sobre la disponibilidad de formación, Gustavo Cierra indicó que hay propuestas en la educación formal como en la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Villa María, como así también en institutos privados. “Brindan la posibilidad de estudiar sin la necesidad de migrar a ciudades más grandes”, señaló.
También resaltó que hay mucha oferta online, a la que los chicos pueden acceder sin la necesidad de irse del lugar de residencia.
“También hay muchos cursos o talleres que sirven para tener la aproximación inicial que les puede llegar a confirmar la vocación, antes de ingresar a una carrera que no sepa bien en qué consiste o si les gusta, puede hacer un curso corto o taller y en base a eso confirmar o no, si va a ser su vocación para poder encarar una carrera tal vez más larga, que requerirá de una inversión mayor de tiempo y dinero”, completó.
Y añadió: “Todas esas posibilidades en Villa María las tenemos”.
Mujeres en la tecnología
El docente indicó que se observa que, aunque falta mucho camino por recorrer, se incorporan las mujeres a la tecnología. “Sabemos que por distintas cuestiones culturales han estado relegadas en el acceso, pero eso ahora se va limando y mientras más chicos son se nota que los grupos están mayormente compuestos por chicas que por varones”, dijo.
Y agregó: “Por ejemplo, en uno de los clubes de ciencia tenemos un taller en el que hay 15 participantes, de los cuales 10 son mujeres. Trabajamos con robótica y electrónica, les fascina”, dijo.
Pero recalcó que aún falta mucho por avanzar, ya que en las carreras de la ciencia tecnológica el porcentaje de mujeres que egresa es inferior al de hombres.
“De a poco avanzamos y se va renovando ese pensamiento a nivel generacional, hay muchas acciones que llevamos adelante para revertir la situación”, culminó.

