El Taller Protegido de Producción Carlón, iniciativa que da empleo a 15 personas con discapacidad y que lleva una quincena de años funcionando entre los villamarienses, se encuentra en plena etapa de mudanza e inmerso en un proceso de cambios.
En febrero, la histórica lavandería que responde a la Asociación Civil Villa María debió abandonar su sede, debido a que el propietario del inmueble necesitaba vender.
A partir de ese momento, la ONG con asiento en la ciudad inició la búsqueda de otro lugar. No fue nada fácil, pero el objetivo llegó.
“Hace dos semanas, conseguimos un local nuevo. Nos encontramos en proceso de transformarlo y adecuarlo a las necesidades para volver a arrancar”, señaló esperanzada a Puntal Villa María Carmela Amaya, vicepresidenta y referente de la organización que hoy sostiene el Carlón.
El nuevo espacio que la asociación civil deberá alquilar se encuentra ubicado dentro del casco céntrico, en calle Chile, a una cuadra y media de bulevar Vélez Sarsfield.
“Debemos adecuar el lugar a las normativas que se requieren para personas con discapacidad, por ejemplo, tenemos que realizar obras en el baño. Son cosas que nos llevarán un mes. Esperamos abrir en julio”, declaró Amaya.
Las vías de acceso al espacio también serán modificadas y adaptadas a la necesidad de los trabajadores, quienes deberán concurrir diariamente a la planta.
Desarrollo laboral y social
La lavandería industrial Carlón cumple un rol fundamental en la sociedad desde 2005, año en el que abrió sus puertas y su corazón, ofreciéndoles a decenas de personas con discapacidad un proyecto de desarrollo tanto personal como colectivo.
“Los chicos se desarrollan de mil maneras, en lo laboral y en lo social, es un emprendimiento necesario y por eso nos urge reabrir”, sostuvo la vicepresidenta de la ONG.
El proyecto lleva más de tres meses sin funcionar. El deseo de reabrir nace de los propios operarios y de sus familias, quienes reconocen el trabajo realizado a lo largo de todos estos años.
“Los chicos y sus familias tienen ganas de volver. No está bueno que estemos cerrados, sobre todo en esta situación de confinamiento. Los chicos pasan mucho tiempo adentro”, aseguró.
Un servicio eficiente
Según cuenta Amaya, el Carlón se distingue por un servicio que no todas las lavanderías ofrecen, que es el desmanchado, tarea llevada a cabo con productos especiales y destinados a tal fin.
La cadena de producción que llevan a cabo los 15 operarios, quienes se desempeñan en dos turnos de 8 y 7 personas respectivamente, se inicia con la recepción del pedido y la clasificación del mismo.
“Luego llega el desmanchado y posteriormente el lavado en máquinas especiales, donde se realiza el centrifugado y el secado”, enumeró y agregó: “El proceso concluye con el correspondiente planchado y la entrega al cliente”.
La mujer indicó que la mayor parte de la clientela proviene de hoteles y comedores de la ciudad, quienes depositan su confianza desde hace mucho tiempo en el Carlón. “Últimamente venimos trabajando muy bien”, destacó.
Asociación Civil Villa María, una ONG familiar que funciona hace más de dos décadas
La Asociación Civil Villa María, entidad presidida actualmente por Cecilia Ronco, fue fundada en 1999 por la madre de quien hoy es la vicepresidenta, Carmela Amaya.
Ésta última, en diálogo con Puntal Villa María, sostuvo que la ONG se identifica por ser familiar, distinción que aún hoy mantiene.
El eje de trabajo nunca se corrió de las personas con discapacidad, quienes han participado en diferentes proyectos a lo largo de estas dos décadas de vida.
“Iniciamos con emprendimientos chicos, por ejemplo, con la venta de productos descartables”, recordó Amaya.
Y añadió: “Un mes antes de que inicie la crisis de 2001 abandonamos esa línea de trabajo y pasamos a realizar envasado de alimentos”.
El proyecto de la lavandería nace del vínculo con Casa Balear, rememoró la entrevistada. “Ellos se acercaron con la propuesta de participar en un concurso, donde nos presentamos con el proyecto de la lavandería, que al tiempo ganó”, mencionó.
El premio de dicho certamen, organizado por el gobierno de las Islas Baleares, fue precisamente el dinero para instalar la lavandería, hecho que sucedió en 2005.
“Más adelante nos dieron la posibilidad de ampliar la maquinaria, con otra partida de dinero”, detalló Amaya.
El nexo con Casa Balear Villa María sigue presente en la actualidad. A este se le sumó el apoyo brindado por la Asociación de Empresarios de la Región Centro Argentina (Aerca), que en este tiempo colaboró con la mantención de las máquinas, las que se encuentran paradas por la mudanza.
“Son nuestras dos hadas madrinas”, sostuvo Amaya, refiriéndose a Casa Balear y Aerca.

