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Seba Polliotto, el villamariense con una historia de película en Italia

Se fue en el 2013 para cumplir el sueño que tenía desde pequeño. Durmió en un lavadero, fue voluntario de Cáritas y hasta jugó al fútbol en la tercera del Calcio. Hoy está al frente de "1000 Cosas Interesantes", empresa que fundó

De película. La historia del villamariense Sebastián Polliotto bien podría ser un filme verdaderamente atrapante para toda la familia. De grandes, chicos y sobre todo soñadores.

Partió de su Villa María natal en el año 2013 detrás del sueño que tenía desde chico: vivir en Italia.

Allí pasó absolutamente de todo hasta transformarse en la cabeza de la empresa “1000 Cosas Interesantes”, que ayuda a realizar la ciudadanía a miles de latinoamericanos, entre otras cuestiones que se necesitan, además brinda conferencias, sacó un libro en el que está el paso a paso para la ciudadanía que ya tiene más de un millón de descargas y en su canal de YouTube sus videos suman miles de visualizaciones. Una historia de cine.

Seba (como le gusta que lo llamen) es ingeniero en Sistemas, vivió en Córdoba, viajó por todo el país y se dio cuenta en un momento de que no le gustaba, se aburría. Sabía que podía hacer la ciudadanía para ir a Italia porque era un deseo de chico y ahí comenzó el principio de lo que vive hoy.

“Llegué a Italia sin saber el idioma, no tenía nada para hacer y mucho menos dónde ir. Una persona de Villa María me prestó un lugar donde estuve varios meses (nueve). Se acabó el dinero y empecé a recorrer iglesias para aprender el idioma y de ahí caigo en Cáritas, donde había un comedor para gente de la calle y empiezo a trabajar. Ahí veo que tiraban comida y yo me la llevaba para alimentarme porque no tenía para comprar”, cuenta como carta de presentación a aquellos primeros meses italianos.

Además agregó: “Ahí conocí a un dirigente del Parma, que no pasaba un buen momento, no me pagaban pero la pasaba bien porque jugaba al fútbol”.

-¿Cómo nace “1000 Cosas Interesantes”?

- Empecé a escribir, iba a una librería que tenía tablets gratis con internet, empecé a buscar cómo hacer plata y una de las opciones era haciendo un blog. Ahí nació “1000 cosas interesantes”, escribía cualquier cosa. Llegó un momento en el que se dio lo de la ciudadanía y lo plasmé en el blog. Eso fue un click porque me empezaron preguntar cómo había hecho y demás. En ese entonces me sale la posibilidad laboral en Roma, llego a la capital para trabajar en un bingo a la noche y durante el día seguía escribiendo, por ejemplo, sobre las preguntas más frecuentes para que ingrese cada vez más gente.

“Así pasaron muchos años, acompañaba a gente a hacer trámites; en el medio conocí a Gonzalo, que jugaba al fútbol conmigo, él es abogado y hacía todo lo legal; también, a Pilar, que es traductora; me contacté con gente para alquilar casas para la realización de trámites y se fue armando la estructura. Todo eso lo hacía gratis. Empecé a subir videos en YouTube, que recién iniciaba la movida, armé el Instagram y era algo que me divertía mucho. Luego de dos años en el bingo, la estructura era cada vez más grande, nos llegaban muchos correos, traducciones y sinceramente ya podíamos vivir de eso. Largué el trabajo nocturno y registré la empresa “1000 Cosas Interesantes” y ayudamos a más de 500 mil personas, hice un libro que es una guía desde cero para obtener el pasaporte, que se ha descargado un millón de veces y es algo que me llena de orgullo”, cuenta el villamariense.

-¿Cómo fue que empezaste a jugar al fútbol?

-Me invitaron a un entrenamiento, me corrí todo, metí dos goles (siempre jugué de 9), al técnico le gustó y me hicieron firmar un contrato en la tercera categoría del Calcio. Fue una cosa de no creer. Había llegado a la Reserva de Alumni. Todo fue increíble, esto me pasó a los 32, metí varios goles. Fui jugador profesional del Calcio en tercera durante un año, sin plata, durmiendo en un catre dentro de un lavadero y laburando en Cáritas con una bici prestada. Era enorme y estaba muy feliz, al jugar al fútbol empecé a conocer Italia por los viajes, jugué hasta en la nieve.

-¿Cuál es la pregunta más frecuente de la persona que quiere emigrar?

-Es cómo hacer para tener la ciudadanía. El dinero que se gasta y que se necesita, fundamentalmente. No solamente son argentinos los que preguntan y con los que trabajamos, sino de toda Latinoamérica, porque es para todos los descendientes de italianos, con lo cual es amplio. La mayor comunidad de italianos es estadounidense; luego, Brasil; y en tercer lugar, la Argentina.

-¿Qué sentís al momento de ayudar a una persona que quiere dar el paso e irse?

-Las ciudadanías son el hilo conductor, pero lo que hablo personalmente y en las conferencias (en octubre regresa al país) es que es un puente para lo que quieren lograr, no un fin. Hago hincapié en que descubran qué es lo que quieren, porque una vez que tenés la ciudadanía si no sabés a dónde apuntás vas a seguir estando igual. Lo disfruto mucho, estoy donde quiero estar, ayudo a mucha gente y a su vez eso me suma a mí. La mayoría de la gente con la que estoy en contacto no me da dinero directamente, sino que indirectamente lo hacen al ver mis videos, escuchar podcast, bajar el libro o hacer click en publicidades. Es una magia muy linda. Prendo una cámara y trazamos un ida y vuelta.

-¿Cómo definís tu trabajo?

- Cuesta decir que es mi trabajo. En “1000 Cosas Interesantes” está mi vida. Pasar hambre, aprender idioma desde cero, crecer, pasé una enfermedad fuerte por la que me operaron y salió bien, sigo estudiando, me fui de mi lugar, de mi lengua, mi cultura y más allá de todo lo laboral es un disfrute permanente.

“El principal choque es el idioma. Si bien es similar, no es simple a la hora de mantener una charla fluida. Si lo hablás despacio se puede entender, pero al momento de entablar una conversación se complica. Las relaciones son parecidas, ellos son familieros, hablan fuerte, somos descendientes”.

-¿Cómo fue trabajar en tiempos de pandemia?

-La pandemia me ayudó a crecer muchísimo. Primero porque me quedé solo literalmente, vivo solo y me quedé conmigo y a conocerme. Como mi trabajo es online, se incrementaron los vivos de redes sociales, armé el estudio, compré cámaras y pensé en dar más soluciones. Es decir que me empezó a seguir mucha más gente. De lunes a lunes hacía vivos con diferentes temáticas. Se armó una linda comunidad. Muchos medios de comunicación veían lo que hacía y me hicieron notas, eso me hizo más conocido, aparte lo que hago es gratis. A mí me pagan a través de las redes.

-¿Cuáles serían los tres puntos claves que debe saber una persona que emigra?

-Lo primero es saber el idioma, al no tener una comunicación fluida es difícil mantener una charla, al menos tener conocimientos básicos. Lo segundo es la paciencia, a veces las cuestiones burocráticas se demoran y no podés volverte loco. Lo tercero es que hay líos en todos lados, no solo en el país de origen, así es la vida. Me toca viajar y en todos lados pasa lo mismo. Somos humanos con diferentes culturas. No es Argentina, Chile o Uruguay, es el mundo. Hay que venir sabiendo que nada es fácil, siendo paciente estás triunfando.

-¿Cuánto hace que no visitás Villa María?

-No viajo al país y a Villa María desde el 2021, pero estuve tres días, también estuve en el 2019, donde hice dos conferencias, una en Buenos Aires y otra en Córdoba.

“Disfruto mucho el momento y el día a día. Vivo todo muy intensamente y no extraño. Tengo la posibilidad y siempre le busco la vuelta para hacer lo que quiero. Se han acortado mucho las distancias y es una ventaja”.

-¿Volverías a vivir en Villa María?

-Podría volver. No descarto, nada es para siempre. Elijo de hacer lo que tengo ganas. Hoy elijo vivir en Roma, hace 10 vivía en Córdoba. Quizás en otro momento me pasa de irme.

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