Desahogo, alegría, lágrimas y mucha pasión. Apenas Lautaro Martínez convirtió el penal, la locura en todo el país fue total. Y claro, Villa María no fue la excepción.
El sufrimiento de un tiempo suplementario forzado, el empate en la última jugada había dejado el grito de triunfo atragantado. Los nervios se apoderaron de cada argentino que se desató apenas se consumó la victoria.
No apto para cardíacos. Así fue, por eso los festejos lo fueron todo.
Mientras caían algunas gotas y la lluvia se hacía cada vez mas intensa en el centro de la ciudad se iba llenando cada vez más. Los bocinazos ganaban la escena y la bandera Argentina se transformaba en una marea celeste y blanca.
La Plaza Centenario, ícono de reuniones, marchas y por supuesto festejos, fue testigo una vez más de la epopeya.
De todos los barrios, parejas, familias enteras, amigas y amigos, con mascotas, con los abuelos, todo el mundo estaba en la plaza.
Los argentinos necesitaban una alegría así.
“Es una locura lo que estamos viviendo, sufrimos como siempre los centros pero el equipo pudo sacarlo adelante. Acompañamos al equipo y estamos en la plaza para agradecerles. En casa ocupamos las mismas sillas y nadie cambia de lugar. Lo vamos a seguir haciendo el martes”, contaron Manu y Belén que estaban con Eimmy, de cuatro meses de vida.
En el mismo sentido, Martina Casas llegó a la Plaza Centenario con su perrita “Mía”: Siempre vemos el partido juntas, es la primera vez que la traigo a la plaza, sufrimos mucho y ahora estamos muy felices”.
Daniel Barrera, llegó a los festejos con su nieta Josefina: “Vimos el partido con toda la familia, sufrimos mucho pero estamos todos festejando este gran triunfo de la selección. En el empate nos tiramos al suelo a llorar, no lo podíamos creer. Ahora el martes nos volvemos a juntar”.
Pablo Contreras, con su hijo Santiago, también contó las sensaciones en medio de los festejos con su pequeño en andas: “Sufrimos un montón, cuando nos empataron no lo podíamos creer, por suerte lo sacamos adelante y pudimos festejar”.
Wanda, Alexis y Stefano, familia de barrio centro contó: “Fue tremendo, cuando nos empataron fue un shock, no lo podíamos creer. El nerviosismo fue total. Muy emocionante todo. El martes apostaremos de nuevo a verlo en familia.
Luis , Perla, Alina y Agustín de barrio Roque Saenz Peña señalaron que “Mantenemos la cábala de la ropa todos los partidos, estamos muy felices de que el pueblo salga a festejar. Nos merecemos estar contentos como sociedad.
A los villamarienses no los paró ni la lluvia. La emoción se apoderó de la escena y el delirio fue total. El martes será otro capítulo en el recorrido copero de la Scaloneta.

