Diego Oscar Fantino se quebró. Pidió disculpas por los hechos de violencia que minutos antes había reconocido ser el autor, y mirando fijamente al juez reclamó salir antes de fin de año de prisión: “Es lo que más quiero en el mundo. Hace 2 años que estoy detenido y necesito salir y rehacer mi vida”, esbozó entre lágrimas, en medio del silencio que inundó la Cámara del Crimen.
Recibió una pena de 3 años y 6 meses de prisión, de cumplimiento efectivo, por tres hechos de violencia de género. El más grave de ellos fue contra Yanila Ríos, a quien dejó inconsciente tras una brutal golpiza.
Pero anterior a ese tuvo otras actitudes violenta. El primer registro fue a principios de diciembre de 2015. Para esa altura del año, Fantino había sido notificado (el 19 de noviembre de ese año) de una orden de restricción que pesaba en su contra, en perjuicio de su expareja, Luciana Soledad Lorenzatti. Fue hasta la vivienda de la mujer y retiró al hijo que tienen en común.
Luego, el 28 de diciembre del mismo año, en Entre Ríos al 100 de Ticino se encontró con su ex, quien se encontraba junto a su pareja, Fernando Romero. Fantino alcanzó a tomar del pelo a Lorenzatti, en la previa de lo que fue una discusión con Romero. Mutuamente se chocaron los autos (una Ford F-100 de Romero y un Chevrolet Cruze de Fantino) y ambos terminaron con lesiones leves.
La violenta golpiza a Ríos
Casi 9 meses después de lo que fue el incidente, Fantino cometió un hecho tan grave que por milagro no tuvo consecuencias mayores, según graficó el propio fiscal Francisco Márquez durante el alegato. El 3 de septiembre de 2016 fue hasta la vivienda de Yanila Ríos, y le exigió que abriera la puerta.
Al no lograr su cometido, forzó la abertura e ingresó. De manera violenta la tomó de los cabellos a Ríos y la arrastró hasta el auto. De allí fueron hasta un predio cercano, donde Fantino la insultó y le efectuó golpes de puño.
Ríos ya tenía el rostro ensangrentado, pero el exfutbolista siguió golpeándola. La bajó del rodado y nuevamente la arrastró hasta la golpearla violentamente y dejarla prácticamente desvanecida.
La llevó nuevamente hasta el auto y trasladó hasta la casa de donde la había sacado de los pelos. Inconsciente, Ríos quedó tendida en el piso, “abandonada y ensangrentrada”, según reza la instrucción. Y aclara que el ahora condenado “la llamó al celular más de 100, mientras ella estuvo 7 hora inconsciente”.
La víctima logró despertarse recién a las 13.50, y pidió ayuda a una amiga. En ese instante, pudo atender una llamada de su agresor, a quien le advirtió que lo iba a denunciar. Fue el principio del fin para el exfutbolista, que horas después termino detenido.
El llanto y la condena
Diego Oscar Fantino tiene 37 años y es padre de un hijo de 6 años. Ante el juez René Gandarillas, asumió los hechos. Y rompió en llanto ni bien el magistrado lo interrogó sobre condiciones personales.
“Pido disculpas a la familia de Yanila, y a mi familia. Y a mi hijo que es lo que más quiero en el mundo. Hace 2 años que estoy detenido, necesito salir y rehacer mi vida. Estoy bajo tratamiento psicológico, yendo a la escuela del penal para demostrar mi arrepentimiento. Hace 2 años que no lo veo y antes de fin de año le prometí que iba a verlo. Quiero estar en la calle antes de fin de año”, imploró.
El fiscal Francisco Márquez, en su alegato, sostuvo la acusación y reconoció que las dos víctimas “expresaron su conformidad de que van a estar conformes con la sanción que imponga el tribunal”. De hecho, Ríos desistió de ser querellante y levantó la acción civil tras llegar a un acuerdo con su expareja.
Márquez aclaró que “el perdón de las víctimas no lo exhonera de la responsabilidad. Me alegro que se de cuenta y llore por su hijo. Usted va a tener que seguir con tratamiento psicológico. Tuvo la suerte -dijo al hacer alusión de la agresión perpetrada a Ríos- de que el resultado sea lesiones y no la muerte”.
El fiscal reclamó una pena de 3 años y 6 meses de prisión. Carmelo Zucarello ejerció la defensa de Fantino y adhirió al pedido de Márquez. En su alegato, expuso el arrepentimiento de su cliente, y el “aprendizaje que tuvo en el penal, donde hizo cursos. Tiene ansias de cambiar su vida”.
El juez falló en consonancia con lo solicitado por las partes, condenando a Fantino por desobediencia de autoridad reiterada (dos hechos), lesiones leves, daño, privación ilegítima de la libertad, lesiones graves y abandono de persona agravado. Por ahora seguirá entre rejas.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María.
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Pero anterior a ese tuvo otras actitudes violenta. El primer registro fue a principios de diciembre de 2015. Para esa altura del año, Fantino había sido notificado (el 19 de noviembre de ese año) de una orden de restricción que pesaba en su contra, en perjuicio de su expareja, Luciana Soledad Lorenzatti. Fue hasta la vivienda de la mujer y retiró al hijo que tienen en común.
Luego, el 28 de diciembre del mismo año, en Entre Ríos al 100 de Ticino se encontró con su ex, quien se encontraba junto a su pareja, Fernando Romero. Fantino alcanzó a tomar del pelo a Lorenzatti, en la previa de lo que fue una discusión con Romero. Mutuamente se chocaron los autos (una Ford F-100 de Romero y un Chevrolet Cruze de Fantino) y ambos terminaron con lesiones leves.
La violenta golpiza a Ríos
Casi 9 meses después de lo que fue el incidente, Fantino cometió un hecho tan grave que por milagro no tuvo consecuencias mayores, según graficó el propio fiscal Francisco Márquez durante el alegato. El 3 de septiembre de 2016 fue hasta la vivienda de Yanila Ríos, y le exigió que abriera la puerta.
Al no lograr su cometido, forzó la abertura e ingresó. De manera violenta la tomó de los cabellos a Ríos y la arrastró hasta el auto. De allí fueron hasta un predio cercano, donde Fantino la insultó y le efectuó golpes de puño.
Ríos ya tenía el rostro ensangrentado, pero el exfutbolista siguió golpeándola. La bajó del rodado y nuevamente la arrastró hasta la golpearla violentamente y dejarla prácticamente desvanecida.
La llevó nuevamente hasta el auto y trasladó hasta la casa de donde la había sacado de los pelos. Inconsciente, Ríos quedó tendida en el piso, “abandonada y ensangrentrada”, según reza la instrucción. Y aclara que el ahora condenado “la llamó al celular más de 100, mientras ella estuvo 7 hora inconsciente”.
La víctima logró despertarse recién a las 13.50, y pidió ayuda a una amiga. En ese instante, pudo atender una llamada de su agresor, a quien le advirtió que lo iba a denunciar. Fue el principio del fin para el exfutbolista, que horas después termino detenido.
El llanto y la condena
Diego Oscar Fantino tiene 37 años y es padre de un hijo de 6 años. Ante el juez René Gandarillas, asumió los hechos. Y rompió en llanto ni bien el magistrado lo interrogó sobre condiciones personales.
“Pido disculpas a la familia de Yanila, y a mi familia. Y a mi hijo que es lo que más quiero en el mundo. Hace 2 años que estoy detenido, necesito salir y rehacer mi vida. Estoy bajo tratamiento psicológico, yendo a la escuela del penal para demostrar mi arrepentimiento. Hace 2 años que no lo veo y antes de fin de año le prometí que iba a verlo. Quiero estar en la calle antes de fin de año”, imploró.
El fiscal Francisco Márquez, en su alegato, sostuvo la acusación y reconoció que las dos víctimas “expresaron su conformidad de que van a estar conformes con la sanción que imponga el tribunal”. De hecho, Ríos desistió de ser querellante y levantó la acción civil tras llegar a un acuerdo con su expareja.
Márquez aclaró que “el perdón de las víctimas no lo exhonera de la responsabilidad. Me alegro que se de cuenta y llore por su hijo. Usted va a tener que seguir con tratamiento psicológico. Tuvo la suerte -dijo al hacer alusión de la agresión perpetrada a Ríos- de que el resultado sea lesiones y no la muerte”.
El fiscal reclamó una pena de 3 años y 6 meses de prisión. Carmelo Zucarello ejerció la defensa de Fantino y adhirió al pedido de Márquez. En su alegato, expuso el arrepentimiento de su cliente, y el “aprendizaje que tuvo en el penal, donde hizo cursos. Tiene ansias de cambiar su vida”.
El juez falló en consonancia con lo solicitado por las partes, condenando a Fantino por desobediencia de autoridad reiterada (dos hechos), lesiones leves, daño, privación ilegítima de la libertad, lesiones graves y abandono de persona agravado. Por ahora seguirá entre rejas.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María.

