La cuarentena obligatoria es una medida extrema que basa su efectividad en el aislamiento de las personas, especialmente las más susceptibles o de mayor riesgo. La convivencia forzada todos los días durante las 24 horas de todos los integrantes de la familia o convivientes genera reacciones diferentes según las características de personalidad de cada persona y los antecedentes. Cuando en una casa hay antecedentes de violencia contra mujeres y niñas, el encierro tiende a que reaparezca y sea más grave. Cuando no hay antecedentes claros, por la convivencia forzada puede aparecer la violencia de género. Por supuesto, si había antes de la cuarentena abuso sexual infantil de alguna niña y/o niño, en la cuarentena esto va a continuar y con mayor frecuencia, a pesar de estar todos presentes.
Estos son los efectos no deseados de la cuarentena. Por eso no nos llama la atención la cantidad de femicidios que están ocurriendo: aunque no está demostrado, parecen ser más frecuentes que antes. Pero detrás de cada mujer asesinada hay muchas otras que experimentan violencia, esos son los números que aún no tenemos.
Los sistemas de llamadas, el 144 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ejemplo, reflejan un aumento del 30 por ciento, pero hay muchas llamadas que son por consulta o pedido de información. Las que se realizan realmente por experimentar violencia no sabemos cuántas son, y esos números los necesitamos ahora para compararlos con períodos anteriores y así saber bien cuál es la variación. Si bien se tomaron distintas medidas a nivel nacional, provincial o local para facilitar las denuncias y también los pedidos de ayuda, no sabemos si están funcionando y cómo.
Las fuerzas de seguridad son clave en este momento, porque ellas al custodiar las calles deben tener capacidad de "pensar e investigar" violencia de género. Y desde ya no deben ser generadores de violencia, como hemos visto que ocurre. Esto requiere más atención y sensibilización de estos agentes: hombres y mujeres. Por supuesto esto en la modalidad virtual en servicio y rápida. Pero también se debe sancionar a quienes no cumplen, las sanciones son medidas que, si bien no son las mejores, ayudan a la sensibilización.
Las medidas ejemplificadoras son útiles. El gran esfuerzo de las autoridades, una vez tomadas las medidas de facilitar el aviso y el pedido de ayuda, debe centrarse en cómo brindar acompañamiento. Entonces, además de los hoteles o lugares para aislar a los sospechosos de coronavirus, se necesitan lugares seguros para poder trasladar a las mujeres con sus hijos en caso de violencia. Esto es urgente para frenar la ola de femicidios.
Necesitamos que las denuncias o los pedidos de ayuda se sigan con el acompañamiento de las mujeres. Esto, que no se hace habitualmente, debe empezar a hacerse ya. Ojalá el Presidente de la Nación en sus mensajes lo incluya, porque la violencia de género también mata, ¡y mucho! * Master en Salud Pública (MPH). Presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM).
Mabel Bianco * Médica epidemióloga

