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"Además de la violencia, las mujeres sufren una gran sobrecarga física y emocional"

La fundadora de la ONG, que desde hace 30 años trabaja dando contención a las víctimas de agresiones familiares, se refirió al contexto actual agravado por la pandemia. Sostuvo que es fundamental que los hombres se capaciten y avancen hacia un cambio profundo

En el marco de las clases que dictan en la Diplomatura de Formación de Acompañantes Comunitarios contra la Violencia de Género, coordinada por la Universidad Provincial de Córdoba, hoy expondrá su trabajo la fundadora de Con Voz, Ruth Ahrensburg, quien analizó el contexto actual con el aumento de las denuncias por violencia familiar y consideró que además sufren una importante sobrecarga física y emocional en el contexto de la pandemia.

- ¿Qué tipo de actividades realizan desde la organización?

- La asociación trabaja por una vida sin violencia y en 2021 cumplimos 30 años. Tuvimos un comienzo muy difícil, porque en aquellos años no había bibliografía ni redes, se hacía una actividad más que nada comunitaria en barrio Liceo 2da y Liceo 3ra en Córdoba, más los asentamientos que había cerca. Siempre tuvimos la misión de acompañar a mujeres, niñas, niños y adolescentes en situación de violencia o riesgo de estarlo, además de contar con espacios sólidos de formación para trabajar en la prevención de estas violencias.

Ahrensburg explicó que los objetivos con los que ha ido trabajando la asociación se fueron modificando durante los años ante los cambios sociales y el avance de espacios como los movimientos de mujeres o la visibilización de los femicidios. “Las actividades se remiten a trabajar con grupos de mujeres, que es el punto fuerte de nuestra asociación, donde también vivimos una evolución en estos 30 años, considerando que en un comienzo las mujeres llegaban pidiendo ayuda para sus hijas o sus parejas, a reconocerse víctimas de violencia, y desde hace 10 años atrás llegan reclamando derechos”, comentó la actual vicepresidenta de Con Voz.

- ¿Qué rol han tenido la visibilización de la problemática y el trabajo por desnaturalizar la violencia?

- Si bien la irrupción en el mundo de las redes sociales hizo mucho, la gran tarea es de movimiento de mujeres, que nos organizamos, nos reunimos, luchamos, ponemos el cuerpo. Es un compromiso ético que asumimos con las compañeras. También hemos trabajado desde la ONG mucho en las escuelas con la prevención en las relaciones afectivas y con grupos de mujeres sobrevivientes de intentos de femicidio, que ameritan un acompañamiento especial porque estuvieron al borde de la muerte, al igual que las familias sobrevivientes al femicidio de sus hijas, que quedan destruidas, esperando por una justicia que no es reparadora porque no recuperan a esas hijas.

Además de estas acciones, desde Con Voz también cuentan con servicios de orientación y un área de formación y capacitación. “En Córdoba somos pioneras en el trabajo desde hace 16 años en la formación de operadores en prevención de violencia, destinado a profesionales o personas que están en la comunidad y necesitan las herramientas para acompañar sin revictimizar, y se debe actuar responsablemente”, precisó Ruth, quien señaló que desde hace 4 años realizan tareas de acompañamiento a mujeres sobrevivientes de abuso sexual en la infancia. “En esto tenemos amplia experiencia y un buen caudal de herramientas teóricas porque, así como se supone que 1 de cada 4 niñas fue abusada sexualmente en la infancia, hoy tenemos la población de 1 cada 4 mujeres adultas que lo han sufrido y quedan secuelas atravesando todos los aspectos de la vida y generan dolores invisibles”, remarcó.

La formación para el acompañamiento de mujeres sobrevivientes de abuso sexual en la infancia/adolescencia, coordinada desde Con Voz, apunta a brindar esas herramientas para el abordaje y se realiza con 4 módulos de manera online, con certificación al cierre de las actividades (para más información se puede escribir a [email protected]).

Ante estos hechos de violencia, Ahrensburg explicó: “Por más que se pongan a disposición estos espacios de formación para las mujeres, podemos pasar la vida trabajando en prevención, pero el cambio debería venir de los hombres, son ellos quienes ejercen la violencia y deben pensar cómo resolver los conflictos sin ser violentos, desde lo más sutil de decir: ‘Vos te lo buscaste’ hasta la más brutal acción del femicidio”, consideró la referente.

- En este marco, ¿resulta fundamental avanzar en el cumplimiento de la Educación Sexual Integral (ESI)?

- La ESI es fundamental y es ley. Venimos de 4 años en los que hubo mucha impunidad y parece que la ley no importa. El porqué es muy claro, se sigue sosteniendo el estereotipo de mujeres y varones y el poder del varón sobre la mujer. Que las mujeres aprendan a cuidarse les quita poder a los hombres. Es una pérdida de privilegios. Pero ya hay varones organizándose, se reúnen para interpelarse, mirarse desde la masculinidad que tienen a la que desean tener, una más respetuosa y empática con el otro. Este patriarcado es muy dañino para las mujeres y también para los varones, a los que les impone ser machos, competir, estar por encima del otro, es un esfuerzo tremendo.

- En el marco de la pandemia, desde las áreas que trabajan en la temática indican que aumentaron notablemente las denuncias por hechos de violencia de género, ¿qué evaluación han hecho desde la asociación?

- Ha sido un problema muy serio, que hace que las mujeres no sólo estén encerradas con sus agresores, sino que también han perdido sus fuentes de ingresos, que siempre tienen una brecha muy grande con relación a lo que ganan los varones, en especial las que hacen trabajo doméstico y lo han tenido que dejar. Por otro lado, está la sobrecarga que significó la cotidianeidad con los niños, las tareas en el colegio, los problemas de conectividad, no todas las mamás están preparadas para enseñar algunos conceptos de la escuela, hay una sobrecarga emocional y física. Las madres tienen que trabajar en sus casas, mientras cuidan a los niños, hacen la tarea, cuidan a los mayores que no salen, es una lamentable fuente de estrés y de mucha tristeza.

La referente resaltó que las coordinadoras de los polos en los que se contiene a las mujeres afectadas por hechos de violencia se han manifestado agotadas por el trabajo constante en el acompañamiento y la búsqueda de respuesta a las denuncias. “A veces es insuficiente una videollamada, cuando una se siente mal necesita otro tipo de intervención”, consideró sobre el trabajo incansable de estas acompañantes y completó: “Incluso en el interior las mujeres están más desprotegidas, no cuentan con recursos sociales que puedan darles un mejor acompañamiento, quizás está la intención de trabajo desde políticas públicas, pero claramente no son suficientes por el aumento de hechos de femicidio”.