Villa María | violencia | delitos-sexuales | camara-gesell

Cámara Gesell: el desván de un edificio donde habitan secretos

“La franja más alta de víctimas está entre los 5 y los 12 años”, dijo Adriana Madrid. Y recalcó que los damnificados son, principalmente, varones y nenas “pequeños y vulnerables”

'Ruidos/ Siento en el pasillo ruidos de terror', canta Guasones. Y, tal vez, esa frase sirva para esbozar, apenas, las pesadillas de las que los niños víctimas de abuso, aún, no pueden despertar.

El desván de un edificio donde habitan secretos. La otra cara del olvido. Una fotografía imprecisa. Silencios por reescribir. El fragmento de una película donde se espera. Una pausa. Eso, quizás, sea la Cámara Gesell.

Las víctimas

Hay dos salas: la de entrevistas y la de observación y escucha. En la primera sólo están presentes la psicóloga y el niño o niña. “Está equipada con micrófonos y con dos cámaras que permiten la observación y escucha del otro lado. Además la separa un vidrio de visión unilateral”, contó la coordinadora del equipo técnico del Poder Judicial, Adriana Madrid.

En tanto, en la segunda, mientras se desarrollan los diálogos con los chicos, están todas las partes: el fiscal, personal de las secretarías, el asesor letrado en representación de la víctima, algún familiar e, incluso y en ocasiones, el abogado del supuesto autor del hecho.

“La franja más alta de víctimas está entre los 5 y los 12 años”, subrayó la licenciada y destacó que tanto varones como nenas “pequeños y vulnerables” son los más afectados. Asimismo precisó que también “hay un porcentaje alto de adolescentes” que pasan por el recinto.

Excusas

Madrid narró también que mantienen conversaciones con los agresores. Y, al respecto, manifestó: “Vemos que las personas acusadas de abuso sexual tienden a poner en otros la responsabilidad de lo que pasó; aun las personas condenadas”. Y agregó: “Son las personas que más niegan lo ocurrido. Hasta última instancia siguen diciendo que no fueron o que alguien los puso en esta situación”.

Y comentó que se ve una diferencia considerable con quienes cometen otro tipo de ilícitos porque los demás “pueden hablar sobre lo que pasó, reconocerlo y reflexionar desde otro lugar”.

No juzgarás

Un mandamiento: no juzgar. “Extraemos material, lo analizamos, emitimos conclusiones y se las entregamos al fiscal”, señala la psicóloga. E insiste: “No juzgamos. Nuestra función es bien técnica”.

Nos vamos. Es un mediodía fresco. Se cierran las puertas de las salas. Y pienso en la infancia. En la niñez. En esa de la que no quedan más que restos. En esa que será para siempre escombros. En esa que nunca se deja de buscar. Pero que jamás será la misma.

Cifras alarmantes

Por otra parte se hace necesario hablar sobre las cifras de las que se tiene registro. Desde el comienzo del año y hasta el 31 de octubre, de acuerdo a lo que informó la psicóloga Adriana Madrid, en la Cámara Gesell se realizaron 87 entrevistas.

Del total mencionado, los niños y niñas de hasta 12 años que participaron componen el 57 por ciento (63 entrevistas). El 43 por ciento restante está conformado por adolescentes desde los 13 a los 18 años (37 entrevistas).

De otra manera se puede decir también que son casi 90 las entrevistas que se llevaron adelante en los 10 primeros meses del años.

Alarmante es el calificativo que le cabe a una situación que requiere de una toma de conciencia y de un accionar urgente para proteger, ante todo, la infancia.



Franco Gerarduzzi.  Redacción Puntal Villa María

Comentá esta nota

Noticias Relacionadas