Villa María Ciudad del Aprendizaje es el nombre del juego de mesa presentado en el Festival Vive y Siente. El objetivo de la Municipalidad, y así lo adelantó el intendente Martín Gill, es producir una serie para llevarlo a todas las escuelas y entidades relacionadas con la educación y la cultura. Creada por Martín Odino, la propuesta fue diseñada por RunDOS Studio. David Rimoldi trabajó en la aplicación para móviles que acompaña el juego, María Luz Cantisani lo hizo en la gráfica y en los íconos de cada espacio, y Lucas Charra fue el ilustrador.
Pueden jugar de 2 a 4 participantes que representan a un grupo de visitantes. Consiste en un recorrido de tres días por diferentes lugares que ofrece la ciudad para conocer y aprender. Al final del trayecto, quien logre el viaje más enriquecedor gana, pero la idea es que “todos hayan aprendido cosas interesantes”.
Los “puntos de aprendizaje” se pueden conseguir de diversas formas durante la partida. El dado indica la cantidad de puntos de movimiento en el tablero y de casilleros que debe avanzar en el contador de tiempo. Así, se desplaza por el tablero que representa el mapa de la ciudad.
“El juego es un viaje que hacen los visitantes que vienen a conocer la ciudad y tienen un itinerario que cumplir con una serie de lugares para visitar en un tiempo determinado, por eso van a intentar llegar a los distintos puntos que le corresponden”, explicó Odino a Puntal Villa María.
Además, incluye una aplicación para teléfonos móviles que funciona como complemento que se necesita para ciertas funciones, como por ejemplo saber cuánto tiempo le queda al jugador. “En algunos puntos ocurren eventos aleatorios que se consultan con el celular y la información de los sitios que se visitan no está en las cartas para no entorpecer el diseño, pero se pueden escanear con realidad aumentada y ahí aparece la reseña del lugar en el dispositivo”, agregó. En el futuro planean desarrollar una versión para poder jugar en la computadora que estará disponible en la Tecnoteca y en otras plataformas.
El juego ofrece una ubicación geográfica y elementos históricos que aportan al aprendizaje sobre la ciudad. “Es divertido para los chicos y la reseña de los sitios también puede ser aprovechada por los adultos”, puntualizó.
“La idea con la que lo hicimos es por aprendizaje, porque hay muchos espacios en la ciudad que no se ven o no se conocen, a mí me pasó investigando para el juego de enterarme de cosas que no sabía sobre la historia de esos sitios”, añadió.
Asimismo, tiene el punto de azar “necesario para todo juego” porque “le dan un grado de incertidumbre”. De todos modos, recordó que “lo importante es la estrategia, pensar qué ruta seguir y adónde ir, porque si un jugador ocupa el lugar no se puede pasar por ahí y hay que buscar una ruta alternativa que puede hacer perder más tiempo”.
Cabe destacar que el dado marca las unidades de tiempo que pierde, por lo que es la lógica inversa en la que conviene “sacar números bajos para perder menos tiempo en ir de un lugar a otro”.
La propuesta surgió a partir de una iniciativa de la Subsecretaría de Cultura en la cual Odino dicta un taller de juegos de mesa en el Programa Ser Arte y Parte. “Me consultaron si se podía hacer un juego y por las características del proyecto ofrecí canalizarlo a través de estudio adonde nos dedicamos a juegos de mesa y videojuegos”, señaló.
Luego de armar el prototipo, el diseño de la idea se presentó en la Municipalidad que decidió llevarlo adelante. “Empezamos a escalar con el estudio, hicieron la artística y el diseño gráfico y el programador se encargó de la aplicación que complementa al juego con el celular”, agregó.
La versión que se presentó en el festival en es dimensiones más grandes para poder exhibirlo. “Cuando lo hagamos en serie será más chicos para ser utilizado en una mesa normal”, precisó.
Al ser consultado sobre la posibilidad de trasladar la lógica del juego a otros recorridos, Odino aseguró que “la mayoría de los juegos pueden hacerlo”, pero que su propuesta es “modificar reglas porque lo interesante es encontrar lógicas propias en cada juego”. En el mismo sentido aclaró que “siempre” la idea es hacer juegos propios. “Cómo se mezclan los ingredientes es lo que le da la originalidad; tirar un dado existe en miles de juegos de mesa, cómo lo combines lo hace original”, afirmó.
Odino estudió música y considera el diseño de juegos como “un oficio que tiene que ver con el interés y la práctica”. Se define como un “autodidacta” al que desde chico le interesó “modificar las reglas de los juegos, mezclarlo con otros”.
Con el tiempo empezó a investigar y coleccionar juegos. “Tuve la suerte de encontrarme con compañeros con los que puedo editar juegos propios que funcionaron muy bien”, certificó.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María
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Los “puntos de aprendizaje” se pueden conseguir de diversas formas durante la partida. El dado indica la cantidad de puntos de movimiento en el tablero y de casilleros que debe avanzar en el contador de tiempo. Así, se desplaza por el tablero que representa el mapa de la ciudad.
“El juego es un viaje que hacen los visitantes que vienen a conocer la ciudad y tienen un itinerario que cumplir con una serie de lugares para visitar en un tiempo determinado, por eso van a intentar llegar a los distintos puntos que le corresponden”, explicó Odino a Puntal Villa María.
Además, incluye una aplicación para teléfonos móviles que funciona como complemento que se necesita para ciertas funciones, como por ejemplo saber cuánto tiempo le queda al jugador. “En algunos puntos ocurren eventos aleatorios que se consultan con el celular y la información de los sitios que se visitan no está en las cartas para no entorpecer el diseño, pero se pueden escanear con realidad aumentada y ahí aparece la reseña del lugar en el dispositivo”, agregó. En el futuro planean desarrollar una versión para poder jugar en la computadora que estará disponible en la Tecnoteca y en otras plataformas.
El juego ofrece una ubicación geográfica y elementos históricos que aportan al aprendizaje sobre la ciudad. “Es divertido para los chicos y la reseña de los sitios también puede ser aprovechada por los adultos”, puntualizó.
“La idea con la que lo hicimos es por aprendizaje, porque hay muchos espacios en la ciudad que no se ven o no se conocen, a mí me pasó investigando para el juego de enterarme de cosas que no sabía sobre la historia de esos sitios”, añadió.
Asimismo, tiene el punto de azar “necesario para todo juego” porque “le dan un grado de incertidumbre”. De todos modos, recordó que “lo importante es la estrategia, pensar qué ruta seguir y adónde ir, porque si un jugador ocupa el lugar no se puede pasar por ahí y hay que buscar una ruta alternativa que puede hacer perder más tiempo”.
Cabe destacar que el dado marca las unidades de tiempo que pierde, por lo que es la lógica inversa en la que conviene “sacar números bajos para perder menos tiempo en ir de un lugar a otro”.
La propuesta surgió a partir de una iniciativa de la Subsecretaría de Cultura en la cual Odino dicta un taller de juegos de mesa en el Programa Ser Arte y Parte. “Me consultaron si se podía hacer un juego y por las características del proyecto ofrecí canalizarlo a través de estudio adonde nos dedicamos a juegos de mesa y videojuegos”, señaló.
Luego de armar el prototipo, el diseño de la idea se presentó en la Municipalidad que decidió llevarlo adelante. “Empezamos a escalar con el estudio, hicieron la artística y el diseño gráfico y el programador se encargó de la aplicación que complementa al juego con el celular”, agregó.
La versión que se presentó en el festival en es dimensiones más grandes para poder exhibirlo. “Cuando lo hagamos en serie será más chicos para ser utilizado en una mesa normal”, precisó.
Al ser consultado sobre la posibilidad de trasladar la lógica del juego a otros recorridos, Odino aseguró que “la mayoría de los juegos pueden hacerlo”, pero que su propuesta es “modificar reglas porque lo interesante es encontrar lógicas propias en cada juego”. En el mismo sentido aclaró que “siempre” la idea es hacer juegos propios. “Cómo se mezclan los ingredientes es lo que le da la originalidad; tirar un dado existe en miles de juegos de mesa, cómo lo combines lo hace original”, afirmó.
Odino estudió música y considera el diseño de juegos como “un oficio que tiene que ver con el interés y la práctica”. Se define como un “autodidacta” al que desde chico le interesó “modificar las reglas de los juegos, mezclarlo con otros”.
Con el tiempo empezó a investigar y coleccionar juegos. “Tuve la suerte de encontrarme con compañeros con los que puedo editar juegos propios que funcionaron muy bien”, certificó.
Rodrigo Duarte. Redacción Puntal Villa María

