Entre planos, cortes fugados, carpetas y diagramas, pasa sus días el arquitecto Pablo González en su oficina. Pero también visitando, cada vez que puede, las ocho “viviendas piloto” de barrio Los Olmos. Un viaje permanente de lo virtual a lo material, de lo aparente a lo permanente, de las ideas a la concreción de ideas. Y no es para menos. Porque entre sus objetivos profesionales, ecológicos y humanos (las tres cosas van de la mano en su cosmovisión y la de su equipo) está la idea de volver a Villa María una “ciudad de punta” en lo que atañe a vivienda social.
Y por eso es que, entre otras cosas, el pasado lunes recibió la visita del arquitecto cordobés Edgardo Suárez, coordinador del Instituto de Sustentabilidad Edilicia dependiente del Colegio de Arquitectos de la Provincia.
¿Qué vino a hacer Suárez? Trajo los resultados de las dos primeras viviendas etiquetadas en calle Iberá y Aconcagua, y auditó las otras seis que se levantan al frente. Y por eso, la primera pregunta con la que inicia este reportaje.
Ecológicas y económicas
-¿Cuál es la importancia de hacerse supervisar por el Instituto de Sustentabilidad Ambiental?
-Que te sometés al estudio más profundo y a la devolución más seria que podés tener en lo que respecta a construcciones ecológicas en Córdoba. El estudio se hace con termofotografías y comprende un montón de ítems: desde la implantación del inmueble a la energía, el agua, la calidad ambiental, la gestión y los materiales. Al final, te dan un informe con las conclusiones y te dicen cómo mejorar la vivienda.
-¿Y cómo fueron los resultados?
-De momento muy buenos. Pero tiene que ver con el concepto de diseño que manejamos. Porque estas viviendas son muy ecológicas no sólo considerando las Normas Iso 900 sino también la demanda energética que requiere una vivienda tipo; es decir el gasto de artefactos eléctricos, la iluminación, la calefacción y el recurso del agua.
-¿Hay una forma de medir los resultados de ese diseño racional?
-Sí, claro. Energéticamente, todos estos ítems nos dieron un total de 92,53 kilowats hora (kWh) por metro cuadrado al año. Para traducirlo, una vivienda convencional promedio gasta entre 200 y 300 kWh por metro cuadrado al año. Y esta vivienda te demanda la mitad. Si mejoramos en función del informe que nos entregaron, esto tiene que ser más óptimo todavía y queremos que el consumo baje a 50 kWh por metro cuadrado al año. Acá es donde empezamos a ver que esto no es magia sino puro cálculo. Así que estamos contentos.
-Hablabas del diseño de las viviendas. ¿Los planos de Los Olmos son tuyos?
-Son de todo el equipo del Instituto Municipal de la Vivienda. Incluso hicimos participar a las familias que iban a habitar las casas para conocer sus costumbres y necesidades. Lo que estamos haciendo desde Villa María a nivel vivienda social no existe en el país.
-¿A qué te referís?
-A que no hay ninguna política pública en Argentina que le esté apostando tan fuertemente a la vivienda sustentable; a la concepción ecológica de la ciudad.
Prender la luz a las siete de la tarde
-Sin embargo, últimamente la vivienda ecológica es un “boom”. ¿Cómo lo ves?
-Hay mucho verso también. Porque a una casa le ponen un calefón solar, le dan una orientación determinada y ya la declaran “sustentable”. Pero nadie ha hecho etiquetar las viviendas por un organismo oficial y experto como lo estamos haciendo nosotros. Esa es la prueba de fuego. Ahí es donde radica el desafío y ahí es donde marcamos la diferencia. Y a esto te lo digo muy a pesar de que no todos los ítems nos dieron “positivos”.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, el suelo que hemos quitado para la construcción de la vivienda, nunca se recuperó. A esa “no recuperación” ellos la evaluaron como algo negativo. Quiere decir que con esa tierra no hicimos un techo verde por ejemplo, ni agregamos árboles a los patios. Y ese es un tema en el que estamos en déficit.
-¿Les sugirieron posibles soluciones?
-Claro. Desde hacer un techo verde a plantar arbustos y diciéndonos incluso qué especies. Pero en los demás ítems estuvimos muy positivos, como por ejemplo en el consumo de la luz. Son viviendas tan luminosas que recién prendés la luz a las siete de la tarde. Ya mandé a pedir el consumo de energía que pagaron las familias para que vean cómo ese diseño sustentable se traduce en ahorro de dinero.
-¿Hoy debemos ser ecológicos en nuestra concepción de la vivienda, aunque más no sea por ahorro?
-Totalmente. Y eso es lo que siempre digo. Que tenemos que empezar a ser más ecológicos ya no digamos por altruismo sino aunque más no sea por egoísmo, para no pagar tanta plata de gas y de luz. Sobre todo entendiendo que el costo de una construcción sustentable no es muy superior al de una vivienda común. Puede ser un 5 o un 10 por ciento más; pero ese es un dinero que amortizás en el primer año de vivir ahí.
Concurso y cambio de paradigma
-¿Tienen algún proyecto a corto plazo de más viviendas sustentables en la ciudad?
-Sí, las 22 que vamos a construir en barrio San Martín frente a El Algarrobal. En este momento estamos haciendo el movimiento de suelos. Y sobre todo, estamos por largar el plan de ahorro previo de viviendas. Sin embargo, los primeros días de abril haremos algo sin parangón en la ciudad y el país.
-¿De qué se trata?
-De un concurso nacional de ideas y tipologías para viviendas sustentables y de accesibilidad universal. El concurso no podrá quedar desierto. Eso quiere decir que habrá un ganador que se llevará los 50 mil pesos de premio. Podrán participar todos los arquitectos matriculados del país. Y tanto la inscripción como el envío del proyecto es gratuito y mediante la web.
-¿El concurso es para realizar el proyecto ganador?
-No. Y eso se debe a que el premio no es vinculante. Es decir que a lo mejor los proyectos son buenísimos pero no es lo que necesitamos. Una de las condiciones es que podamos tomar ideas de los proyectos que participen. Esto significa que Villa María estará haciendo punta en la sustentabilidad de una vivienda. Y eso es muy importante para la ciudad.
-¿La idea es cambiar el paradigma de la construcción en pos del medio ambiente?
-Exacto. Alemania lanzó, a fines de los 80, un programa a 30 años y hoy más del 50 por ciento de sus construcciones son sustentables. Cualquier ciudad de punta del mundo como Barcelona o París, ya tienen códigos de edificación que sólo contemplan la sustentabilidad. Y nos gustaría mucho que en poco tiempo Villa María pertenezca, al menos en su concepción ambientalista, a este grupo de ciudades. Tengo fe que con políticas públicas acertadas, todo se puede revertir.
-¿Incluso el daño ecológico?
-Incluso el daño ecológico. Yo siempre doy el ejemplo del agujero de ozono. Hace 30 años cuando surgió el problema, parecía que nos íbamos a morir en diez días. Pero hoy el agujero desapareció porque se llevaron a cabo las políticas públicas adecuadas.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María
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¿Qué vino a hacer Suárez? Trajo los resultados de las dos primeras viviendas etiquetadas en calle Iberá y Aconcagua, y auditó las otras seis que se levantan al frente. Y por eso, la primera pregunta con la que inicia este reportaje.
Ecológicas y económicas
-¿Cuál es la importancia de hacerse supervisar por el Instituto de Sustentabilidad Ambiental?
-Que te sometés al estudio más profundo y a la devolución más seria que podés tener en lo que respecta a construcciones ecológicas en Córdoba. El estudio se hace con termofotografías y comprende un montón de ítems: desde la implantación del inmueble a la energía, el agua, la calidad ambiental, la gestión y los materiales. Al final, te dan un informe con las conclusiones y te dicen cómo mejorar la vivienda.
-¿Y cómo fueron los resultados?
-De momento muy buenos. Pero tiene que ver con el concepto de diseño que manejamos. Porque estas viviendas son muy ecológicas no sólo considerando las Normas Iso 900 sino también la demanda energética que requiere una vivienda tipo; es decir el gasto de artefactos eléctricos, la iluminación, la calefacción y el recurso del agua.
-¿Hay una forma de medir los resultados de ese diseño racional?
-Sí, claro. Energéticamente, todos estos ítems nos dieron un total de 92,53 kilowats hora (kWh) por metro cuadrado al año. Para traducirlo, una vivienda convencional promedio gasta entre 200 y 300 kWh por metro cuadrado al año. Y esta vivienda te demanda la mitad. Si mejoramos en función del informe que nos entregaron, esto tiene que ser más óptimo todavía y queremos que el consumo baje a 50 kWh por metro cuadrado al año. Acá es donde empezamos a ver que esto no es magia sino puro cálculo. Así que estamos contentos.
-Hablabas del diseño de las viviendas. ¿Los planos de Los Olmos son tuyos?
-Son de todo el equipo del Instituto Municipal de la Vivienda. Incluso hicimos participar a las familias que iban a habitar las casas para conocer sus costumbres y necesidades. Lo que estamos haciendo desde Villa María a nivel vivienda social no existe en el país.
-¿A qué te referís?
-A que no hay ninguna política pública en Argentina que le esté apostando tan fuertemente a la vivienda sustentable; a la concepción ecológica de la ciudad.
Prender la luz a las siete de la tarde
-Sin embargo, últimamente la vivienda ecológica es un “boom”. ¿Cómo lo ves?
-Hay mucho verso también. Porque a una casa le ponen un calefón solar, le dan una orientación determinada y ya la declaran “sustentable”. Pero nadie ha hecho etiquetar las viviendas por un organismo oficial y experto como lo estamos haciendo nosotros. Esa es la prueba de fuego. Ahí es donde radica el desafío y ahí es donde marcamos la diferencia. Y a esto te lo digo muy a pesar de que no todos los ítems nos dieron “positivos”.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, el suelo que hemos quitado para la construcción de la vivienda, nunca se recuperó. A esa “no recuperación” ellos la evaluaron como algo negativo. Quiere decir que con esa tierra no hicimos un techo verde por ejemplo, ni agregamos árboles a los patios. Y ese es un tema en el que estamos en déficit.
-¿Les sugirieron posibles soluciones?
-Claro. Desde hacer un techo verde a plantar arbustos y diciéndonos incluso qué especies. Pero en los demás ítems estuvimos muy positivos, como por ejemplo en el consumo de la luz. Son viviendas tan luminosas que recién prendés la luz a las siete de la tarde. Ya mandé a pedir el consumo de energía que pagaron las familias para que vean cómo ese diseño sustentable se traduce en ahorro de dinero.
-¿Hoy debemos ser ecológicos en nuestra concepción de la vivienda, aunque más no sea por ahorro?
-Totalmente. Y eso es lo que siempre digo. Que tenemos que empezar a ser más ecológicos ya no digamos por altruismo sino aunque más no sea por egoísmo, para no pagar tanta plata de gas y de luz. Sobre todo entendiendo que el costo de una construcción sustentable no es muy superior al de una vivienda común. Puede ser un 5 o un 10 por ciento más; pero ese es un dinero que amortizás en el primer año de vivir ahí.
Concurso y cambio de paradigma
-¿Tienen algún proyecto a corto plazo de más viviendas sustentables en la ciudad?
-Sí, las 22 que vamos a construir en barrio San Martín frente a El Algarrobal. En este momento estamos haciendo el movimiento de suelos. Y sobre todo, estamos por largar el plan de ahorro previo de viviendas. Sin embargo, los primeros días de abril haremos algo sin parangón en la ciudad y el país.
-¿De qué se trata?
-De un concurso nacional de ideas y tipologías para viviendas sustentables y de accesibilidad universal. El concurso no podrá quedar desierto. Eso quiere decir que habrá un ganador que se llevará los 50 mil pesos de premio. Podrán participar todos los arquitectos matriculados del país. Y tanto la inscripción como el envío del proyecto es gratuito y mediante la web.
-¿El concurso es para realizar el proyecto ganador?
-No. Y eso se debe a que el premio no es vinculante. Es decir que a lo mejor los proyectos son buenísimos pero no es lo que necesitamos. Una de las condiciones es que podamos tomar ideas de los proyectos que participen. Esto significa que Villa María estará haciendo punta en la sustentabilidad de una vivienda. Y eso es muy importante para la ciudad.
-¿La idea es cambiar el paradigma de la construcción en pos del medio ambiente?
-Exacto. Alemania lanzó, a fines de los 80, un programa a 30 años y hoy más del 50 por ciento de sus construcciones son sustentables. Cualquier ciudad de punta del mundo como Barcelona o París, ya tienen códigos de edificación que sólo contemplan la sustentabilidad. Y nos gustaría mucho que en poco tiempo Villa María pertenezca, al menos en su concepción ambientalista, a este grupo de ciudades. Tengo fe que con políticas públicas acertadas, todo se puede revertir.
-¿Incluso el daño ecológico?
-Incluso el daño ecológico. Yo siempre doy el ejemplo del agujero de ozono. Hace 30 años cuando surgió el problema, parecía que nos íbamos a morir en diez días. Pero hoy el agujero desapareció porque se llevaron a cabo las políticas públicas adecuadas.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

