Cada vez que se aborda el tema, desde el Municipio se recuerda que “la obra nunca se detuvo”, pero que el ritmo de ejecución se tiene que adaptar a las posibilidades locales ante la falta de desembolsos por parte de Nación.
Se trata del plan de 250 viviendas, de la cuales aún quedan 47 por concluir.
El intendente Martín Gill semanas atrás, en su paso por el Concejo Deliberante, cuando presentó el primer resumen de gestión del año, destacó que “aún con dificultades de financiamiento comprometido por la Nación, no han detenido su marcha”.
Y agregó: “Esperamos el reintegro de los fondos que desde el Municipio asumimos su adelanto para que estas viviendas sean una realidad”. En la casona legislativa apuntó que las 47 casas que faltan para completar las 250 ya se encuentran levantadas y con todas las instalaciones realizadas, aguardando para la culminación definitiva el proceso de licitación para la colocación de techos portantes.
Como se conoce, la historia de este plan nacional que se construye en barrio Evita data de hace casi una década. De hecho, las adjudicaciones se hicieron en 2010 y la construcción se inició en 2011.
Después, la edificación se empezó a ralentizar porque surgieron inconvenientes con las empresas adjudicatarias, entre otras situaciones, y es cuando entra en escena el gobierno municipal con el compromiso de continuarlas, esperando que luego el gobierno nacional reembolse los montos invertidos. A su vez, la Comuna definió agregarles un dormitorio más o una cochera, lo cual era opcional.
Es en ese punto en el que aparece lo que es una especie de cofinanciamiento. Como se conoce, el plan general de 250 viviendas es una programa de la Secretaría de Vivienda de la Nación denominado “Techo Digno”.
En relación con las 47 que faltan, durante esta gestión se definió un concurso por el conjunto y no ya por grupos más pequeños de 10 o 15 viviendas. Actualmente, ese conjunto está levantado y con los servicios instalados.
Por otro lado, por licitación separada está el proceso de compra de los techos a cargo del Instituto Municipal de Inversión.
Según se afirmó, de las 47 viviendas el avance de obra ronda el 60 por ciento, mientras que del convenio de 160 viviendas (las 250 se firmaron en dos convenios separados), del cual estas casas forman parte, el avance es del 88,76%.
En ese sentido, según se indicó, el Municipio tiene certificado mucho más de lo que se le transfirió en materia de fondos. “A la fecha tenemos certificados a favor nuestro, es decir, estamos esperando porque todavía no nos han reintegrado, 14.871.000 pesos”, confirmaron dede la Comuna.
Recordaron que la última vez que llegó un desembolso de Nación para esas viviendas fue en octubre del año pasado, mientras que el anterior se había dado en marzo de 2017, a la par que ya hay más avance para rendir y esperar la recuperación de los fondos.
En ámbitos municipales reconocen que si se contara con ese dinero la obra podría ir más rápido, pero aclaran que se tuvo que elegir la programación de una inversión ajustada a las posibilidades del fisco local para no detener la obra.
“No está parado el tramite administrativo. Son demoras, pero la forma de pago no es muy regular que digamos”, puntualizaron en relación con la plata que no manda el gobierno nacional. Aclararon que ésta no es una situación privativa de Villa María, sino que se repite en otros lugares.
Si no hay desembolsos, y si el ritmo de ejecución sigue siendo el actual, las casas podrían estar listas para la primera mitad del año que viene. Ésto es una década después de su adjudicación.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María
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El intendente Martín Gill semanas atrás, en su paso por el Concejo Deliberante, cuando presentó el primer resumen de gestión del año, destacó que “aún con dificultades de financiamiento comprometido por la Nación, no han detenido su marcha”.
Y agregó: “Esperamos el reintegro de los fondos que desde el Municipio asumimos su adelanto para que estas viviendas sean una realidad”. En la casona legislativa apuntó que las 47 casas que faltan para completar las 250 ya se encuentran levantadas y con todas las instalaciones realizadas, aguardando para la culminación definitiva el proceso de licitación para la colocación de techos portantes.
Como se conoce, la historia de este plan nacional que se construye en barrio Evita data de hace casi una década. De hecho, las adjudicaciones se hicieron en 2010 y la construcción se inició en 2011.
Después, la edificación se empezó a ralentizar porque surgieron inconvenientes con las empresas adjudicatarias, entre otras situaciones, y es cuando entra en escena el gobierno municipal con el compromiso de continuarlas, esperando que luego el gobierno nacional reembolse los montos invertidos. A su vez, la Comuna definió agregarles un dormitorio más o una cochera, lo cual era opcional.
Es en ese punto en el que aparece lo que es una especie de cofinanciamiento. Como se conoce, el plan general de 250 viviendas es una programa de la Secretaría de Vivienda de la Nación denominado “Techo Digno”.
En relación con las 47 que faltan, durante esta gestión se definió un concurso por el conjunto y no ya por grupos más pequeños de 10 o 15 viviendas. Actualmente, ese conjunto está levantado y con los servicios instalados.
Por otro lado, por licitación separada está el proceso de compra de los techos a cargo del Instituto Municipal de Inversión.
Según se afirmó, de las 47 viviendas el avance de obra ronda el 60 por ciento, mientras que del convenio de 160 viviendas (las 250 se firmaron en dos convenios separados), del cual estas casas forman parte, el avance es del 88,76%.
En ese sentido, según se indicó, el Municipio tiene certificado mucho más de lo que se le transfirió en materia de fondos. “A la fecha tenemos certificados a favor nuestro, es decir, estamos esperando porque todavía no nos han reintegrado, 14.871.000 pesos”, confirmaron dede la Comuna.
Recordaron que la última vez que llegó un desembolso de Nación para esas viviendas fue en octubre del año pasado, mientras que el anterior se había dado en marzo de 2017, a la par que ya hay más avance para rendir y esperar la recuperación de los fondos.
En ámbitos municipales reconocen que si se contara con ese dinero la obra podría ir más rápido, pero aclaran que se tuvo que elegir la programación de una inversión ajustada a las posibilidades del fisco local para no detener la obra.
“No está parado el tramite administrativo. Son demoras, pero la forma de pago no es muy regular que digamos”, puntualizaron en relación con la plata que no manda el gobierno nacional. Aclararon que ésta no es una situación privativa de Villa María, sino que se repite en otros lugares.
Si no hay desembolsos, y si el ritmo de ejecución sigue siendo el actual, las casas podrían estar listas para la primera mitad del año que viene. Ésto es una década después de su adjudicación.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María

