El neurólogo Federico Giner, del Hospital Luis Carlos Lagomaggiore y coordinador de la Red de TeleACV y Teleneurología de Urgencia de Mendoza, advirtió que cada minuto puede condicionar la recuperación. En determinados casos, los tratamientos pueden aplicarse dentro de una ventana terapéutica de hasta 4,5 horas desde el inicio de los síntomas.
Dos historias marcadas por la recuperación
Antonio Quiroga, oriundo de Jujuy, sufrió un ACV durante sus primeros meses de jubilación. Tras una caída en su casa, recibió asistencia médica unos 40 minutos después y comenzó el tratamiento en el hospital. Con apoyo de su familia y del equipo de salud, incorporó hábitos saludables y retomó actividades como el baile folclórico y el tango.
“Aprendí a comer más sano, a descansar mejor y a controlarme la presión”, contó.
En Córdoba, Agustín sufrió un ACV en octubre de 2019, cuando tenía 37 años. El episodio afectó el lado derecho de su cuerpo y le provocó afasia, una alteración que compromete la capacidad de comunicarse. Debió volver a aprender a caminar, leer y escribir, además de adaptarse a utilizar la mano izquierda.
Con rehabilitación y acompañamiento profesional, recuperó parte de su independencia. Hoy realiza actividad física, asiste a cursos y continúa trabajando para mejorar sus habilidades comunicativas. “Luchemos por la vida”, resumió.
Las demoras que dificultan el acceso al tratamiento
Las distancias geográficas, los problemas de coordinación entre instituciones y las dificultades en los traslados pueden retrasar la atención. La neuróloga Pamela Dorrego, jefa del Servicio de Neurología del Hospital Italiano de Córdoba y coordinadora de la Red de ACV provincial, destacó la importancia de organizar la respuesta sanitaria para que el lugar donde ocurre el episodio no determine las posibilidades de recuperación.
Entre las medidas para mejorar la atención, los especialistas señalaron la necesidad de agilizar las derivaciones, fortalecer la coordinación entre los sectores público y privado y generar registros que permitan evaluar los tiempos de respuesta y los resultados.
Este año, el Ministerio de Salud de la Nación creó el Programa Nacional para el Diagnóstico y Tratamiento del Accidente Cerebrovascular (PRONAC-ACV), que contempla un Código ACV Nacional y centros coordinadores regionales. En agosto, además, la enfermedad se incorporó al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud como evento de notificación obligatoria.
La recuperación también depende de la rehabilitación posterior a la emergencia, que puede extenderse durante meses y resulta fundamental para recuperar funciones, autonomía y calidad de vida.
Cómo reconocer las señales de un ACV
Los síntomas pueden aparecer de manera repentina y requieren una respuesta inmediata. Entre las principales señales se encuentran:
Debilidad en un lado del cuerpo.
Asimetría facial.
Dificultad para hablar o comprender.
Alteraciones visuales.
Pérdida del equilibrio.
Ante cualquiera de estos signos, incluso si desaparecen espontáneamente, se debe llamar de inmediato al servicio de emergencias. Esperar a que los síntomas desaparezcan puede retrasar un tratamiento decisivo.
“Cuando decimos que el tiempo es vida, también hablamos de la vida que esa persona podrá seguir teniendo después del ACV”, concluyó Dorrego.
Fuente: NA