La enfermedad es una zoonosis bacteriana que se transmite principalmente por el contacto con agua, barro o suelo contaminados con la orina de animales infectados. Las inundaciones, las lluvias intensas y la presencia de roedores pueden aumentar la exposición a la bacteria.
El informe atribuye el incremento de los casos a posibles condiciones ambientales favorables para la transmisión, una mayor exposición de la población y una circulación más amplia del microorganismo entre los animales. También advierte que el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y del diagnóstico podría explicar parte del aumento.
El Centro concentra la mayor cantidad de casos
El análisis por regiones identificó tasas de incidencia superiores a la nacional en el NEA y la región Centro. El NEA registró 0,52 casos cada 100.000 habitantes, un aumento del 129% respecto de 2025. Dentro de esa región, Misiones presentó la tasa más alta, con 1,03 casos cada 100.000 habitantes, seguida por Corrientes, con 0,41, y Chaco, con 0,25.
La región Centro concentró 143 casos humanos, 30 más que durante el mismo período del año anterior. Entre las jurisdicciones con registros informados, Santa Fe notificó 73 casos, la provincia de Buenos Aires 40 y Entre Ríos 19. El reporte también señaló que esta región reúne el 80% de los casos caninos confirmados a nivel nacional.
En cuanto a las características de las personas afectadas, el 78,6% de los casos correspondió a varones y el 63% se concentró en el grupo de entre 20 y 49 años. Además, el 60% requirió internación hospitalaria y, entre esos pacientes, el 27% ingresó a unidades de cuidados intensivos.
Entre los 66 casos con información sobre posibles fuentes de infección, el contacto con roedores, su orina o sus deposiciones fue el antecedente más frecuente. También se identificaron exposiciones relacionadas con animales domésticos y de producción, así como con agua y ambientes potencialmente contaminados.
Prevención y detección temprana
El Ministerio de Salud de la Nación coordina las estrategias de vigilancia y prevención junto con las jurisdicciones y otros organismos. A través del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Emilio Coni, dependiente de la ANLIS Malbrán, también articula la Red Nacional de Laboratorios de Leptospirosis para procesar muestras y brindar apoyo técnico.
Ante el posible impacto del fenómeno de El Niño, en septiembre se publicó un documento dirigido a los equipos sanitarios sobre transmisión, diagnóstico, tratamiento y prevención. Entre sus recomendaciones se encuentra sospechar la enfermedad de manera temprana e iniciar el tratamiento antibiótico indicado sin esperar la confirmación diagnóstica, según la evaluación médica.
Para reducir el riesgo, se aconseja evitar el contacto directo con aguas estancadas, barro y suelos posiblemente contaminados. En actividades que impliquen exposición, se recomienda utilizar botas impermeables y guantes, mantener limpios los domicilios y sus alrededores y guardar alimentos, agua y residuos en recipientes cerrados para impedir el acceso de roedores.
Ante la aparición de fiebre, dolor de cabeza o dolores musculares después de una exposición de riesgo, se debe acudir de inmediato a un servicio de salud.