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Emocionante adopción en Villa María: dos papás y una familia que desafía tabúes

El largo camino comenzó en 2023 y terminó esta semana con una sentencia cargada de felicidad. Los niños fueron escuchados durante la audiencia, donde cantaron, bailaron y compartieron el momento junto a sus nuevos vínculos

Una familia se terminó de formar esta semana en Villa María con una sentencia de adopción que tuvo una especial particularidad: dos hermanitos fueron adoptados por un matrimonio igualitario, después de un proceso que comenzó en 2023 y tuvo su momento decisivo en una emotiva audiencia.

Los protagonistas de esta historia son dos pequeños que hoy van al jardín, dos niños que, durante el juicio de adopción, se animaron a cantar y bailar, haciendo de las suyas ante la jueza Nerina Gamero, el fiscal René Bosio y su ya oficializada familia.

La audiencia estuvo marcada por un clima diferente al habitual, con juegos, canciones, globos y regalos, el entorno que merece tener siempre un niño.

Un proceso que arrancó hace tres años

Rodrigo Aguiar, presidente de la Fundación Adoptar Villa María, acompañó a los padres adoptantes junto al abogado Guillermo Álvarez Bengoa.

Según explicó, ambos trabajan desde hace años en procesos vinculados con adopciones y acompañaron esta historia desde sus primeras etapas.

“Ellos se inscribieron para adoptar en junio de 2023. El proceso siguió hasta esta semana, con la sentencia firme”, explicó Aguiar ante Puntal Villa María.

Para la Fundación, se trata además de un caso significativo por tratarse del primer proceso de este tipo que acompañan de cerca.

Según contó Aguiar, el matrimonio está integrado por dos hombres que ya habían participado de actividades y charlas de la Fundación Adoptar. Además, precisó que la vinculación comenzó seis meses antes de la sentencia.

El entrevistado dio a conocer que la legislación actual establece un período de guarda preadoptiva de hasta seis meses, aunque puede ser menor, y una vez cumplido ese plazo puede iniciarse el juicio de adopción.

Los menores tuvieron voz

Uno de los momentos más significativos de la audiencia llegó cuando los dos hermanos pudieron expresarse.

Para quienes acompañaron el proceso, escuchar a los niños permitió observar también cómo habían evolucionado desde su llegada a la nueva familia.

Aguiar destacó los cambios registrados durante esos meses, no solamente en aspectos físicos, sino también en cuestiones vinculadas con la salud, la independencia, los modales y el desarrollo intelectual de los chicos.

Antes de comenzar la audiencia, los hermanos bailaron, cantaron y mostraron algunas de sus habilidades. Ese comportamiento, explicó Aguiar, reflejó el nivel de confianza que adquirieron dentro de una familia a la que lograron incorporarse progresivamente.

Cuando llegaron, tenían cierta timidez y dificultades para expresarse. En la actualidad, según relató el representante de la Fundación, se muestran como cualquier niño de cinco años, con ganas de jugar, contar cosas y compartir sus aprendizajes.

La audiencia reunió a una familia ampliada, con los papás, los niños, abuelos, tíos y otros familiares. También tuvo la particularidad de utilizar un lenguaje sencillo y claro, acompañado por elementos pensados especialmente para los chicos.

Durante el proceso, los abogados solicitaron también la supresión del nombre de los niños debido a determinadas circunstancias vinculadas con su historia de origen. Se trató de un planteo que inicialmente generó dudas por su relación con el derecho a la identidad.

Aguiar explicó que el Código Civil establece que un nombre o prenombre no puede suprimirse sin una justificación fundada, precisamente porque forma parte de la identidad de cada persona.

Finalmente, el pedido realizado por los flamantes papás fue escuchado por la doctora Gamero, quien dio luz verde a la supresión del nombre.

Para Aguiar, la decisión final de la jueza permitió no solamente contemplar la normativa, sino también las circunstancias particulares de los niños y su construcción identitaria dentro de la nueva familia.

Para el presidente de la Fundación Adoptar Villa María, la sentencia también representa una respuesta frente a algunos mitos vinculados con la adopción por parte de matrimonios igualitarios.

“Lo que se busca no es un papá y una mamá, sino que se le pueda brindar una familia a un niño”, sostuvo Aguiar, al destacar que el proceso se desarrolló con normalidad y sin sobresaltos hasta llegar a la sentencia definitiva.

El caso, además, muestra que la adopción no implica solamente la conformación legal de una familia, sino que también supone acompañar la construcción de vínculos, identidad, confianza y pertenencia de los niños durante todo el proceso.

El entrevistado destacó que la familia adoptante no reside en Villa María, aunque los hermanos sí son de la ciudad. Por eso, remarcó la responsabilidad que significó para la Fundación acompañar a los padres durante este recorrido jurídico y familiar.