Una mirada hacia la agricultura que viene
En el 17° Curso Internacional de Agricultura y Ganadería de Precisión se puso en debate la potencialidad del sector a partir de la captura y utilización de datos
Inteligencia artificial, big data, blockchain. Conceptos que llegan del mundo de la informática y que rápidamente están permeando a diversos sectores, entre ellos el campo. Hace bastante tiempo que los avances tecnológicos van marcando el devenir de la producción primaria en Argentina. Desde que apareció con fuerza la siembra directa, el sector las fue incorporando en su hacer cotidiano.
Hace años que el campo se encuentra “sensorizado” a partir de diversas herramientas que permiten captar datos para actuar en consecuencia. Pero en el 17° Curso Internacional de Agricultura y Ganadería de Precisión concretado recientemente en el INTA Manfredi quedó de manifiesto que el sector está dando un paso más adelante. Y el impacto productivo que ello tendrá en términos de agregado de valor todavía no se puede visualizar por completo. Lo cierto es que el tradicional encuentro, en donde además de un nutrido grupo de disertantes del país y el exterior participaron unas cincuenta empresas tecnológicas, destinó una parte significativa de su tiempo a mostrar las posibilidades que se abren con el procesamiento y vinculación de la gran cantidad de datos generados en la cadena productiva.
Uno de los organizadores del evento, Fernando Scaramuzza, destacó que el programa tuvo la intención de mostrar las tecnologías existentes para visualizar su potencialidad en la agricultura que viene, la denominada 4.0.
“La idea fue contener las condiciones actuales de uso de la información existente, los censores y el nivel de maquinaria que contamos, como así también la tecnología disponible. Desde allí podemos trazar una tendencia en el sector de la maquinaria agrícola y las posibilidades de inserción en el mercado”, comenzó diciendo el profesional.
Esa paneo, que siempre estuvo presente en los cursos realizados a lo largo de los años en la entidad, sirvió también como marco para avanzar en el análisis de sus potencialidades.
“Muchas veces podemos hablar de distintas tecnologías, como blockchain o inteligencia artificial. Por ese motivo nos planteamos bajar los conceptos para ver después cómo se integran en distintas herramientas y plataformas con las que estamos trabajando; de qué manera le sirven al productor y cómo las insertamos en el mercado para que pueda hacer un manejo diferenciado de la información y tomar decisiones adecuadas a partir del diagnóstico”.
“La agroindustria 4.0 habla del gran volumen de datos, de su análisis y cómo atraviesan a todo el proceso productivo”, subrayó.
Scaramuzza marcó las diferencias planteadas en el último encuentro con respecto a todos los anteriores, en donde el foco estaba puesto fundamentalmente en las máquinas precisas y las herramientas para captura de datos.
“Hacia fines del siglo XX y principios del actual, el INTA Manfredi empezó a liderar la agricultura de precisión haciendo análisis de prospectiva. No teníamos la bola de cristal pero sí sentido común, información y antenas tecnológicas que nos ayudaban en eso. Muchas de estas situaciones que hoy están presentes las habíamos proyectado. Actualmente tenemos un agro sensorizado, automatizado, y pronto también estará robotizado”.
Marcelo Bosch, quien se desempeña en la Coordinación de Investigación de INTA Central, agregó que el escenario tecnológico va potenciando la utilización de inteligencia artificial en el agro.
“Se trata de un campo que tiene una tradición muy importante en Argentina y el mundo, que fue evolucionando con los años de la mano de muchas cuestiones, como el incremento de la potencia y diversidad de sensores que captan datos y la capacidad de almacenamiento. Todos esos datos necesitan ser procesados, interpretados, incorporados en modelos analíticos y predictivos para entender lo que pasa en la producción y que de esa manera ayuden a intervenir en las distintas situaciones”.
También añadió a esa descripción la “telecomunicación entre dispositivos, personas, bases de datos y un conjunto de algoritmos computacionales que permiten realizar algunas tareas parecidas a las que hace la inteligencia humana. Eso termina generalmente en procesos automatizados o en la robótica autónoma, que es la tendencia que hoy tenemos, con autos inteligentes, dispositivos que hablan entre ellos y demás”.
Esa conjunción entre captura, procesamiento, análisis y alternativas de intervención que generan las distintas herramientas tiene aplicabilidad en hechos concretos del hacer productivo.
“La información generada no sólo sirve para hacer un diagnóstico y tomar decisiones productivas, sino que también será usada para certificar o trazar un producto, sobre todo la materia prima. Así se podrá llegar al consumidor con un producto del que pueda conocerse su procedencia, saber que es seguro e inocuo, entre otras cosas”, aportó Scaramuzza.
Todos los procesos de automatización generan incertidumbre sobre cómo afectarán al empleo. “Ese es otro paso más, pero que se quede tranquila la gente porque va a ser mucho mejor y habrá cambios significativos a nivel nacional e internacional”, manifestó.
Apoyo
Al profesional también se le consultó sobre como la información y su impacto en las diversas actividades llega a los productores
“La idea es bajar esto porque viene avanzando rápidamente. Por eso el sector público está analizando como apoyar a todas las empresas desarrolladoras de tecnologías para que sigan adelante y se inserten efectivamente en la producción. Y también para que los productores no se vean shockeados por el avance de la tecnología sino que por el contrario, estén abiertos y tomen el volante”.
“No quedarse en el asiento trasero y tomar control es fundamental; eso es lo que buscamos en estos encuentros”, cerró.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María
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Hace años que el campo se encuentra “sensorizado” a partir de diversas herramientas que permiten captar datos para actuar en consecuencia. Pero en el 17° Curso Internacional de Agricultura y Ganadería de Precisión concretado recientemente en el INTA Manfredi quedó de manifiesto que el sector está dando un paso más adelante. Y el impacto productivo que ello tendrá en términos de agregado de valor todavía no se puede visualizar por completo. Lo cierto es que el tradicional encuentro, en donde además de un nutrido grupo de disertantes del país y el exterior participaron unas cincuenta empresas tecnológicas, destinó una parte significativa de su tiempo a mostrar las posibilidades que se abren con el procesamiento y vinculación de la gran cantidad de datos generados en la cadena productiva.
Uno de los organizadores del evento, Fernando Scaramuzza, destacó que el programa tuvo la intención de mostrar las tecnologías existentes para visualizar su potencialidad en la agricultura que viene, la denominada 4.0.
“La idea fue contener las condiciones actuales de uso de la información existente, los censores y el nivel de maquinaria que contamos, como así también la tecnología disponible. Desde allí podemos trazar una tendencia en el sector de la maquinaria agrícola y las posibilidades de inserción en el mercado”, comenzó diciendo el profesional.
Esa paneo, que siempre estuvo presente en los cursos realizados a lo largo de los años en la entidad, sirvió también como marco para avanzar en el análisis de sus potencialidades.
“Muchas veces podemos hablar de distintas tecnologías, como blockchain o inteligencia artificial. Por ese motivo nos planteamos bajar los conceptos para ver después cómo se integran en distintas herramientas y plataformas con las que estamos trabajando; de qué manera le sirven al productor y cómo las insertamos en el mercado para que pueda hacer un manejo diferenciado de la información y tomar decisiones adecuadas a partir del diagnóstico”.
“La agroindustria 4.0 habla del gran volumen de datos, de su análisis y cómo atraviesan a todo el proceso productivo”, subrayó.
Scaramuzza marcó las diferencias planteadas en el último encuentro con respecto a todos los anteriores, en donde el foco estaba puesto fundamentalmente en las máquinas precisas y las herramientas para captura de datos.
“Hacia fines del siglo XX y principios del actual, el INTA Manfredi empezó a liderar la agricultura de precisión haciendo análisis de prospectiva. No teníamos la bola de cristal pero sí sentido común, información y antenas tecnológicas que nos ayudaban en eso. Muchas de estas situaciones que hoy están presentes las habíamos proyectado. Actualmente tenemos un agro sensorizado, automatizado, y pronto también estará robotizado”.
Marcelo Bosch, quien se desempeña en la Coordinación de Investigación de INTA Central, agregó que el escenario tecnológico va potenciando la utilización de inteligencia artificial en el agro.
“Se trata de un campo que tiene una tradición muy importante en Argentina y el mundo, que fue evolucionando con los años de la mano de muchas cuestiones, como el incremento de la potencia y diversidad de sensores que captan datos y la capacidad de almacenamiento. Todos esos datos necesitan ser procesados, interpretados, incorporados en modelos analíticos y predictivos para entender lo que pasa en la producción y que de esa manera ayuden a intervenir en las distintas situaciones”.
También añadió a esa descripción la “telecomunicación entre dispositivos, personas, bases de datos y un conjunto de algoritmos computacionales que permiten realizar algunas tareas parecidas a las que hace la inteligencia humana. Eso termina generalmente en procesos automatizados o en la robótica autónoma, que es la tendencia que hoy tenemos, con autos inteligentes, dispositivos que hablan entre ellos y demás”.
Esa conjunción entre captura, procesamiento, análisis y alternativas de intervención que generan las distintas herramientas tiene aplicabilidad en hechos concretos del hacer productivo.
“La información generada no sólo sirve para hacer un diagnóstico y tomar decisiones productivas, sino que también será usada para certificar o trazar un producto, sobre todo la materia prima. Así se podrá llegar al consumidor con un producto del que pueda conocerse su procedencia, saber que es seguro e inocuo, entre otras cosas”, aportó Scaramuzza.
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Al profesional también se le consultó sobre como la información y su impacto en las diversas actividades llega a los productores
“La idea es bajar esto porque viene avanzando rápidamente. Por eso el sector público está analizando como apoyar a todas las empresas desarrolladoras de tecnologías para que sigan adelante y se inserten efectivamente en la producción. Y también para que los productores no se vean shockeados por el avance de la tecnología sino que por el contrario, estén abiertos y tomen el volante”.
“No quedarse en el asiento trasero y tomar control es fundamental; eso es lo que buscamos en estos encuentros”, cerró.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María