La cuarentena ha ingresado en su tercera fase. El anuncio del presidente Alberto Fernández no deja lugar a dudas -una vez más- de la decisión que ha tomado el Gobierno respecto de priorizar la salud pública por sobre la economía. Lo dijimos en esta columna semanas atrás: sin salud no hay vida, sin vida no hay nada.

Las calles de la ciudad seguirán con menos movimiento del habitual, aunque esta semana se vio mayor circulación de personas, motocicletas y automóviles. Esa “relajación” que advirtió el Presidente en los últimos días también se observó en Villa María.

Las calles de la ciudad seguirán con menos movimiento del habitual, aunque esta semana se vio mayor circulación de personas, motocicletas y automóviles.

Es de esperar que en las próximas horas se refuercen los controles de todas las fuerzas de seguridad. Sin presencia policial en las calles, el cumplimiento de la cuarentena se tornaría dificultoso (para no decir imposible). El departamento San Martín es uno de los que encabezan la lista en cuanto a cantidad de detenidos en la provincia.

El número de casos de coronavirus confirmados se acerca a 20. Villa María, cabecera del departamento, lidera la nómina de contagiados. Por eso, resulta casi imposible que la ciudad pueda pedir la flexibilidad de la cuarentena, como lo sugirió Fernández para pequeñas localidades del interior.

Villa María no es ni pequeña en su número de habitantes ni tampoco puede argumentar la inexistencia de casos. Sí lo podrían hacer, tal vez, muchas poblaciones cercanas que no presentan ningún caso (a excepción de Villa Nueva y La Playosa, que sí lo tienen).

Sin embargo, esas mismas localidades tienen un fuerte vínculo con la ciudad en diversas materias: provisión de alimentos, consultas médicas, utilización de cajeros automáticos y otras tantas en la normalidad de la actividad económica. ¿Algún intendente se arriesgará a pedir la flexibilización de la cuarentena sabiendo que muchos de sus vecinos intentarán llegar a la ciudad, donde sí hay coronavirus (por ahora importados, sin transmisión comunitaria)? En ese caso, ¿la ciudad deberá reforzar aún más los controles para evitar desbordes de personas que lleguen desde afuera?

Por ahora son todas especulaciones. A petición de intendentes y gobernadores, el gobierno nacional dará el visto bueno al levantamiento de la cuarentena en poblaciones de baja densidad poblacional. La cercanía a la gran urbe es la mayor dificultad que encontrarán muchas en esta zona.

Sobre barbijos y precios

Mientras tanto, en Villa María transcurrió una semana en la que se debatió mucho en medios e instituciones sobre la utilización del barbijo obligatorio.

Quien tiró la primera piedra fue el intendente de Villa Nueva, Natalio Graglia. A través de una movida de prensa anunció que la obligatoriedad para toda la comunidad era un hecho, sólo restaban detalles. No obstante, la idea perdió fuerza en menos de 24 horas cuando los infectólogos de Villa María dijeron que aún no era necesario. El barbijo es imprescindible para los equipos de salud y buscan evitar que una mayor demanda deje la plaza sin oferta. “Lo principal es cumplir la cuarentena”, afirmó el médico Darío Quinodoz, uno de los asesores del Municipio.

El Estado local sí sumará una nueva función a partir de la delegación del Poder Ejecutivo Nacional (PEN). El presidente Fernández delegó a los municipios la remisión de actas para sancionar a comercios de barrio que abusen en la fijación de precios. En las radios estallaron esta semana las quejas de los consumidores respecto a aumentos desmedidos en comercios de proximidad.

Los distribuidores y supermercados están en el ojo de la tormenta y se sienten más observados por el Estado en sus diferentes estamentos, no así los pequeños comercios que rara vez son controlados. Ahora, cualquier municipio podrá avanzar en el labrado de actas para su posterior sanción. No solo hay “vivos” en las grandes cadenas y en el eslabón intermedio, sino también en la venta al consumidor final.

Asimismo, la operatividad de la medida no es sencilla. Requiere, en primer lugar, personal para efectuar el control. Segundo, recursos económicos para relevar los cientos de comercios barriales. Y tercero, una coordinación de diferentes áreas. También el propio ciudadano debería denunciar si hay abusos de precios. A veces, con el Estado solo no alcanza.

El Municipio ahora podrá labrar actas -para sanciones posteriores- a comercios de barrio. La gente se quejó mucho por aumentos de precios desmedidos.

A través de Defensa del Consumidor se clausuró el supermercado más importante del norte de la ciudad. Ubicado en la intersección de tres barrios, la noticia causó impacto. Por 24 horas, el local permaneció cerrado por aumentar los precios de manera indiscriminada. Hizo caso omiso a las advertencias y las autoridades procedieron a la clausura sin multa económica. La movida significó un mensaje para otros: no aumenten que les puede pasar lo mismo.

Nuevas medidas

El pasado viernes, el intendente interino Pablo Rosso anunció nuevas medidas: por un lado, comercios que elaboran alimentos también lo podrán hacer por la mañana (siempre a puertas cerradas, enviando los productos por cadetería). Y, por otro lado, explicó que viene trabajando en la planificación de un corredor de emergencia sectorizado “que tiene como objetivo definir por dónde serán los traslados de pacientes con Covid-19 hacia las instituciones de la salud pública y privada en caso de que se ingrese a la zona de mitigación”.

De política, por ahora no se habla en la Villa. Todo el esfuerzo está puesto en la sanidad. Pero cada vez falta menos para que venza la licencia de Gill. ¿Qué pasará?