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"Un cerebrito fuerte y porfiado"

El secreto de su éxito. Insiste en que nunca bajó los brazos y se sobrepuso a 2 operaciones

Es sin dudas Ezequiel Carassai un ejemplo de constancia y dedicación, de sacrificio y de cabeza y corazón fuerte. Lo reconoce él mismo: “Miraba los planteles y siempre dije con estos jugadores va a ser difícil jugar. Pero siempre luché por hacerlo y lo conseguía, porque cualquier jugador que está bien físicamente, tiene un cerebrito fuerte para pensar, dos piernas para ejecutar, dos brazos para defenderse, puede ser competitivo y terminar jugando de titular. Hay que ser positivo, entrenar siempre, aprovechar y pensar en jugar”.

Sus sueños siempre fueron “ir por más. Quería lograr el ansiado ascenso que se nos negó tantas veces, y lo logré en 2006. Lo que me faltó fue jugar el Argentino A, porque Arzubialde me llamó y me dijo que no iba a contar conmigo. Me fui a Mandiyú, y fue un año muy bueno el que tuve en Corrientes, donde perdimos en semifinales con Boca Unidos de Corrientes, pero jugué a cancha llena muchos partidos con Chaco For Ever, Sarmiento de Resistencia y Crucero del Norte”.

Resalta que “el equipo de 1999 era el mejor de Córdoba. Aquel equipo de 2001 era espectacular. Nosotros en Uruguay sólo perdimos con los finalistas, y los paraguayos se retiraron en esa final porque era brutal la ayuda que recibía del árbitro los uruguayos. Alumni estaba a la altura siempre”.

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Ese año, al mismo tiempo que aquel torneo internacional, Alumni estaba jugando el torneo Argentino B. “Éramos un plantel de 30 jugadores, y todos podían jugar. La prueba fue que en Maldonado nosotros jugábamos al mismo tiempo que otro equipo del club lo hacía contra Unión San Vicente. Estaban Oggero, Róvere, Escurra y muy buenos jugadores”.

“Fuimos al repechaje por esa razón. Y le ganamos a Serrano. Le hicimos como 7 en Plaza Ocampo cuando el DT de ellos declaró que Santoni jugaba en la sombra. El ‘Chelo’ la rompió, y se armó una batalla. En la revancha le pegaron una patada en la cabeza a Andrés Villarreal”, contó Carassai.

Estimó que “ganamos 3 torneos en la Liga, pero no podíamos ascender. Yo me rompí las dos rodillas, pero jugué las 3 finales de la Liga entre 2001 y 2003 en que fuimos campeones con Molina, Suárez y Catalano”.

En la Liga Villamariense volvió a ser campeón en 2005. “Me llamó Jorge Peñaloza. Había arreglado en Rivadavia, pero Alumni necesitaba jugadores de experiencia. Le hice caso sin pensarlo demasiado, y fuimos campeones con ‘Chacho’, tras ganar las últimas 12 fechas. En ese equipo había un puñado de jugadores que después ascendimos en 2006 con Arzubialde: Barrera, Yocca, Theiler y Moyano”.

Recordó que “una vez con Peñaloza y D’ambrosio, le tiramos un par de bombitas de olor a ‘Bigote’ Bargel. En el Predio Médico, se encerraba en pleno invierno. Cerró la puerta, se puso detrás del arco y no se metió nunca más adentro. Le ganamos el campeonato en la última fecha a Colón en 2005”.

Señaló que “nunca me sentí cacique. He comido banco, supe esperar y he acompañado siempre, desde el lugar que me tocó apoyar. Cuando me daban la camiseta, intentaba protegerla”.

“Con Pedro Catalano ganamos el tricampeonato, y para el Argentino B se sumaron ‘Pachi’ Vergara, Longo, López y Zorzenón. Fuimos los mejores de la provincia al vencer a Sportivo Belgrano con ‘Lora’ Oliva y ‘Sapo’ Montivero. Empatamos 0-0 en San Francisco, donde ‘Pini’ Barrera atajó todo y le ganamos 1-0 en Plaza Ocampo, en un partido uña y diente, en el que ‘Zurdo’ Echevarría la gastó. Después pasamos ala final, pero se nos escapó increíblemente con Candelaria. A la promoción la perdimos con Gimnasia y Tiro”, dijo.

Agregó que “me fui a Bell en 2003 y luego jugué en Rivadavia”.

Señaló que “volví cuando me llamó ‘Chacho’. Tenía esa espina, y cuando se dio la campaña de 2005/06 había 250 jugadores”.

Recordó que “al equipo lo armaron los hermanos D’Ambrosio. Yo no jugué las 3 fechas iniciales. Le hice 2 goles a Alem y Claudio me citó. Estaban ‘Tota’ Medina, ‘Beto’ Fernández, ‘Beto’ Carranza y ‘Diablo’ Monserrat. Una selección”.

Destacó que “para el Clausura ya quedaron pocos. Perdimos la final con Central Norte. Lloré. Pero cuando goleamos 5-0 a Juniors en Plaza Ocampo ganamos la promoción, pese a perder 2-0 en Córdoba. Ellos se confiaron porque vieron nuestra peor versión. Cuando recuperamos el nivel... Sentí que me había sacado la espina. Ese día cumplí el sueño”.

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