Entre las fotografías más destacadas se encuentra una “puesta de Tierra”, captada el lunes 6 de abril, que recuerda a la histórica imagen “Earthrise” tomada en 1968 durante la misión Apolo 8.
Durante la travesía, la nave Orión alcanzó una distancia máxima de 406.770 kilómetros respecto de la Tierra, marcando un récord de alejamiento para una misión tripulada.
En el punto más cercano a la Luna, los astronautas se ubicaron a unos 4.070 kilómetros de la superficie, lo que permitió obtener imágenes con gran nivel de detalle del terreno lunar.
Una de las capturas más relevantes muestra a la Tierra asomando en el horizonte lunar, con tonalidades azules y formaciones nubosas, en contraste con la superficie craterizada del satélite. En primer plano, se distingue el cráter Ohm, una estructura compleja formada por impactos y procesos geológicos posteriores.
El registro constituye un nuevo avance en las misiones tripuladas y aporta material clave para el estudio del entorno lunar.