Según informaron medios británicos, Australia se convirtió así en el primer país de la Commonwealth en respaldar públicamente una medida de este tipo.
De acuerdo con un reporte de la BBC, Albanese envió una carta en la que señaló que Canberra aceptaría cualquier propuesta para modificar el orden sucesorio, a la luz de los recientes acontecimientos judiciales. “La ley debe seguir su curso y debe haber una investigación exhaustiva, justa y adecuada. Estas son acusaciones graves”, expresó el mandatario australiano.
Mountbatten-Windsor fue despojado de sus títulos reales y militares en octubre pasado y trasladado a una residencia privada alternativa. La semana pasada fue arrestado bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, aunque posteriormente recuperó la libertad tras varias horas de detención.
El gobierno británico evalúa impulsar una legislación específica para apartarlo formalmente de la sucesión, en medio del impacto institucional que generó el caso.