En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, Javier Orlando “Tortuga” Rodríguez (31) fue condenado a 3 años y 4 meses de prisión de cumplimiento efectivo por ser coautor del delito de robo agravado por la intervención de un menor, y autor de robo en grado de tentativa, amenazas calificadas, agresión con arma, lesiones leves, encubrimiento y daño reiterado. Por otra parte, a Eloy Colazo (19) sólo se lo declaró responsable —es decir que no recibió pena—, porque al momento del hecho era menor de edad.
Los hechos
La encargada de leer la pieza acusatoria fue Patricia González. Así se conoció que uno de los hechos ocurrió el 28 de junio del 2016. En esa ocasión, ambos —Colazo tenía 17 años—, cortaron los cables de alimentación de la batería de una locomotora y las sustrajeron. Sin embargo, los aprehendieron en flagrancia.
Otro de los episodios se registró en diciembre de 2013. Un hombre se encontraba en calle La Plata al 1400. Rodríguez se apersonó y le exigió dinero, el celular y la billetera, pero el damnificado se refugió. Seguidamente, el imputado buscó un hierro, regresó y lo amedrentó. Y no sólo eso, sino que además, desde un terreno colindante rompió la ventana de la cocina y arrojó un elemento contundente.
En tanto, en 2014, el hombre fue partícipe de otro ilícito. En esta oportunidad, en la esquina de Marcos Juárez y Juan José Castelli, agredió a su expareja con una botella pero, afortunadamente, no le provocó lesiones. Luego, cuando la mujer se encontraba en su hogar, él saltó una tapia, se dirigió hacia una puerta, ingresó y forcejeó con la víctima. La Policía arribó al lugar y lo arrestó.
En 2015, el mismo acusado recibió de una persona que aún no pudo ser identificada, un cable de cobre correspondiente a un sistema de alimentación.
En junio de 2017, alrededor de las 6 de la mañana, se desarrolló otro de los acontecimientos, en Avenida Perón al 1500, en las inmediaciones de un boliche. Allí hubo una discusión a raíz de que Rodríguez le pidió marihuana a un sujeto y hurgó en sus bolsillos. Con motivo de ello, esta persona lo golpeó a “Tortuga” y él, como respuesta, lo hirió en el cuello con un objeto cortopunzante.
El último suceso que se mencionó, ocurrió en agosto del 2017. En esa oportunidad, Rodríguez intentó sustraer un rollo de cable trifásico desde el taller del Nuevo Central Argentino (NCA). Sin embargo, empleados del lugar lo vieron, lo siguieron y, cuando intentaron agarrarlo, sacó un cuchillo e hirió a uno de ellos en el antebrazo.
Los datos personales, los alegatos y la sentencia
El primero en sentarse frente al juez Félix Martínez fue Rodríguez. Contó que está casado, que vive en el barrio Industrial y que tiene una hija de 5 años. Por otro lado señaló que trabaja como albañil y que es adicto a la marihuana, la cocaína y el alcohol desde que es menor. También hay que indicar que registra una condena del año 2009 —fue de 5 años y la cumplió en su totalidad—. Por último, confesó los hechos y pidió disculpas.
Después fue el turno de Colazo, quien manifestó que es soltero y vive en pareja desde hace menos de un año. También es albañil y vive en el barrio Industrial. En otra dirección expresó que consumía marihuana y tomaba alcohol, pero aclaró que desde que se accidentó hace aproximadamente un mes, en moto, dejó de hacerlo. Se hizo cargo de la acusación.
Una vez finalizado el interrogatorio, se alegó. El primero fue el fiscal Francisco Márquez. Hizo una breve alusión a los hechos y solicitó las condenas que, finalmente, se dictaron —porque el juicio fue abreviado, es decir, hubo un pacto de condena entre la Fiscalía y la defensa—.
Luego fue el turno de la defensa. Tanto Silvina Muñoz, la asesora letrada de Colazo, como Luis Caronni, el abogado de Rodríguez, adhirieron al planteo del representante del Ministerio Público Fiscal.
De este modo, y tras un breve cuarto intermedio, el magistrado dictó la sentencia precisada al inicio.
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La encargada de leer la pieza acusatoria fue Patricia González. Así se conoció que uno de los hechos ocurrió el 28 de junio del 2016. En esa ocasión, ambos —Colazo tenía 17 años—, cortaron los cables de alimentación de la batería de una locomotora y las sustrajeron. Sin embargo, los aprehendieron en flagrancia.
Otro de los episodios se registró en diciembre de 2013. Un hombre se encontraba en calle La Plata al 1400. Rodríguez se apersonó y le exigió dinero, el celular y la billetera, pero el damnificado se refugió. Seguidamente, el imputado buscó un hierro, regresó y lo amedrentó. Y no sólo eso, sino que además, desde un terreno colindante rompió la ventana de la cocina y arrojó un elemento contundente.
En tanto, en 2014, el hombre fue partícipe de otro ilícito. En esta oportunidad, en la esquina de Marcos Juárez y Juan José Castelli, agredió a su expareja con una botella pero, afortunadamente, no le provocó lesiones. Luego, cuando la mujer se encontraba en su hogar, él saltó una tapia, se dirigió hacia una puerta, ingresó y forcejeó con la víctima. La Policía arribó al lugar y lo arrestó.
En 2015, el mismo acusado recibió de una persona que aún no pudo ser identificada, un cable de cobre correspondiente a un sistema de alimentación.
En junio de 2017, alrededor de las 6 de la mañana, se desarrolló otro de los acontecimientos, en Avenida Perón al 1500, en las inmediaciones de un boliche. Allí hubo una discusión a raíz de que Rodríguez le pidió marihuana a un sujeto y hurgó en sus bolsillos. Con motivo de ello, esta persona lo golpeó a “Tortuga” y él, como respuesta, lo hirió en el cuello con un objeto cortopunzante.
El último suceso que se mencionó, ocurrió en agosto del 2017. En esa oportunidad, Rodríguez intentó sustraer un rollo de cable trifásico desde el taller del Nuevo Central Argentino (NCA). Sin embargo, empleados del lugar lo vieron, lo siguieron y, cuando intentaron agarrarlo, sacó un cuchillo e hirió a uno de ellos en el antebrazo.
Los datos personales, los alegatos y la sentencia
El primero en sentarse frente al juez Félix Martínez fue Rodríguez. Contó que está casado, que vive en el barrio Industrial y que tiene una hija de 5 años. Por otro lado señaló que trabaja como albañil y que es adicto a la marihuana, la cocaína y el alcohol desde que es menor. También hay que indicar que registra una condena del año 2009 —fue de 5 años y la cumplió en su totalidad—. Por último, confesó los hechos y pidió disculpas.
Después fue el turno de Colazo, quien manifestó que es soltero y vive en pareja desde hace menos de un año. También es albañil y vive en el barrio Industrial. En otra dirección expresó que consumía marihuana y tomaba alcohol, pero aclaró que desde que se accidentó hace aproximadamente un mes, en moto, dejó de hacerlo. Se hizo cargo de la acusación.
Una vez finalizado el interrogatorio, se alegó. El primero fue el fiscal Francisco Márquez. Hizo una breve alusión a los hechos y solicitó las condenas que, finalmente, se dictaron —porque el juicio fue abreviado, es decir, hubo un pacto de condena entre la Fiscalía y la defensa—.
Luego fue el turno de la defensa. Tanto Silvina Muñoz, la asesora letrada de Colazo, como Luis Caronni, el abogado de Rodríguez, adhirieron al planteo del representante del Ministerio Público Fiscal.
De este modo, y tras un breve cuarto intermedio, el magistrado dictó la sentencia precisada al inicio.

