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"Los grandes números del campo no reflejan la realidad de los pequeños productores"

José Luis Careggio, oriundo de Oncativo, ahora es el flamante número 2 de los productores federados

Con una larga carrera dentro de la gremial de Federación Agraria Argentina (FAA) que comenzó como vocal suplente en Oncativo, su lugar de origen, José Luis Careggio llegó esta semana a la segunda silla de la organización a nivel nacional: se convirtió en el flamante vicepresidente primero de la institución surgida del Grito de Alcorta.

“Es la responsabilidad más grande que me ha tocado hasta ahora”, admitió el dirigente en diálogo con Tranquera Abierta.

La entidad seguirá presidida por Andrea Sarnari, la primera mujer en conducir a Federación Agraria a nivel nacional. En la asamblea realizada en Rosario, Sarnari y Careggio sumaron más del 90% de los votos y lograron así un fuerte respaldo en el nuevo período. “La verdad que vimos durante todo este tiempo un fuerte respaldo a la conducción. Casi todos los meses o cada dos meses tenemos reunión de consejo directivo donde nos reunimos los directores de todo el país y uno ve en esas reuniones que hay un acompañamiento, hay un apoyo en las políticas gremiales de la institución que lleva adelante Andrea y su equipo, porque es realmente un equipo de trabajo”, destacó el productor de Oncativo.

Ya sobre el contexto en el que se desempeñan hoy los pequeños y medianos productores que representa mayoritariamente Federación Agraria, Careggio explicó que “los títulos son muy lindos, pero la realidad del productor no se condice con los récords y las grandes cifras. Y creo que el que no está involucrado en el sector agropecuario cree que el productor la está pasando muy bien y en realidad hay una distancia muy grande respecto a esos títulos. Porque el productor tiene una presión impositiva que lo pone muy al límite de la continuidad”, alertó el flamante vicepresidente de FAA.

¿Hay poco margen?

Claro! El productor que tenga un año de cosecha por debajo del rinde promedio ya está trabajando a pérdida y poniendo en riesgo quizás la continuidad de muchos años de trabajo. Y estamos en una situación complicada, inclusive ahora que en estos últimos meses hemos tenido una mejora en los precios internacionales, y son precios a los que no se les puede pedir más; o sea, son precios buenos. Pero bajándolos a la realidad de lo que le queda al productor argentino no es tan positivo. Porque del otro lado están los altos costos del fertilizante, del combustible, y el costo de los impuestos.

Y ahí aparecen las retenciones...

Sin dudas que es un capítulo central. Aunque en el Congreso de Federación Agraria me tocó liderar la mesa de política tributaria y ahí hicimos hincapié también en otros impuestos que gravan a la actividad y que también tienen una incidencia importante. Por supuesto que retenciones es el impuesto más injusto porque en vez de premiar al que produce para la exportación lo castigan; pero también el IVA diferencial es un tema clave porque quedan esos saldos técnicos inutilizados y es un costo que el productor tiene que asumir. Sumemos el impuesto al cheque fue una medida temporaria que se quedó para siempre y es otro costo más. Entonces, parece que nos tenemos que acostumbrar a esa realidad y la verdad que no nos tenemos que acostumbrar. No es lo común, no es lo correcto. Y también vemos cómo otros sectores van teniendo beneficios impositivos y el sector agropecuario es como que siempre es el que tiene que seguir poniendo.

Lo que se ve ahora es que hay otros motores además del agro...

Claro, tal cual. Yo creo que hoy, si se quieren estas otras alternativas como la energía, el litio, todo lo que representa otros ingresos, puede terminar favoreciendo al sector agropecuario porque la verdad que estos últimos años parece que el campo era la caja chica para sacar adelante las emergencias económicas. Era el recurso que tenían los gobiernos para apropiarse y en realidad vemos como en otros países al sector agropecuario se lo acompaña y como el sector agropecuario, la producción, le devuelve crecimientos mucho más altos que lo que hemos tenido aquí en Argentina.

Como Brasil...

Pensemos que no hace mucho de esos países venían a la Argentina a tomar experiencia del INTA, de las distintas producciones y hoy son los grandes actores de exportación en el mundo.

Dentro de esa descripción general de los productores, ¿cúal es la situación de los pequeños o medianos que mayoritariamente representa Federación Agraria?

Federación Agraria representa a muchos productores, no solo de la parte agrícola, ganadera, sino también de las economías regionales; economías regionales que la están pasando realmente muy mal, con costos elevados y en muchos casos con una competencia desleal fruto de las importaciones. Ahí hay una situación complicada. Luego, indudablemente que siempre al productor de escalas más bajas lo golpea más cualquier situación. Y creo que no se tiene en cuenta lo que representan esos productores genuinos que tienen su chacra y hacen sus compras de combustible, semillas, insumos en el pueblo. Y si llega a tener un poquito de margen positivo, eso lo va a reinvertir en el mismo pueblo. Si ese productor genuinotiene un mejor pasar, sin duda que lo redistribuye y se ve en todos los pueblos del interior.

En la agenda gremial nacional se metió el tema semillas, ¿cómo ve Federación Agraria ese debate?

Lo vemos con preocupación por esta posibilidad de entrar en un régimen que no permita al productor sembrar su propia semilla. Creo que la Federación Agraria tiene una posición tomada al respecto en el sentido de que no negamos lo que representa el avance tecnológico, la investigación. Son cuestiones que realmente tienen que tener su valor y su reconocimiento. Pero también creemos que el productor tiene que tener la posibilidad de sembrar su propia semilla. Por lo menos en esas escalas de producciones más pequeñas. Si bien hemos tenido acercamientos con representantes de las empresas, falta todavía terminar de cerrar esa idea para que no nos deje con esa imposición a no poder utilizar la semilla o a un costo que realmente no tenga la ventaja de poder usarla.

¿Puede haber un camino intermedio para el pequeño y mediano?

Hay que encontrar un camino intermedio, por lo menos para ese productor de mediana o baja escala, que le dé esa facilidad y esa posibilidad de sembrar su propia semilla.

¿De lo contrario qué?, ¿Lo puede sacar de la cancha?

Y, es otro costo más y seguimos sumándole a ese productor que, como dijimos antes, es el que beneficia, el que mueve toda la economía del interior, y que tienen menos margen por escala. Le estamos poniendo otra carga más. En muchos casos puede llegar a sacarlo de la actividad. Lo que en definitiva buscamos es el beneficio del productor sabiendo que ese beneficio termina derramándose en toda la economía del interior. O sea, no es algo exclusivo que es para el productor y que se lleva los dólares afuera del país, sino que el productor lo reinvierte en su pueblo, en su zona, en su región y eso es lo que le va a dar impulso a toda la sociedad.