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El 85% de la fauna silvestre que se recupera en la provincia son aves

Adrián Rinaudo, de la Policía Ambiental, dijo que Villa María, Bell Ville y el sur de Río Cuarto son las zonas críticas que tiene Córdoba en materia de tráfico. "Hay diversidad de secuestros y la gente hace cosas muy extrañas con la fauna"

Un nuevo operativo de la Policía Ambiental permitió el secuestro de más de 70 aves en cautiverio que se encontraban en cuatro domicilios de la ciudad. El accionar de los agentes se llevó a cabo tras denuncias que permitieron recuperar las diferentes especies e iniciar el labrado de las actuaciones sumariales de rigor contra los tenedores de los pájaros.

“Había aves silvestres de todo tipo; Villa María es una zona de paso hacia Buenos Aires y habitualmente hay estos pequeños tráficos de fauna”, expresó Adrián Rinaudo, responsable de la Policía Ambiental, al dar cuenta de los operativos efectuados en esta ciudad. “Nosotros trabajamos en toda la provincia, pero en Villa María y Bell Ville se han dado muchos casos de secuestro de fauna silvestre”, detalló.

Consultado justamente sobre la zona de tráfico, explicó que en la provincia existe el corredor “que viene desde el norte del país y va hacia Buenos Aires, que es la ruta 9 norte y la autopista; y el otro es la ruta que va de San Luis también hacia Buenos Aires, al sur de Río Cuarto”. “Podríamos decir que son las zonas críticas porque mucha de la fauna silvestre va hacia el puerto de Buenos Aires. Estas aves son atractivas para la venta, ya sea por el plumaje colorido que tienen como así también por su canto”, precisó.

El control de las aves

Una vez que las aves son detectadas en un domicilio, de inmediato se procede al decomiso de las mismas. “La primera instancia es el secuestro y luego el decomiso. Esas aves van a un centro de rescate y rehabilitación donde quedan en cuarentena sanitaria y son analizadas y evaluadas para ver que no tengan ningún tipo de microorganismos que hayan adquirido en cautiverio y que después, al momento de la liberación, puedan transmitírselo al resto de su especie”, expresó Rinaudo.

Pero además, de acuerdo con el tiempo que estuvieron en cautiverio, se realiza una rehabilitación tanto muscular como de plumaje. “Nosotros llamamos fauna voladora, porque es el tiempo en el que vuelven a adquirir la capacidad de vuelo, se les suministra comida en el piso en vez de cajitas como cuando están en las jaulas, o agua en un charco de agua en vez de una tacita para que empiecen a tener sus defensas propias que le permitan adaptarse a su hábitat natural”, manifestó.

Una vez que las aves se encuentran en condiciones, se avanza hacia su liberación. De igual manera, el entrevistado explicó que el porcentaje de liberación “es chico con respecto a la cantidad que se secuestra, porque la mayoría no logra adquirir la capacidad necesaria para rehabilitarse y reinsertarse, e incluso muchas mueren en ese proceso”. Los decesos se producen como consecuencia del estrés que se les genera estar en cautiverio tanto tiempo.

Consultado sobre los reincidentes, confirmó que tienen algunos casos de vecinos a los que se les detecta en más de una ocasión la presencia de aves, aunque “hay muchos otros que no”. “Nosotros hacemos un trabajo de inteligencia a través de las redes sociales e insistimos mucho en la sociedad para que denuncie a quienes tienen fauna silvestre en cautiverio, que son anónimas y con la dirección exacta nosotros podemos allanar tal como lo hicimos en Villa María”.

Sobre las especies secuestradas de manera habitual, explicó que más del 85% son pájaros con “plumajes coloridos o canto llamativo. En menor medida hay reptiles y mamíferos. Hay una diversidad y la gente hace cosas muy extrañas con la fauna que hasta termina llamando la atención”. “En un momento bromeábamos sobre la posibilidad de secuestrar un pingüino y dos años atrás nos terminamos encontrando con uno en cautiverio, en Santa Rosa de Calamuchita”, puntualizó.

Venta ilegal

Para Rinaudo existen diferentes categorías de tenedores de aves en cautiverio. Están aquellos que, por ejemplo, tienen la reina mora en la puerta de la casa, que es una cuestión ancestral y se da mucho en el norte de la provincia. Después están los coleccionistas, que les gusta tener aves de distintas especies; y luego, el traficante, “que es el que las tiene poco tiempo. Recibe, paga y las vende”. “En Córdoba desbaratamos bandas a las que les sacamos 200 cardenales en un solo procedimiento”, remarcó.

En la provincia existe una normativa de mascotismo que permite tener en cautiverio a 21 tipos de aves. “Son todas de criaderos, como el canario, cocotilla, el diamante, entre otros, se pueden tener en cautiverio. Se debería tener el registro de donde provienen, aunque nosotros ya conocemos que no fueron extraídos de la vida silvestre y que se morirían si uno los deja en libertad porque no son capaces de procurar su propia comida. Fuera de esas 21 se prohíben la tenencia y el tráfico”.