Finalmente, se realizaron esta semana, en días diferentes, las indagatorias contra los dos acusados por el crimen de Martín Rogelio Pérez (43), el limpiavidrios que fue asesinado en barrio Felipe Botta durante la madrugada del 14 de agosto, hecho que está siendo investigado por la fiscal Juliana Companys.
Si bien Puntal Villa María ya había dado a conocer que una de las imputadas, Paola Ailén Funes (19), ya había sido indagada el pasado miércoles, oportunidad en la que se abstuvo de declarar, este viernes fue el turno del otro acusado, Mauricio Nicolás Delgado (29), quien siguió el mismo camino, usó el derecho que le otorga la ley y no hizo declaraciones cuando se le dio la oportunidad.
Cabe precisar que ambos se encuentran imputados por el supuesto delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
El caso que investiga la fiscal es el del limpiavidrios que fue hallado sin vida aproximadamente a las 5 de la mañana en el patio de un domicilio de calle La Quiaca 1025, en barrio Felipe Botta.
Junto con el cuerpo de la víctima, personal policial había hallado tres vainas servidas de un arma calibre 22.
Indagaron al “Gringo” Rogero
Como estaba previsto, este viernes la fiscal Juliana Companys citó a indagatoria a Cristian Oscar “Gringo” Rogero (48), quien junto con su hija, Johana Mailén Rogero (22), está imputado por el asesinato de Jessica Núñez, la mujer trans que fue asesinada en Villa Nueva, en el marco de una presunta riña que tuvo lugar en barrio La Floresta durante la madrugada del 13 de agosto.
Este medio pudo saber que Cristian Rogero optó por declarar ante la fiscal y dar su versión de los hechos ocurridos esa madrugada al frente de su casa de calle San Luis al 200, donde se produjo el violento acto que derivó en la muerte de Núñez.
Este medio ya había informado en ediciones anteriores que Rogero padre cuenta con un espeso historial delictivo y hasta dos condenas.
La primera sentencia se produjo en 2006, cuando se juzgó un hecho de violencia de género en perjuicio de su expareja, a quien apuñaló en la espalda, delito que le valió una pena de tres años de prisión efectiva.
Una década después, Rogero incurrió en otro hecho violento contra quien en ese entonces era su concubina, a quien no solamente le ocasionó lesiones leves calificadas reiteradas, sino también amenazó y coaccionó.
Por todo eso fue nuevamente condenado a tres años de cárcel.
Por esta causa, el hombre de 48 años está imputado por homicidio simple en calidad de partícipe necesario, a diferencia de su hija, a quien se le atribuye una mayor responsabilidad, quedando imputada por el delito de homicidio simple.
Cabe señalar que Johana Rogero no pudo presentarse ante la fiscal para declarar en virtud de haber cambiado de defensa.
Justamente fue su nuevo representante, Diego Julián, quien solicitó la suspensión de la instancia procesal, esto a los fines de poder acercarse a su defendida e interiorizarse sobre el expediente.

