Regionales | crisis | productores | porcinos

Muchos productores porcinos no pueden pagar los alimentos

Adrián Bongioanni, presidente del consorcio PORMAG, señaló que muchos llaman a la entidad ofreciendo sus granjas. Afirmó que el 90 por ciento de los establecimientos está en una “situación muy complicada”

La suba del precio de los granos que se verifica en las pizarras desde fines del año pasado, potenciada por la fuerte devaluación de mayo, golpeó duro a la producción porcina. Distintas entidades están reclamando medidas para que los pequeños productores, que son amplia mayoría en la actividad, puedan superar la coyuntura. Mientras eso no ocurre, según relató a PUNTAL VILLA MARÍA Adrián Bongioanni, presidente del consorcio PORMAG, muchos de ellos están ofreciendo sus granjas porque no puede pagar la alimentación.  Según indicó el directivo, que comanda una asociación de productores que lidera la comercialización de cerdos del mercado, si no hay respuestas rápidas en el sector se acrecentará el proceso de concentración y la salida de productores del sistema. 

“En las últimas dos semanas nos han llamado ofreciendo granjas, en algunos casos con desesperación. Hay productores que no tienen dinero para comprar maíz y darle de comer a sus cerdos; directamente se quieren sacar las granjas de encima. La situación es acuciante para ese segmento, que constituyen la mayoría de los establecimientos porcinos. De 4600 granjas inscriptas, el  90 por ciento están en una situación muy complicada. El pequeño y mediano productor está claramente con una rentabilidad negativa”, sostuvo Bongioanni.

El directivo indicó que la estructura de costos del sector está dolarizada en un 80 por ciento, por lo que el impacto de la reciente corrida cambiaria es muy significativo. 

“Tuvimos una devaluación del 30 por ciento en menos de 5 meses; es algo muy fuerte. A eso le tenemos que sumar la sequía, que complicó la disponibilidad y el precio de materias primas fundamentales para nosotros, como el maíz y derivados de soja. También la decisión del gobierno de reducir el IVA del 21 al 10,5 por ciento, que se traduce en un costo porque compramos insumos al 21 por ciento. Si nos metemos en el tema financiero la cosa se agrava. El acceso al crédito hoy es nulo o prácticamente imposible; la comercialización de valores y el descubierto están en tasas exorbitantes, entonces tenemos problemas de falta de competitividad estructural grave. Totalmente distinto a lo que piensa el ministro de Agroindustria. Si esto no se resuelve en el cortísimo plazo vamos a un proceso de mayor concentración”, afirmó.

Agregó que “nos preocupa que hay un Estado ausente en la promoción del asociativismo, algo que casi todas las entidades gremiales estamos incentivando, más allá del tamaño de la explotación. En nuestro caso trabajamos muy fuerte esto para lograr economías de escala en la compra de insumos y por ahí intentar otro tipo de integración que nos permita respirar un poco más. Estamos visualizando la salida por el lado de la exportación, pero se trata de algo que no se da de un día para otro. Y mientras tanto la realidad es muy difícil”. 

El directivo mencionó que los inconvenientes en la gestión individual de los pequeños productores no solo se observa en la falta de escala para las compras sino también en la comercialización de los animales.

“El productor solo, aislado, es muy vulnerable cuando tiene que comercializar con un frigorífico. La desproporción en la capacidad negociadora hace que un productor pequeño de manera individual logre precios un 20 o 30 por ciento por debajo de los que se acuerdan a través de un consorcio o con una escala que de capacidad de negociación. Es un ciclo vicioso que lo va dejando cada vez más indefenso”. 

Explicó que en el mundo hay distintos sistemas de integración en la actividad, pero “básicamente podemos reducirlos a dos. Los modelos, desde mi punto de vista, virtuosos son los que se ven en Francia, Holanda o Dinamarca. En ellos se unen productores para buscar economías de escala y avanzar sobre la góndola, que puede ser comprando frigoríficos o asociándose con aquellos que saben hacer su trabajo industrial y juntos buscan agrandar la torta o tener una mayor participación en la cadena de valor. Los modelos que tratamos de evitar son aquellos en los cuales hay una concentración de capital muy fuerte de arriba para abajo. El que maneja el acceso al consumidor final impone condiciones hacia abajo, al productor. En ese sistema es más compleja la supervivencia de la empresa porcina”.

En ese aspecto, indicó que desde el consorcio asociativo que preside respetan todos los eslabones de la cadena de valor, pero quieren continuar en el negocio y crecer. 

“Creemos que Argentina tiene condiciones prácticamente inigualables en el mundo, porque contamos con el acceso a la comida y podemos obtener un producto de excelente calidad. Además estamos con uno de los estándares sanitarios mejores del mundo; son pocos los países que tienen este nivel. Estás dadas las cosas para ser un jugador de las primeras ligas en el mercado porcino mundial, solamente falta que nos decidamos a hacer las cosas viendo como las encara el mundo que tiene éxito en el intercambio comercial”.

Algunas precisiones sobre PORMAG

El consorcio asociativo PORMAG nació hace 25 años a partir del encuentro de una docena de productores cordobeses. 

En la actualidad  nuclea a más de 70 de distintas provincias, como Salta, La Pampa, Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires y La Rioja. Es el principal operador comercial del mercado nacional –cubren alrededor del 11 por ciento de la demanda de los frigoríficos- por lo que muchos productores se referencian en los precios que publican semanalmente. 

Operan con unos 40 frigoríficos y sus integrantes tienen, en promedio, granjas de entre 500 y 550 madres.

 
Pablo Correa.

Colaborador.


Comentá esta nota

Noticias Relacionadas