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“Si algo caracteriza a este concierto es la belleza de todas sus melodías”

Fabricio Valvasori y Liliana Camana interpretarán un repertorio para piano y violín que incluye a Bach, Debussy, Beethoven y Gershwin, para llegar a la perla de esta noche, el concierto en Re Mayor de Piotr Illich Tchaikovsky

Parece un milagro pero es una realidad constante y, sobre todo, “sonante”. Toda esa música que revienta en el auditorio del Conservatorio está saliendo de cuatro manos villamarienses. Es el concierto para piano y violín de Tchaikovsky; y bien que podría ser un ensayo en algún teatro de París o Nueva York a cargo de dos “monstruos” internacionales. Pero no, es acá.  Y algo de eso hay en la escena, porque Liliana tocó y estudió diez años en Italia mientras que Fabricio, tras una estadía en Alemania, pasó por el estudio de Szymsia Bajour en Buenos Aires para consagrarse en cuerpo y alma al violín. Y así, en medio de una pausa de jueves, comienza esta entrevista,

-Imagino que se van a guardar algo para mañana ¿no?

Fabricio: ¡Imposible! ¡No se puede tocar nada de Tchaikovski sin dejar todo en la cancha!  -Y se ríe con Liliana mientras aún flotan en la sala los últimos acordes rusos, pájaros de fuego que aún queman el aire.

-¿Cuándo y cómo decidieron este repertorio?

Fabricio: -Llevamos seis meses de ensayo ininterrumpido. Y en cuanto al concierto de Tchaikovsky, se trata de un desafío personal. Lo escuché por primera vez a los 13 años y ese día  le pedí a mi papá la partitura…  Pero esta es la primera vez que lo puedo abordar por entero…

Liliana: -Cuando Fabricio me propuso el concierto, inmediatamente le dije que sí. Ya habíamos tocado juntos en 2015 “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi y él sabe que puede contar conmigo para todos sus proyectos.

-Sin embargo, no será sólo Tchaikovski ¿no?

Fabricio: -¡Claro! La idea fue acompañar al concierto con obras de un espíritu similar, aunque de épocas distintas. Decidimos las romanzas de Beethoven y agregamos obras de violín y piano de Bach y el “Claro de luna” de Debussy, inspirado en el poema de Verlaine. Es el bis que se llamaba “Promenade sentimental”. También tocaremos  “It ain´t neccesatily so”, de Gershwin, que es una música más sensual; un clásico del jazz, para matizar. Si algo caracteriza a este concierto es la belleza de sus melodías.

-Llama la atención que ustedes dos, pudiendo haber hecho carrera en Europa, terminaran eligiendo Villa María y el Conservatorio en donde se recibieron...

Fabricio: -El Conservatorio es mi casa y mi lugar de trabajo. Acá enseño violín y dirijo la orquesta de cuerdas, Y  aprovechamos al máximo la posibilidad de tocar que nos brinda nuestro director, Germán Ruiz...

Liliana: -Yo me volví de Italia y reinicié mi vida acá. Hoy estoy entre la música y la hotelería, pero tocando siempre. Hace un par de años, hice conciertos en mi casa, pero ensayar con alguien como Fabricio es siempre revelador...

Y cuando pasan las fotos viene el “bis” de Tchaikovski. Y la cúpula del auditorio vuelve a llenarse de música. Estanque de peces encendidos “made in” Villa María.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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