Acaso no exista momento más mágico en la vida de un museo que aquel en el que se empiezan a colgar los cuadros de una muestra. Es entonces cuando todas sus habitaciones vacías dejan de parecerse al interior de una casa abandonada y retoman su ontología, es decir, la de volverse una vez más “salas de exposición”.
Y eso fue precisamente lo que sucedió ayer al mediodía en la Usina Cultural; cuando el personal de la vieja casona “presentaba” en los muros blancos las polícromas fotografías de Vanesa Ardiles o las fabulosas tomas de Rodrigo Álvarez, paisajes naturales en riguroso blanco y negro con infinitos matices de gris. Como si las hojas que revisten los caminos captados por su cámara se trasladaran al recorrido visual que, a partir de esta noche, comenzará a desandar el público.
Por eso es que ayer, este periodista puede dar fe de haber asistido a ese momento mágico y cuyo efecto es doble cuando se lo encuentra de imprevisto. Y así, mientras los operarios colgaban las obras en las paredes, aproveché para contactar a los artistas y hacerles una pequeña entrevista.
Pareja de fotógrafos
Rodrigo Álvarez y Vanesa Ardiles son pareja en el museo y en la vida. Y también en los créditos de la revista Wam, que ambos crearon en 2015 y que, tras una corta y lujosa vida en papel (ilustración) decidieron pasar al formato digital; el que se mantiene desde principios 2016 hasta hoy y que difunde cada día notas de arte y cultura generadas por sus propios dueños.
La otra cosa que los une a Vanesa y Rodrigo es que ambos se graduaron como técnicos superiores en fotografía digital en la escuela F5.
Sin embargo y más allá de todos los “maridajes” entre ambos, sus propuestas fotográficas no tienen nada que ver en absoluto.
Mientras Vanesa apela a una colección casi onírica y en brillantes colores saturados, Rodrigo apostó por un blanco y negro clásico; casi fotogramas de películas del nuevo expresionismo alemán (la secuencia en la Selva Negra del “Nosferatu” de Herzog) o a la nouvelle Vague francesa (algunos pasajes de “El niño salvaje” de Truffaut).
A la hora de explicar su serie “Encuentro con sueños olvidados”, Vanesa comenta que “traté de captar esos recuerdos borrosos que, casi en forma de sueños, habitan la nebulosa de la memoria. Son imágenes fijas que aparecen y desaparecen en cuestión de segundos y de las que sólo llegamos a captar algunos fragmentos. Por eso esta serie es como un rompecabezas para armar diferentes historias; donde la magia y la fantasía invitan a vivir una nueva experiencia”.
Por su parte, Rodrigo juega con el título “Interior” para mostrar una serie de paisajes “exteriores”, allí donde “la naturaleza es casi virgen y la única marca que tiene del paso de los hombres son los caminos que hay entre los árboles”.
Sin embargo, el título de su muestra, más que una aparente contradicción es una invitación a la instrospección, para que el paisaje habite adentro de uno o lo conciba como una realidad no sólo visual sino espiritual.
Le pregunto, entonces, si efectivamente las fotos fueron tomadas en alguna parte de la ciudad, desde las márgenes del río a la Costanera o El Algarrobal. Hete aquí su respuesta.
“Justamente mi idea y la del concepto de la muestra es que ese dato no se revele -responde- Quiero que ese pedazo de naturaleza que aparece fotografiada se pueda vivenciar con la repentina felicidad de un descubrimiento”.
El diseño de indumentaria como una de las Bellas Artes
Para Paula Gentile no hay dudas: diseñar indumentaria es una tarea tan creativa como pintar un cuadro o realizar un grabado. De hecho, da clases en dicha tecnicatura, perteneciente a la oferta académica de la Escuela de Bellas Artes Emiliano Gómez Clara. Por por si esto fuera poco, la carrera es una de las que más ha expandido sus cupos en los últimos años; por encima del dibujo y la pintura.
Así, “100 Days Project” es, según su propia autora, “un proyecto que consistió en realizar cada día un ejercicio de diseño de patterndesign durante cien días seguidos. La técnica utilizada fue el collage y algunas intervenciones en paper cut, luego de lo cual, cada imagen era publicada en Instagram”.
Gentile se define como una “diseñadora gráfica y docente muy interesada en las nuevas tecnologías”, y actualmente investiga en áreas tan diversas como la moda “deco-hogar” y los productos para escritorio. “Busco desarrollar un estilo personal que voy descubriendo junto a mi familia, mi esposo y mis tres hijas, que son mi inspiración”.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María
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Por eso es que ayer, este periodista puede dar fe de haber asistido a ese momento mágico y cuyo efecto es doble cuando se lo encuentra de imprevisto. Y así, mientras los operarios colgaban las obras en las paredes, aproveché para contactar a los artistas y hacerles una pequeña entrevista.
Pareja de fotógrafos
Rodrigo Álvarez y Vanesa Ardiles son pareja en el museo y en la vida. Y también en los créditos de la revista Wam, que ambos crearon en 2015 y que, tras una corta y lujosa vida en papel (ilustración) decidieron pasar al formato digital; el que se mantiene desde principios 2016 hasta hoy y que difunde cada día notas de arte y cultura generadas por sus propios dueños.
La otra cosa que los une a Vanesa y Rodrigo es que ambos se graduaron como técnicos superiores en fotografía digital en la escuela F5.
Sin embargo y más allá de todos los “maridajes” entre ambos, sus propuestas fotográficas no tienen nada que ver en absoluto.
Mientras Vanesa apela a una colección casi onírica y en brillantes colores saturados, Rodrigo apostó por un blanco y negro clásico; casi fotogramas de películas del nuevo expresionismo alemán (la secuencia en la Selva Negra del “Nosferatu” de Herzog) o a la nouvelle Vague francesa (algunos pasajes de “El niño salvaje” de Truffaut).
A la hora de explicar su serie “Encuentro con sueños olvidados”, Vanesa comenta que “traté de captar esos recuerdos borrosos que, casi en forma de sueños, habitan la nebulosa de la memoria. Son imágenes fijas que aparecen y desaparecen en cuestión de segundos y de las que sólo llegamos a captar algunos fragmentos. Por eso esta serie es como un rompecabezas para armar diferentes historias; donde la magia y la fantasía invitan a vivir una nueva experiencia”.
Por su parte, Rodrigo juega con el título “Interior” para mostrar una serie de paisajes “exteriores”, allí donde “la naturaleza es casi virgen y la única marca que tiene del paso de los hombres son los caminos que hay entre los árboles”.
Sin embargo, el título de su muestra, más que una aparente contradicción es una invitación a la instrospección, para que el paisaje habite adentro de uno o lo conciba como una realidad no sólo visual sino espiritual.
Le pregunto, entonces, si efectivamente las fotos fueron tomadas en alguna parte de la ciudad, desde las márgenes del río a la Costanera o El Algarrobal. Hete aquí su respuesta.
“Justamente mi idea y la del concepto de la muestra es que ese dato no se revele -responde- Quiero que ese pedazo de naturaleza que aparece fotografiada se pueda vivenciar con la repentina felicidad de un descubrimiento”.
El diseño de indumentaria como una de las Bellas Artes
Para Paula Gentile no hay dudas: diseñar indumentaria es una tarea tan creativa como pintar un cuadro o realizar un grabado. De hecho, da clases en dicha tecnicatura, perteneciente a la oferta académica de la Escuela de Bellas Artes Emiliano Gómez Clara. Por por si esto fuera poco, la carrera es una de las que más ha expandido sus cupos en los últimos años; por encima del dibujo y la pintura.
Así, “100 Days Project” es, según su propia autora, “un proyecto que consistió en realizar cada día un ejercicio de diseño de patterndesign durante cien días seguidos. La técnica utilizada fue el collage y algunas intervenciones en paper cut, luego de lo cual, cada imagen era publicada en Instagram”.
Gentile se define como una “diseñadora gráfica y docente muy interesada en las nuevas tecnologías”, y actualmente investiga en áreas tan diversas como la moda “deco-hogar” y los productos para escritorio. “Busco desarrollar un estilo personal que voy descubriendo junto a mi familia, mi esposo y mis tres hijas, que son mi inspiración”.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

